Luis Alberto Pinillo es uno de esos entrenadores que ha dedicado toda una vida al deporte, y da la sensación de no ser consciente de la magnitud de su trabajo, en el equipo de salto de altura.

Esto ocurre, a lo mejor, porque siempre lo hizo desde el corazón, sin esperar nada cambio, o porque sus mayores logros han sido disfrutar de la dicha de trabajar inagotablemente por lo que cree.

Luis Alberto Pinillo es una persona carismática, polémica por no tener “pelos en la lengua”, pero sobre todas las cosas, un buen entrenador enamorado de sus dos “vicios”: el salto de altura y su esposa.

El exseleccionador nacional del equipo de salto de altura por varios años nos cuenta su historia.

Me inicié en el deporte a los 8 años, jugando baloncesto. En ese momento, vivía en Cienfuegos porque mi mamá era del campo y mi papá era de la Habana. Cada vez que discutían, mamá recogía a los negritos y se iba para el campo, y cuando se arreglaban, venía para la Habana. En una de esas ocasiones entró a la EIDE “Mártires de Barbados” en el atletismo, porque en el baloncesto no había cupo para mí. Empecé entonces a “caer en el colchón” y ahí fue donde me quedé. Se puede decir entonces que llegué al atletismo por casualidad, al igual que cuando decidí volverme entrenador.

Ahora que recuerdo, en realidad no. Te voy a hacer una confesión. Se lo debo gracias al gran campeón Javier Sotomayor. En el año 85 me sacan del equipo nacional y paso a formar parte del club deportivo de la FAR. Ahí fui el mejor saltador de altura de los militares, pues llegué a ganar más de 5 campeonatos y tener el récord para esa competencia, con 2.17 metros. El evento fundamental en aquella época de las FAR era el llamado Ejércitos de Amigos, encuentro que se realizaba cada 4 años como si fueran unos Juegos Olímpicos. En esa competencia vestían a Sotomayor de militar y se lo llevaban al torneo, y a mí, que era realmente el militar, me dejaban en Cuba. A partir de ese momento fue cuando dije basta, y comencé a trabajar como entrenador en la década de los 90.

Por problemas de trabajo, los inicios de Luis Alberto Pinillo como entrenador no fueron en su natal provincia de la Habana.

Comencé por el municipio Abreu, en Cienfuegos. Me encantó trabajar en ese sitio, pues hice cosas increíbles. Cogía a los muchachos y me los llevaba a competir entre los pueblecitos de esa zona de Abreu y fue una etapa muy bonita. Después, la primera secretaria del Partido no me quería dejar ir a la provincia debido a lo complacida que estaba con mi trabajo. Cuando llegué a la provincia, la experiencia fue igual de buena.

En el año 92, luego de los Juegos Olímpicos de Barcelona, los medallistas del atletismo hicieron un recorrido por las provincias. Me encontraron ahí, y me propusieron crear la escuela del salto de altura junto al entrenador del equipo nacional en aquel momento, Guillermo de la Torre Duarte, al cual le debo mucho de mi carrera deportiva. Comenzamos a trabajar con el equipo nacional a fines del año 93, hasta la fecha, que mis servicios no fueron más solicitados.

Una vez dentro del equipo nacional, Luis Alberto Pinillo tuvo que sortear prácticamente las mismas dificultades que estando en la base, y piensa, no sin razón, que para llegar a esa instancia es necesario un recorrido previo si se quiere trabajar bien.

Fue una experiencia muy bonita y fácil a la misma vez, debido a que vengo de la base que es lo que no hace todo el mundo. Muchos creen que, porque fueron o son glorias deportivas, a los tres días se retiraron y al cuarto día son entrenadores. No, hay que venir de abajo. Yo sembré caña en Cienfuegos, no sé para qué, pero lo hice. No había un colchón para poder hacer el salto de altura en el evento, y a las 12 del día nosotros entrenábamos en el gimnasio de la gimnástica. Lo transformábamos en el colchón de salto alto.

Es increíble, esas cosas me fueron formando como entrenador. Cuando años más tarde entro al equipo nacional, me encuentro con que había todas esas mismas necesidades. Recuerdo que en un entrenamiento en Italia había mucho frío, tanto que estaba cayendo nieve. Tuvimos entonces que hacer toda una transformación de un gimnasio y armar un colchón de salto de altura dentro de un tabloncillo de baloncesto. Fíjate cómo me fui preparando desde la base para poder entrenar en el alto rendimiento.

