Mucha polémica, interés y debate genera el mundo del fútbol cubano. Diversas son las opiniones de los aficionados sobre el actuar de la Asociación de Fútbol de Cuba (AFC), la Comisión Nacional de Fútbol (CNF) y la estructura deportiva cubana.

Sobre algunos de estos temas, conversamos con Rolando Almaguer, quien es responsable de las TMS en Cuba (Transferencia Internacional de Jugadores) y tesorero de la AFC. Él es uno de los pocos directivos cubanos que ocupa puestos internacionales, pues en la actualidad es miembro del grupo de auditores de la Confederación de Fútbol del Caribe que tiene su sede en Jamaica y Barbados.

Sus declaraciones sirven para entender, en parte, el complejo funcionamiento del fútbol en Cuba, en cuanto a temas como el proceso de contratación de jugadores en ligas extranjeras.

¿Cuáles son los principales obstáculos que enfrenta la AFC para desarrollar su trabajo?

A la AFC le falta autonomía y reconocimiento ante determinadas instancias. Somos pocas personas, algunas ya retiradas, que no tenemos el estatus o la autoridad para crear, digamos, un club o una federación provincial, pues dependemos de otras instancias.

Dentro de la federación creamos comisiones o departamentos para un mejor funcionamiento de la misma, pero no son reconocidas ni aprobadas por el INDER. No tenemos personalidad jurídica, todos somos colaboradores y ninguno cobra por esta labor, por ejemplo, yo trabajo en el INDER y por allí sale mi salario: aquí en la AFC vengo en mi tiempo libre. Si creemos que así estamos bien, estamos perdidos.

Dentro del país tenemos varios problemas organizativos y de comunicación institucional entre las federaciones o asociaciones y el alto nivel de dirección, dígase INDER, entre otros eslabones. Hay una infraestructura que existe en el mundo de más de 100 años, de la cual nosotros deberíamos nutrirnos para organizar mejor el fútbol.

En el mundo, la federación o asociación solo se encarga de las relaciones diplomáticas deportivas hacia el exterior. En Cuba, la AFC tiene mayor responsabilidad porque no están creadas las instituciones u organismos que garanticen un proceder más ágil para el desarrollo del fútbol. 

El INDER necesita una restructuración institucional dentro de su accionar. Queremos continuar con un estándar deportivo de 60 años atrás y para aquel momento fue un gran avance, pero en la actualidad, constituye un freno.

El llamado del presidente del país es muy serio y sobre bases muy sólidas, pero tenemos personas que no son capaces de afrontar con valentía los cambios a los que este nos ha llamado.

¿En algún momento la AFC ha rechazado o escondido la oferta de contrato de algún club dirigida a un jugador?

Ningún miembro de la AFC quiere hacerle daño a ningún futbolista, eso no es cierto. Creo que empezamos por donde no era, porque comenzamos a permitir las contrataciones sin tener una base sólida, sin tener conocimiento jurídico, incluso, también con miedo. Nunca ha existido una mala intención de esconder algún contrato. Sí reconocemos que en algunos casos nos hemos equivocados con la manera de actuar, debido al desconocimiento en la forma de manejar los contratos, que para nosotros era algo nuevo. 

Desde el 2014 y hasta 2017, la AFC manejó los contratos. Mi correo electrónico y mi teléfono lo dominaban todos los jugadores, todas las ofertas que llegaban nosotros se las informábamos a ellos y la tramitábamos con la comisión. Desde el año 2018 en adelante, estos asuntos los maneja la CNF y yo doy fe de que en el período que tuve esa responsabilidad, tramité todos los contratos que me llegaron.

Hay que tener conocimientos también sobre cómo se maneja este asunto. La carta de interés de un club debe venir dirigida al Presidente de la AFC y si esa carta no llegó, no se pudo tramitar el contrato. A veces, los jugadores hablaban con los directivos de los clubes de forma extraoficial, por vía telefónica o correo, y le planteaban el interés del club al jugador, pero esa no es una vía oficial.

Está plasmado en una ley que el primer paso para tramitar cualquier contrato es que llegue a la federación la carta de interés del club. El contrato debe contener, entre otras cosas, las líneas económicas, los gastos de transporte, seguro médico, hotel, y dentro de la cláusula exigimos que a nuestros futbolistas les permitan participar en las fechas FIFA, tanto en partidos oficiales como en torneos clase A. En varios de estos contratos se incumplían algunas de las normas, por lo que se les pedía a los clubes que dejaran explícitas estas condiciones y esto influyó también en la demora de muchos contratos.   

