Pocas veces se conoce, a ciencia cierta, de todo el trabajo que hay detrás de una medalla. En el momento de la victoria se piensa en el talento del atleta y en sus muchas horas de entrenamiento, combinación única según muchos para salir victorioso. No obstante, al lado de ese deportista existe un grupo, en muchas ocasiones, de excelentes profesionales que se sacrifican tanto o más que el propio atleta.

Una de esas personas que trabajan en la sombra, pero que sin dudas ha sido parte medular de las medallas de muchos atletas, es la fisioterapeuta Sonis Hernández Barbón, la cual es licenciada en tecnología de la salud y especialista en terapia física y rehabilitación.

Según Sonis Hernández, un fisioterapeuta en los equipos de alto rendimiento es el encargado de que, una vez culminado la preparación del deportista por sus entrenadores, adecuarlo para una nueva adaptación al entrenamiento.

Nosotros, a diferencia de lo que realizan la mayoría de los fisioterapeutas convencionales como curar o dar masajes, somos la persona que nos responsabilizamos porque el deportista al otro día esté apto para asimilar un nuevo entrenamiento. Nos enfocamos prioritariamente en la prevención a través de la realización de masajes, enfocados en las individualidades de cada atleta y sus deficiencias, luego de un estudio realizado con antelación. Nuestro fundamento es la prevención de lesiones a través de las distintas herramientas que tenemos los rehabilitadores en el deporte de alto rendimiento.

En el caso de que se lesionen, estamos encargados de rehabilitar al atleta para que en el menor tiempo posible se reincorpore al entrenamiento deportivo. Esta labor no la hacemos solos los fisioterapeutas, para eso es necesario un equipo multidisciplinario donde, además, esté presente el médico, el psicólogo del equipo y el entrenador.

A Sonis, el amor por la rehabilitación le llegó por un hecho en particular, aunque ese deseo por ayudar a las demás personas ya lo tenía en las venas.

Mi padre es médico, mi madre es enfermera. Querían que yo fuese su seguidora y transmitirme todos sus conocimientos, pero yo estaba segura de que lo mío no era la medicina. Sabía que tenía que ser en contacto con las personas, pero no la medicina en su manera básica.

Mi abuela con 92 años tiene una fractura y en aquel entonces mi papá no se encontraba en Cuba. Todos pensaban que un viejito con esa edad, una vez que se cayera iba a ser muy complicado sobrevivir a eso. Me vi tan comprometida con que mi papá volviera a ver a su mamá viva, que aprendí a rehabilitar a mi abuela sin tener conocimientos algunos sobre la materia. Mi abuela volvió a caminar con 92 años durando mucho tiempo. Ahí fue donde me di cuenta de que eso era mi pasión, que tenía que ser rehabilitadora y ayudar a todas las personas que lo necesitaran.

Muchas personas que se vinculan al deporte porque fueron deportistas en algún momento de su vida, sin embargo, ese no es el caso de Sonis.

Nunca practiqué ningún deporte, pero tengo las características físicas del deportista. Como he trabajado la mayoría del tiempo con el atletismo las personas siempre pensaban que lo había sido. Lo más cerca que he estado del deporte, además de mi carrera profesional, ha sido gritar descontroladamente cuando Cuba está jugando afuera y nos encontramos en el evento. Saco una bandera de donde sea y me pongo a gritar sin parar. Luego, me paso siete días sin poder hablar, pero es que me apasiona.

Sus comienzos en el instituto de medicina deportiva estuvieron llenos de vericuetos, pero todo el trabajo y sacrificio de Sonis, han dado sus frutos.

El primer trabajo que me asignan para atender es el equipo juvenil de atletismo, donde tenía que trabajar yo sola con mi bebé de 3 meses y más de 120 atletas. Llegaba al estadio panamericano a las 7:00 am y me iba a las 8:00 pm, al punto de que tuve una tiroiditis por estrés. Luego, paso al equipo nacional de discapacitados donde estuve 6 meses, y ya entonces me dicen que estoy apta para empezar con el equipo nacional de atletismo donde me inicio con el centro internacional de la IAFF y con los eventos de salto de altura y salto con pértiga.

Solo tuve 3 meses de licencia de maternidad, pues para poder aspirar entonces al equipo nacional de atletismo tuve que incorporarme antes. Era una mujer, recién mamá y muy joven. No confiaban en mí, que si delgadita, que si con cuerpo de modelo. Pensaban que no tenía la fuerza suficiente para darle masaje sobre todo a los hombres. Les demostré que nosotras podemos cuando queremos hacer cosas increíbles. Hasta hoy, soy la fisioterapeuta mujer que más ha durado dentro del atletismo cubano.

Sonis cuenta que pasó más dificultades de lo que por lo general pasa un hombre cuando llega al atletismo o a cualquier otro deporte de alto rendimiento en la isla.