Al pertenecer tantos años al equipo nacional, tuvo la posibilidad de trabajar con todas las figuras de élite que ha tenido Cuba en los últimos 30 años.

He trabajado con Soto, Marino, Alberto Juantorena jr, Lisvany Pérez, Víctor Moya, entre otros. Algunos de estos no fueron formados por mí, pero la gran mayoría sí. Después de que sale Soto y Marino, todo lo que vino atrás en el salto de altura ha pasado por mis manos. Desde Cuba y junto con mi querida y bella esposa, hemos trabajado con varias federaciones internacionales formando un equipo de trabajo temible para algunos, porque cada vez que mencionan “PiniSonis” (Pini de su apellido y Sonis el nombre de su esposa) muchos nos reconocen.

Dentro de nuestro currículum de trabajo tenemos medallas y resultados internacionales que muchos entrenadores cubanos con años de trabajos no las tienen, como un oro en los Juegos de la Mancomunidad Británica y el oro en los Juegos del Sur, que es una de las competencias más importantes que tiene toda América del Sur, y estando entre las mejores marcas de esa región del mundo.

Esta combinación de “PiniSonis” ha dejado muchas anécdotas y frutos en el atletismo cubano, incluso, a pesar de algunos estigmas existentes. Según el propio Pinillo, se debe en gran medida a que nunca le han temido al trabajo.

Siempre he dicho que el entrenamiento moderno no se puede ver desde el punto de vista atleta-entrenador. Es un equipo de trabajo, y para mi “desgracia”, en este equipo de trabajo mi querida esposa es fisioterapeuta, médico, psicóloga, chofer, mánager, y también económica, porque es la que me quita el dinero cuando podemos ganar dos pesos (entre risas). Muchas personas piensan que ha obtenido sus logros por ser la mujer de Pinillo, y es ahí donde se equivocan. Sonis es la profesional, la que conforma un equipo de trabajo. Ejemplos sobran, puedo recordar una anécdota muy graciosa bajo una base de entrenamiento a los juegos de Beijing 2008 en Ecuador. El que estaba de comisionado en aquella época del atletismo lo llaman por la tarde porque estaban armando el equipo y delante de todos, me pregunta si yo estaba de acuerdo en mandarme a mí primero como entrenador con el equipo de atletas extranjeros que teníamos por aquella época. Yo le digo ahí mismo que no, primero la fisioterapeuta. Él no lo entendía, y yo le respondo que ella podía trabajar con los muchachos en muchos otros aspectos y yo podía ir después. El impacto de que yo haya dicho eso fue grande, porque debemos tener en cuenta que cuando hay un viaje todo el mundo hace lo posible por montarse de primero. Muchos pensaron que era por ser la mujer de Pinillo, y se volvieron a equivocar. Era la persona que necesitábamos allí porque íbamos a una base de entrenamientos en la altura, y por lógica, era más importante que yo y así mismo fue. Uno de los pocos que me ha comprendido ha sido ese dirigente llamado Esteban Brice Nichols, el cual nos montó a los dos a la misma vez. Un poco más y nos monta hasta al hijo de nosotros.

A Luis Alberto Pinillo se le puede considerar una persona polémica por “no darle vuelta a las cosas e ir directo al grano”, pero a lo mejor, puede que haya otros motivos.

Polémico el equipo de trabajo que hemos conformado ambos, porque yo recuerdo que cuando empezamos como pareja, ella me dijo: nosotros vamos a hacer historia en el atletismo; palabra sabia de una mujer sabia. Siempre se ha dicho en la historia que detrás de grandes hombres, lo cual yo me considero, está la mano de una mujer, lo que pasa que en mi caso son dos manos, los dos pies y todo lo demás si la dejo.

Hemos ido más allá del deporte como tal. Creamos una competencia que se llama José Godoy In Memoriam, en honor de ese gran entrenador que yo lo considero el padre del salto de altura en Cuba y del mundo, además de que fue dueño del récord mundial. ¡Qué competencia más exquisita!: tres colchones, muchachos de todas las categorías, de todas las edades. Hacemos convenios con las empresas, nos hacen regalos, participan amigos del extranjero como Roland Duffner y su apoyo total desde Alemania.

También un bajo techo en Cuba de salto de altura y pértiga que fue en el Abreu Fontán. La gente se quedó maravillada con aquella competición. Premiamos a uno de los primeros saltadores de atura bajo techo en Cuba, que de seguro muy poca gente se imagina quién es: el señor Bobby Carcassés. Sí, saltador de altura.