¿Cómo fueron los inicios del proceso de contratación de jugadores en ligas extranjeras?

Este proceso es muy reciente y él fútbol, por las normas internacionales, lleva más de 50 años permitiendo las contrataciones en cualquier país. Cuba lleva 7 años de haber arrancado con esto y empezamos con mucho desconocimiento, temores. Además, existía la mentalidad de personas que no estaban preparadas para adoptar los cambios que el país comenzó a dar y que continúa dando, sobre todo en el sector decisor, que son los que aprueban o no, digamos el INDER, por empezar en un canal.

A finales de 2014, llega una propuesta de convenio de trabajo con el club mexicano Santos Lagunas. Se llevaron a varios jugadores y entrenadores cubanos, con el objetivo de realizar un concentrado y visualizar a los jugadores para contratar a los atletas que ellos necesitaran. Lamentablemente, ese proyecto no dio los resultados que esperábamos, pero ese fue para mí el primer intento de despegue del fútbol cubano. Fueron jugadores a probarse a México, entre ellos, estaban Maikel Reyes, Abel Martínez, Andy Baquero, Sandy Sánchez y fue Raúl González Triana como entrenador.

En medio de ese proceso, el club Cruz Azul, también de México, muestra interés en los jugadores cubanos Abel Martínez Colón y Maikel Reyes y eso también influyó en que el convenio con el club Santos Laguna se disolviera más, porque ellos querían precisamente a Maykel Reyes. Este fue un conflicto interno que tuvimos que afrontar: al final, los dos futbolistas antes mencionados ficharon por el Cruz Azul y esos fueron los primeros contratos, pero no te puedes imaginar las adversidades que pasamos para que concretaran. Había varios niveles de aprobación, muchos más altos que ahora y allí se involucraron firmas autorizadas al más alto nivel. El fútbol solo tiene dos ventanas de fichajes y nosotros por poco perdemos esos fichajes también debido a la burocracia.

Había varias comisiones de trabajo para analizar los contratos, una de ellas con sede en el Cerro Pelado. Cuando allí los aprobaban, entonces venían para aquí y nosotros se los enviábamos al INDER. En fin, esa burocracia que en otros países se resuelve en un solo día, pero por la propia dinámica de trabajo en Cuba, no era así. Todo eso fue transitando por etapas hasta llegar a lo que tenemos hoy, pero siempre todo se puede mejorar.

A Cuba llegaban contratos por 50 o 100 dólares, entonces, las personas que decidían se tomaban el derecho de aceptarlo a o no y esos, por supuesto que no éramos nosotros. Nuestra función una vez que recibíamos la carta era tramitarlo, pues en cuanto llega un contrato a nosotros se lo enviamos a la CNF, y allí empieza a caminar.

Un contrato que llegaba de un club cualquiera, lo analizaba la dirección jurídica del INDER entre otras instancias, y ellos hacían las adecuaciones que ellos estimaban, cosa que los clubes no aceptaban. En otro país, si el club pone el contrato y el jugador acepta, no hay más nada que hablar, se aprobó todo, pero en Cuba no era así. Ya los abogados del INDER han mejorado estos contratos y se asemejan bastante a la realidad. Todo esto sucede porque no existe una ley deportiva y nuestros jugadores están desprotegidos legalmente, no así institucionalmente, porque tienen una EIDE, ESFAAR, o el INDER, que es un organismo deportivo al igual que el COI. Legalmente, no hay una base sólida que diga cuáles son los derechos y obligaciones de los jugadores.

¿Cómo está el asunto de los contratos hoy en día?

No existen las trabas que al comienzo del proceso. En cuanto llega la propuesta del club, todo es más rápido, se verifica el mismo incluyendo sus cláusulas y transita mucho más rápido. Pero seguimos en un estatus muy bajo en cuanto al salario de los jugadores, no quiero mencionar ninguno en específico, pero han salido muy baratos al exterior. Los jugadores que salen tan jóvenes tienen un precio superior en el mercado. Tenemos que acabar de registrar a los representantes o intermediarios en Cuba, pues esto también sería de gran ayuda para que el proceso sea más dinámico.

 ¿Por qué no se pueden registrar aún?

Es una necesidad para nosotros hoy en día, pero existen muchos temores alrededor de esto. Ese problema y otros más, dentro de la AFC lo conocemos, pero dependemos de otras instancias que son las que deciden.