Ya tenía antecedentes de que las mujeres no habían tenido un trabajo muy profesional, me tocaba entonces a mí limpiar un poco la imagen de la mujer en aquel contexto y así lo hice. En realidad, todo eso me inspiró, pues al ponerme tantas vallas yo lo que hice fue entrenar duro, y aquí estoy. De hecho, ya no es solo en el atletismo, de otros deportes me preguntan, me hacen consultas, y eso es excepcional para mí. Me siento bastante reconocida a los eventos que voy, muchas personas me buscan y me reconocen.

Sonis Hernández nos da un “breve” recorrido por las figuras y países con los que ha colaborado.

Llevo 19 años desde que me gradué en el técnico medio y 9 de licenciada. He tenido la suerte de trabajar con campeones olímpicos y mundiales como son Guillermo Martínez de jabalina, Yargelis Savigne, Mabel Gay y Yoandry Betances de triple salto, Yarisley Silva y Lázaro Borges de salto con pértiga, Víctor Moya y Sergio Mestre de salto de altura, Leonel Suárez de pruebas combinadas, Roberto Skyer de 100 y 200 metros; con Yaimé Pérez (la rusa), Denia Caballero, Rose Mary Almanza y Yorgelis Rodríguez cuando eran juveniles.

He trabajado también en otros países como en Bahamas con el campeón mundial Donald Thomas de salto de altura, en el Salvador, Burkina Faso, Trinidad y Tobago, Panamá, Ecuador, Uruguay, Dominica, Colombia, Venezuela, Antigua y Barbudas, México, Argentina, Guatemala, Nicaragua, Bahréin, Italia y Turquía. Tal vez se me quede alguno.

En todos sus años de experiencia, son muchas las anécdotas de atletas que se han recuperado gracias a las manos salvadoras de Sonis. 

Nunca se me olvida la de un campeón centroamericano con el que nadie contaba. Esa medalla fue como ganar un oro olímpico, con todo lo que eso pueda significar, pero es que los que trabajamos con él lo sentimos así. Era el atleta Sergio Mestre, el cual llevaba 3 años en el equipo nacional cuando lo sacan por bajo rendimiento. Comienza a trabajar con otro entrenador y eleva su rendimiento nuevamente, entonces lo reincorporan a la selección. En ese preciso momento tuvo una lesión en la que estuvo ingresado un mes en el Frank País.

No se contaba con que participara en esos juegos ni en ninguna otra competencia; un día se despertó en la mañana y se dio cuenta de que no podía caminar. Le hicieron todo tipo de exámenes y no se sabía que era lo que sucedía, dónde estaba la lesión. Hasta que en el Instituto de Medicina Deportiva se le realizó un ultrasonido y se pudo detectar que era una fractura en el pubis. Fue entonces que comenzamos a trabajar con él todos los días el doctor Frida y yo.

Una experiencia extenuante, porque fue día y tarde con el atleta hasta que logramos que se reincorporara al entrenamiento. Cuando empezaba, transcurría y terminaba el entrenamiento, yo tenía que estar presente y hacerle la rehabilitación. Todo lo que existe en esta rama, posiblemente yo se lo hice. Fue el campeón en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz, México, 2014. Él tenía 2.25m como mejor resultado, pero era de hacía 3 años. Es decir, que no tenía resultados para estar en un equipo nacional.

Nosotros no fuimos a esa competencia, fue Javier Sotomayor con él y cuando salta el 2.26 m, se pone la camiseta en la cara porque ni él se lo creía. Para mí fue un reto muy grande, y para su entrenador, pues este me decía: yo estoy trabajando, pero con un poco de miedo. Yo le decía que tenía que confiar.

También nos sucedió parecido con Víctor Moya, subcampeón mundial con 2.27m en Helsinki. Tuvo una lesión en un centroamericano en Colombia y tampoco se contaba con él, pero logró clasificar a la olimpiada. También fue muy difícil, pero Víctor y el equipo de trabajo liderados por mí, pudimos lograr que clasificara a Londres 2012.

Sonis Hernández tiene un sobrenombre del cual se siente muy orgullosa. Se trata de “La artista del cemento” y así nos cuenta.

Realizo muchas manualidades, las cuales son un poco artísticas y están relacionadas con la albañilería. Por eso es por lo que me dicen la artista del cemento, porque toda mi casa la diseñé y está hecha por mis propias manos. Mi gran maestro, Juan Cancio, siempre dijo que la fisioterapia es un arte, y yo pienso que la fisioterapia es el arte de curar con las manos. En nuestra especialidad tenemos que practicar un poco ese arte, y yo lo encontré en mis manualidades. Tengo tanto orgullo de mis obras como lo que he logrado como fisioterapeuta.

Luis Alberto Pinillo atletismo
Foto: Hansel Leyva Luis Alberto Pinillo y Sonis Hernández. Foto: Hansel Leyva

Hace algunos años, en Cuba se viene dando un fenómeno cada vez más latente. Los atletas no llegan en su mejor estado de forma a las competencias grandes. Les resulta muy complicado acercarse o superar sus mejores tiempos, e incluso algunos se lesionan. Sobre la labor de los fisioterapeutas en estos temas, Sonis comparte.