Creamos también el Sandlast Destino Arena Final. Esa competencia la hicimos en la Marina Marlin Tarará, gracias al apoyo del director en ese momento de la Marlin, excelente persona y amigo. Llevamos parte de algunos ejercicios del atletismo a la arena. Participaron más de 20 campeones olímpicos y mundiales, las Morenas del Caribe, Anier García, y uno de los mejores velocistas del mundo, como Andrés Simón. El evento más entretenido que hicimos fue la carrera de 30 metros, donde todos pensaban que lo iba a ganar Simón, pero lo ganó el señor Tabares de Industriales y aquello fue fenomenal. Luego vino la Covid y no pudimos hacer la segunda edición. Te das cuenta de cuánto nos ha aportado esta unidad “PiniSonis”. No le tenemos miedo al trabajo, sobre tosas las cosas, y hay veces que las personas como nosotros caen pesado, y a mí me encanta ser pesado.

Al llevar tantos años dentro del atletismo cubano, es de suponer que muchas cosas hayan cambiado desde sus comienzos hace ya más de 30 años. Sin embargo, Pinillo puede tener otra opinión.

No ha cambiado nada en lo absoluto. Lo único que varía en el atletismo son los directivos y la verdad que para mal. Desde que relevan a Molina como comisionado del atletismo debido a que llevaba demasiado tiempo dirigiendo, lo cual no entendí, todas las administraciones que vinieron después fueron una degradación total del deporte en sentido general, y no me preocupa que se molesten algunos porque esa es mi opinión. Ha sido así y lo han demostrado. Ahora hay algunas cosas nuevas como una pista, pero que no se puede utilizar porque hay que cuidarla, lo cual tampoco entiendo. Un colchón nuevo que nos donaron que tampoco se puede utilizar, y hay que hacerse un horario. Un gimnasio donde cada día es más difícil trabajar. Algunos pueden decir que se viaja más, pero es que ese no es el problema, sino competir un poco más.

Bastante conocidas son las causas que atentan contra el desarrollo actual del deporte cubano. Podríamos referirnos a la obsolescencia de nuestro sistema deportivo, o la crisis económica y social en la que se encuentra sumergida la isla desde la década de los 90. Pinillo nos aterriza un poco más a esos problemas que afectan la salud del atletismo cubano.

Anteriormente, hablaba de las cosas que hemos hecho nosotros por el evento y que a todos les ha encantado. Muchos de ellos se han quedado callados, y a mí me encanta cuando eso sucede porque es señal de que les gustó. Hemos aportado al deporte, al evento. Es decir, que hemos trabajado fuerte, pero la clave de todo está en escuchar al que realmente conoce. La función del jefe es preguntar y apoyar al trabajador, porque si tú me llamas a formar parte de tu equipo de trabajo, se supone que el técnico sea yo, no eres tú el que tiene que decirme a mí lo que tengo que hacer. Yo tengo que aportar un resultado, pero para eso, usted tiene que darme soluciones a las problemáticas que a mí se me van presentado en el camino.

Una de las problemáticas que resolvimos desde un principio en el salto de altura surgió de la idea de Guillermo de la Torre de crear la escuela de salto de altura, debido a que ya Soto y Marino venían prácticamente terminando su carrera deportiva y detrás no se vislumbraba nadie. Nos fuimos a provincia en el año 97 en una guagua a buscar saltadores de altura. Encontramos más de 13 muchachos y de ahí empezamos a trabajar, y se creó la escuela. Es lo que hay que hacer en este momento.

Cuando se analiza las primeras figuras, se puede decir que tienen más que longevidad deportiva. Muchos de ellos quieren salir a crear su familia, y lo vamos a ver pronto. Otros tienen dificultades técnicas, económicas, y quieren resolverlo todo al momento, pero si la jefatura del deporte pensara en escuchar al trabajador, de seguro que seríamos mucho mejores, pero no se está haciendo así.  Están ubicando en puntos claves como metodólogo, jefe de área y comisionados en provincia, a personas a las que realmente les queda muy grande la función que están desempeñando y la están haciendo mal. Cada año que sucede esto se va creando una especie de pozo.