Dependemos de la Comisión Nacional de Fútbol que es la que dirige el fútbol en Cuba porque son los representantes del gobierno en el deporte; luego está el INDER que se debe encargar de decirle a las organismos o instituciones más altos del país las cosas que se deben hacer.

El fútbol no funciona igual que otros deportes. Si no tienes una asociación, federaciones provinciales y un club legalmente constituido, así como un contrato nacional del jugador con su equipo, no podemos dar un salto de calidad. No podemos aspirar con un jugador que, cuando se negocie, se puede lograr un buen contrato. Nuestros futbolistas son vistos como una mano de obra barata y hemos sido tan cerrados, que regalamos a los jugadores.

¿No constituye una violación de los estatutos de la FIFA que un organismo deportivo fiscalice los contratos de los jugadores?

En Cuba es una situación atípica, comparado con la forma en que se efectúa esto en otros países. La FIFA respeta las leyes y normas de cada país, y conoce la situación especial de Cuba.  Lo cual no quiere decir que estén de acuerdo con lo que se haga en nuestro país, porque para ellos lo más importante es el jugador, que estén bien atendidos y que se respeten sus derechos.    

¿Por qué no se pueden cobrar los derechos de formación de atletas?

Nosotros estamos cediendo al jugador en estatus de amateur, entrando en un conflicto de ley con las normas internacionales de FIFA, de CONCACAF o de los Estatutos de los jugadores, que es la que regula las transferencias de los jugadores. Esto es un tema muy serio, porque la FIFA solamente reconoce en temas de litigio y fichajes a los jugadores profesionales, según FIFA [ Jugador profesional es aquel que se dedica tiempo completo a la actividad del fútbol y que recibe una salario o compensación económica].

En Cuba, tenemos un grupo de 50 jugadores en la ESFAAR Cerro Pelado que cobran un salario y no hacen más nada que no sea jugar fútbol. Están a tiempo completo aquí y los tenemos como amateur, pero clasifican como profesionales. Al no ficharlos en el registro central de jugadores como jugadores profesionales, si el jugador se monta en el avión y se queda en el extranjero, Cuba no tiene derecho a realizar una reclamación legal y cobrar por ese jugador, porque el Comité de Disciplina de FIFA te pide el contrato del jugador, contrato que nosotros no tenemos.

El contrato que firman los jugadores aquí no cumple con lo que exige la FIFA, cosa que desde la AFC llevamos tiempo exigiendo (reformular los contratos). A esos jugadores, nosotros los formamos aquí, los alimentamos, les damos salud y los transitamos por las distintas categorías y todo eso se traduce en dinero que pierde el país. Nosotros tenemos que lograr que firme como jugador profesional ese jugador de 12 años que entró en la EIDE, y transitó por nuestro sistema competitivo hasta llegar a la selección nacional o equipo de nuestra Liga Nacional de Fútbol.

Tampoco podemos cobrar el derecho de solidaridad, que son los ingresos que obtiene el primer club del cual ese jugador fue miembro. Como en Cuba los equipos no están legalmente constituidos, el primer club extranjero que ficha a nuestros jugadores es quién cobra este derecho, de esta manera seguimos perdiendo ingresos.  

¿Qué pasos están dando para revertir esa situación?

Ese es un asunto que no depende de nosotros: el INDER y su dirección jurídica tienen que continuar trabajando en eso. Hasta el momento estamos dando pasos, seguimos contratando jugadores en el exterior, pero siguen saliendo bajo la categoría de amateur. Cuando el club lo vende por primera vez, nosotros no tenemos derecho a cobrar ningún dinero: son cuestiones de términos económicos, pero nos afectan. Si analizas lo que el país está pidiendo, se está incumpliendo con esa orientación, por eso, tenemos que aterrizar con las normas internacionales.

Uno de los problemas que tenemos es la institucionalización, pues nuestros equipos o clubes no son reconocidos legalmente. Es una cuestión de términos: si molesta la palabra clubes, llámenlos equipos. La FIFA no interfiere en la denominación que les dé el país, puedes llamarle equipos, clubes, asociación deportiva o como quieras, pero la cuestión es que estén instituidos, con su junta directiva, sus estatutos y se va al Ministerio de Justicia y se legaliza. De esa manera, el club tiene propiedades sobre los jugadores.