El entrenamiento es un batido, como dice mi esposo. El batido para que quede bueno debe tener los ingredientes exactos. Si te pasas en uno de ellos, ya no va a ser un buen batido. Seguirá siendo uno, pero no el ideal, no el que estamos buscando. Es lo mismo con el entrenamiento deportivo, pues si no están todas las condiciones creadas no va a funcionar. También puede que aparezcan las lesiones y que baje su rendimiento, o que su mejor desempeño sea en un solo momento del año, o que no sea el adecuado según la planificación del entrenador justo en el instante indicado.

En el punto de vista de la rehabilitación sí tiene mucho que ver. En ocasiones no nos llevan a competencias y giras, por ejemplo. Van otros que no conocen realmente al atleta que van a atender o que no están acostumbrados al trabajo diario y la atención que hay que tener de manera especializada con cada uno.

La rehabilitación no funciona porque toques a una persona y listo, es necesario tener un nivel de compenetración y comunicación que puede traducirse en un bienestar para la salud, y en este caso para prevenir lesiones. La psicología también tiene mucho que ver, no todo se resuelve con un masaje.

Esta es una de las razones por las que no participamos en todas las competencias que debiéramos. Muchas veces el atleta viaja solo con el entrenador y en ocasiones con otro fisioterapeuta. O simplemente es que el fisioterapeuta no cuenta con la capacidad suficiente como para ayudar a este deportista y compenetrarse con el entrenador para que puedan funcionar y ser un equipo. Por todo esto, las lesiones están en auge cuando se acerca una competición, e incluso estando en ellas.

Precisamente yo tengo un proyecto que tiene que ver mucho con esto, el cual acabo de cerrarlo y está en etapa de generalización. Consiste en una metodología que realizamos un equipo multidisciplinario y es precisamente una rehabilitación integral para prevenir lesiones, que es la base en el deporte de alto rendimiento. Si el atleta es capaz de tener una adaptación excelente al entrenamiento deportivo, y un equipo multidisciplinario que pueda estar al tanto de todas las situaciones que puedan manifestarse alrededor de este atleta, es un éxito. A eso le llamamos obtener una medalla segura.

Lastimosamente, cada vez son más comunes las anécdotas de atletas que tienen una lesión grave y las autoridades deportivas cubanas prefieren operar al deportista en primera instancia, causándole en ocasiones incluso más daños que antes.

Ha ocurrido en muchísimas ocasiones, como la misma anécdota del atleta que ganó el centroamericano y que estuvo ingresado un mes en el Frank País. Precisamente, nosotros bajo nuestra responsabilidad nos lo llevamos del hospital porque querían hacerle una cirugía. En conversación con el médico, le dije que no consideraba la cirugía necesaria. Con ejercicios, fortaleciéndose y realizando una buena labor de rehabilitación, íbamos a lograr que ese muchacho pudiera lograr sus mejores resultados.

Para mí la rehabilitación lo puede curar casi todo, al no ser un caso de gravedad y que el atleta ya no tenga más opciones. Yo digo que nosotros mediante la rehabilitación y previniendo con ejercicios específicos, tenemos la meta ganada.

En la actualidad, Sonis Hernández se encuentra bien atareada y enfocada en proyectos que la apasionan.

Trabajo en el centro de investigaciones del deporte cubano. Soy la especialista principal del área de antropología funcional y me desempeño en la evaluación de posturología estática, que es lo que más me gusta precisamente porque es donde puedo ayudar en el deporte a prevenir lesiones y diagnosticar alteraciones morfológicas con el uso de tecnologías.

Trabajo con todos los deportes, de hecho, acabo de trabajar hasta con el ajedrez, realizando precisamente posturología estática al equipo nacional. Tengo un proyecto nuevo el cual está en fase de organización y se llama SEAF (Sistema de Evaluación en Antropología Funcional), el cual es un software puramente cubano y único en el país. Estamos trabajando con ingenieros cuentapropistas y también queremos que participe el parque tecnológico en la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI). Tenemos contactos además con la Universidad de La Habana, ya que queremos que sea un proyecto multidisciplinario e interdisciplinario.

Al ser una labor que se desenvuelve sobre todas las cosas en la sombra, fuera de cámaras, siempre es bueno saber si nuestra protagonista se encuentra de alguna forma reconocida.

Sí me siento muy reconocida, más internacional que nacional. En Cuba no siempre reconocen mi trabajo, y no por los atletas, sino por la élite deportiva, pero me siento en paz con ella porque yo no hago nada para que me reconozcan, sino de corazón, con mucho amor, con mucha pasión. Trabajar con los seres humanos y lograr que llegue la competición y verlos con las cuatro letras, la bandera y la medalla colgándoles de su cuello, es más que reconfortante. Desde el punto de vista de la salud, ver que una persona que tenía una patología bastante grave y que luego de atenderlo pueda salir caminando, no tiene comparación con nada.

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