Ya no tenemos pre-EIDER, ya no se habla tanto de masividad deportiva, ya no tenemos ESPA provinciales: ya todas esas cosas se han ido. Es como si le estuviese cayendo al deporte comején. Hay que ir a la base, hay que mostrarles a esos compañeros cómo se trabaja. Hay que seguir una línea, y que los atletas cuando lleguen al equipo nacional no lo hagan pasados, como muchos que llegan con un trabajo físico muy por encima del que se realiza en el equipo nacional. ¿Qué se le va a aplicar a ese muchacho? Entonces, a los 16 y 17 años el hombre es recordista mundial, y después a los 20 no progresa más.

Podríamos suponer entonces que el atletismo cubano necesita cambios urgentes si se quiere aspirar a recuperar algo de la dinastía de antaño. No obstante, para Pinillo la clave está en “retomar las cosas que se hicieron hace muchos años atrás”.

Lo que hace falta es que la administración que está ahora y todas la que venga atrás, empiecen a buscar en la base el talento, fortalecerlo. Hay que retomar ideas, competiciones que se hacían antiguamente en las provincias, los municipios. Nos estamos quedando atrás, nosotros enseñamos a Venezuela, y ya nos está pasando, al igual que enseñamos a Colombia; Canadá no hace mucho vino a dar un despertar y ya se nos han ido por delante. Esos eran países que estaban muy por debajo en cuanto a resultados, pero se pusieron a hacer un estudio sobre dónde estaban sus debilidades y fortalezas. Te estoy hablando del atletismo en general, no solamente del salto de altura.

Hubo un momento en que lo hicimos y resucitó. Recuerdo un ejemplo clásico como el de Lázaro Suárez de la provincia La Habana, quien con 2.21m no pudo entrar al equipo nacional y hoy, la segunda y tercera figuras de Cuba, tiene 2.13m y 2.05m. No lo creo, hay algo que está mal. Y, ¿quién lo ve? Nosotros los entrenadores. ¿Quién nos pregunta? Absolutamente nadie. Yo como entrenador del equipo nacional no puedo hacer una selección de talentos, la hace una comisión creada no sé por quién y ni con qué historial, y determinan ellos quién debe entrar o no al equipo nacional. Ellos decidieron que entra fulanito al equipo, aunque yo no lo hubiese traído, pues yo tengo que trabajar con fulanito, y si después el trabajo no sale, la culpa es mía. Está complicado eso. Los cambios no están en mis manos. Incluso, hay una base de datos que han hecho algunos estudiosos en tesis de grado y se engavetan. Vayan que ahí están, yo no estoy diciendo nada que sea nuevo, en lo absoluto.

Desgraciadamente, ya es imposible ver al “team PiniSonis” por los alrededores del Estadio Panamericano.

Es gracioso porque a nuestro regreso de Panamá donde hicimos una colaboración muy interesante, la compañera comisionada Yipsi Moreno nos pide que nos incorporemos a formar parte de su nuevo equipo de trabajo. Mi esposa le dijo que no, por sus miles de razones, y yo acepté porque realmente se reunieron conmigo casi como 4 horas y pensé: bueno, vamos a hacer una más. Le dije que quería trabajar por un año y conmigo lo iba a hacer un exatleta del evento del salto de altura para irlo adiestrando. Después, yo pasaría atrás y él al frente, convirtiéndose él en el entrenador y yo poco a poco me iría yendo porque ya soy viejo. Increíble, con 55 años, pero es que se quiere dar posibilidad ahora a la gente joven.

Siempre le dije a la compañera que el día que mi trabajo no le gustase me lo dijera, y ahí mismo terminaríamos las relaciones. Comenzamos a trabajar y logramos llevar a 1.87cm a una de las chicas con menos de 20 años, que fue cuarto lugar en el mundial de la categoría juvenil, pero en ese mismo año era el centroamericano en Colombia. Yo le explicaba a la comisionada que no resolvía nada con que ella me ganase el mundial juvenil y me gustaba más la idea de que ganase una medalla de bronce en el centroamericano, ya que ese año la muchacha terminaba la categoría y así se insertaba con más facilidad en la categoría de mayores. No se me escuchó, no se me hizo caso.