Tenemos grandes problemas con la mentalidad de los directivos. La palabra profesionalismo, en un momento determinado de nuestro país, se vio como aliado de los enemigos. Hoy no puede ser así, ya han pasado muchos años y eso no puede ser un mito todavía, más cuando en la actualidad seguimos perdiendo dinero. Fabricamos jugadores y los regalamos a los otros clubes por cualquiera de las vías. Eso es parte del trabajo ideológico que tiene que hacer el INDER, quienes representan el deporte en Cuba. La luz se ve, pero falta para llegar a ella.     

¿Por qué no se realiza esta gestión, la cual parece sencilla?

Caíste en el terreno de lo que se ambiciona, de lo que se necesita, pero también de lo contemplativo que se sigue siendo hoy. Nosotros hemos ido al Ministerio de Justicia para indagar en el Registro de Asociaciones y saber por qué los equipos o clubes no existen. Las respuestas que recibimos son estas: imagínate, esto es un proceso, el INDER no nos ha dicho nada.

Si queremos darle estándares de calidad a nuestro deporte, en estas cuestiones se tiene que avanzar. No podemos seguir con el amateurismo. Si analizas, lo amateur no es malo para llegar al alto rendimiento, pero cuando llegas allí te estancas, no avanzas. El profesionialismo, lejos de ser un rival, debe constituir un estímulo para el jugador.

Hace tiempo está en proyecto la reparación del estadio Pedro Marrero. ¿Por qué no se ha concretado aún?

Si se considera que la Asociación es la que debe dirigir las labores de reconstrucción del Pedro Marrero estamos en un error: en otro país, quizás, pero en Cuba, es imposible. Existen muchos eslabones en una cadena que se torna muy complicada, porque además de las partes deportivas como la CNF o el INDER, existen otras instituciones vinculadas a la cadena, dígase Ministerio de Construcción, Dirección de Deportes, Dirección de Inversiones, entre otros, los cuales no son capaces de unirse. Nosotros ponemos el dinero, pero la voluntad depende también de ellos.

¿Qué se pudiera hacer para estar a la par de otros países teniendo en cuenta las tendencias actuales?

Tenemos que sentarnos y analizar varios temas: muchas personas piensan como amateur todavía y eso constituye un freno al desarrollo del fútbol. El fútbol en Cuba pudiera tener una mayor fuente de ingreso, pero por desconocimiento, no actualización o temores, dejamos de ganar dinero para el país que tanto lo necesita.

Cuando la selección juega afuera, debería existir un grupo de trabajo de negocios, que no debe ser constituido por miembros de la CNF. Ellos se encargarían de la Mercadotecnia, de la publicidad, de venderla por todas las redes, por las televisiones extranjeras y crear una base informativa, para cuando los representantes de clubes extranjeros estén en los estadios, tengan un soporte o una base de nuestras atletas. Nuestros especialistas de marketing no son invitados a estas reuniones, los tienen vetados.

Todavía en el INDER, los temas de publicidad y mercadotecnia van muy lentos, pero la publicidad es una fuente de negocio y negocio, es sostenibilidad. El Ministro de Economía nos ha llamado a ello, siempre y cuando no vayan en contra de las leyes del país. El marketing aporta muchos beneficios económicos, tanto a FIFA como a los clubes, en cuanto a derechos de transmisión del evento, venta de la imagen del jugador, y eso aporta millones de pesos. Sin embargo, a Cuba han venido equipos y no les hemos cobrado ninguna comisión, no tenemos un equipo de negocios y así perdemos dinero. Tenemos también una gran desventaja, porque los partidos del campeonato nacional no se trasmiten y los clubes extranjeros no pueden observar a nuestros jugadores. En lo que respeta a publicidad, estamos muy atrasados también.

¿Qué opinión le merece el actual nivel que tiene el fútbol cubano?

Estamos en un nivel bajo, competitivamente hablando, porque es el nivel que tiene el país, no porque nuestros futbolistas no tengan buen nivel técnico, ni que los entrenadores no estén capacitados. El fútbol tiene exigencia: otros deportes en Cuba tienen mejor resultado porque lo practican a diario, pero el fútbol cubano carece de esto. Nuestra Liga Nacional es corta, se está tratando de que se efectúen más partidos con la ayuda del dinero donado por la FIFA, pero ha sido muy difícil.

También es un anhelo de nosotros que las categorías menores juegan más de lo que lo hacen en la actualidad, para que de esa manera puedan mejorar y desarrollarse. Cuando termina el campeonato se acaba el fútbol en Cuba y eso sabemos que no es saludable y afecta a este deporte. Pienso que las metas están trazadas, que vamos por el camino correcto, pero todavía falta para ver la luz al final del túnel.

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