Cuando se hace una contratación en cualquier parte del mundo se hace por un cuatrienio, y en ese tiempo es que se puede definir si el atleta o el entrenador funcionan o no. La atleta que yo tenía en estos momentos cayó en un processo de una molestia grave y clásica en el saltador de altura, el cual puede realizar todos los ejercicios hacia el frente, pero cuando pisa y gira en el momento del salto, le molesta. El equipo médico que yo tenía ahí en ese momento, puesto que Sonis ya no trabajaba conmigo, era uno de los equipos médicos más malos que he visto en toda mi vida en el atletismo cubano. Estoy hablando de todos, no solamente en el área de salto, tanto fisioterapeuta, como médico, como psicólogo, extremadamente malos. Lo dije millones de veces, no solamente aquí, se lo dije a ellos específicamente en su cara, como también se lo dije a la comisionada. Muchos se molestarán, no me importa, pero los que entrenaban conmigo en aquel momento no servían para nada, ninguno. Entonces, uno solo no puede trabajar, y llegó un momento en el que la comisionada me dijo que no le gustaba más mi trabajo porque en los dos últimos años los resultados no habían sido buenos, sin embargo, en cuanto a calidad del trabajo sí que venía subiendo. Pero no se escucha al entrenador, no hay un análisis serio. Cualquiera hoy en día se llama metodólogo, jefe de área, y no es así. El área del salto en Cuba tiene historia junto con la Revolución cubana, porque si analizamos atrás, los resultados han sido fastuosos. Ella me dijo: el deporte no te quiere más. Realmente, era ella la que no me quería más.

Luis Alberto Pinillo atletismo
Foto: Hansel Leyva Luis Alberto Pinillo. Foto: Hansel Leyva

A pesar de todo, a Pinillo nadie le quita las ganas de trabajar y de crear. Su aporte al atletismo mundial sigue siendo opulento.

En la actualidad estoy trabajando con unos chicos de la EIDE que viven cerca de la casa, donde hemos creado la famosa burbuja de Guanabacoa. Hay un video muy interesante que nos hizo la Agencia Francesa de Prensa, la cual vino hasta aquí junto con varios amigos y colegas exseleccionadores al igual que yo. También nos unimos a la burbuja del amigo Frank Camilo Morejón que tiene 4 atletas en su casa trabajando. Como dice nuestro presidente, estamos creando iniciativa y en eso estoy ahora mismo.

Sigo trabajando con tres atletas de manera online desde el extranjero que, modestia y aparte, creo que fui uno de los primeros en trabajar online desde este país. Estoy con Donald Thomas de Bahamas que hace poco estuvo en los Juegos Olímpicos, con quien trabajamos desde el 2014, y que tiene 2.37m de personal. Arturo Abascal de México entró con nosotros en 1.90m y ya tiene 2.24m y Trevor Barry de Bahamas, que incursionó en esta temporada, pero no le fue bien. Hay dos o tres más que están muy deseosos por empezar conmigo de manera online. Sigo contribuyendo al deporte mundial desde la casa.

Con una carrera tan amplia, resulta muy complejo encontrar un momento que se recuerde con más cariño. Todos, de una forma u otra, se han juntado para acrecentar el legado del gran entrenador que ha sido y es Luis Alberto Pinillo.

Lo mejor ha sido mi esposa, al igual que mi trabajo. Escoger un momento en sí no puedo, creo que todos. En cada etapa de trabajo hemos perseguido un objetivo y lo hemos alcanzado, y el que no, nos ha dado la oportunidad de prepararnos mejor en otra etapa. Voy a cerrar con una anécdota para que se me entienda mejor. Ganamos los Centroamericanos en 2014 en México con Sergio Mestre, y yo estaba en casa en ese momento sentado junto con Donald Thomas que empezaba a trabajar con nosotros ese año, al cual le dije: los próximos Juegos Centroamericanos los vas a ganar tú. Así fue, y esas han sido las cosas que me han ido regocijando durante toda mi etapa de trabajo. Todas, desde el punto de vista que se les mire, han sido bonitas, incluso hasta las malas, como hace poco que no clasificamos a la final del salto de altura en los Juegos Olímpicos con Bahamas, pero presentamos un hombre que tiene 37 años y ha sido uno de los más longevo saltando. Una carrera amplísima con nosotros y con 2.37m, que llegó a ser la tercera mejor marca del mundo.

Al final, será cierta la frase bíblica de que “Nadie es profeta en su tierra”.

En lo personal, el mundo me ha reconocido. En el terreno nacional, somos oro en Panamericanos y Centroamericanos. En el Internacional, tengo mejores resultados como oro en copas del mundo, oros en Panamericanos, Centroamericanos, sexto lugar olímpico, oro en Juegos de la Commonwealth, oros en Juegos del Sur, y varios récords nacionales. Por eso te digo: el mundo es el que se ha encargado de determinar mi lugar y regocijarme en su momento.

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