En la historia del voleibol masculino cubano hay un espacio único para un deportista que vivió una época dorada con la selección nacional: Raúl Diago. En la actualidad, este deporte parece recuperar el terreno perdido en los últimos años en el país, aunque una de las áreas que más preocupaciones trae es la del pasador, aquella donde precisamente brillara el hombre que pasó a la historia como el “Mago”, y otros como Raidel Hierrezuelo y Yoandry Díaz.

Hace poco más de un año que el “Mago” no se encuentra en Cuba porque mudó su trabajo para el continente africano, en donde labora con la Selección Nacional de Argelia como parte de un nuevo reto en su carrera. 

La leyenda de Raúl Diago no es tan solo conocida en Cuba, porque fuera de fronteras es una gloria deportiva más que respetada a nivel mundial. Era capaz de hacerlo todo tan fácil cuando las yemas de sus dedos, al colocar con precisión el balón para los atacantes en cualquier lado de la cancha. Por eso, es imposible hablar de voleibol en Cuba y no mencionarlo a él.

Tantos pasajes de su vida son casi imposibles de acaparar en tan solo una entrevista. Diago es uno de esos atletas cuya historia es material para un libro, porque además de sus éxitos como voleibolista, hay momentos tristes, y polémicas alrededor de su vida más allá del deporte activo.

Mucha gente sabe del éxito cosechado por Raúl durante su carrera como atleta, pero pocos saben de las vicisitudes a las cuales se enfrentó para salir adelante y convertirse en uno de los grandes voleibolistas cubanos de todos los tiempos.

¿Cómo fueron tus inicios en el deporte?

Con 11 años estaba en atletismo y en pelota, y participé en el campeonato pioneril provincial en ambos deportes. Después de finalizar dicha competición fui con mi mamá a la EIDE de Varadero para realizar las pruebas en atletismo y me aprobaron. Cuando regresamos a finales de agosto que es cuando se tramita la inscripción, se habían terminado las matrículas y entonces se habló con el Jefe de Cátedra de baloncesto y no fue posible porque solo había sitio a partir de 14 años.

Al no poder entrar en baloncesto conversamos con el Jefe de Cátedra de Voleibol y finalmente pude empezar en dicho deporte. Cuando más tarde se me dio la oportunidad para hacer el cambio al baloncesto ya era tarde: me había enamorado de mi deporte.

¿Cómo fue ese camino para llegar a la selección nacional?

En 1981, el Comisionado Provincial mantuvo a 6 jugadores entrenando en Matanzas, entre ellos estaba incluido yo. Allí nos preparábamos para realizar las pruebas correspondientes para nuestra entrada a la ESPA Nacional. En total, éramos más de 20 jugadores a nivel Nacional de los cuales seleccionaron dos de Matanzas, Remberto y este servidor. En nuestra primera etapa fuimos a varios eventos como cadetes con el entrenador Justo Morales y con Juan Díaz en el equipo juvenil, en el cual obtuvimos la clasificación para el campeonato mundial de la categoría. En ese torneo del año 1985 obtuvimos la medalla de bronce.

Tuviste una longeva carrera como jugador por más de 15 años. ¿Qué recuerdos resguarda en su memoria Raúl Diago de su etapa con la casaca mayor de las cuatro letras?

De mis recuerdos durante toda mi trayectoria como atleta que fueron 16 años (1985-2001) te puedo poner varios ejemplos.

Uno de ellos fue cuando ganamos la Copa del Mundo en 1989. Otro la medalla de plata obtenida en el Campeonato Mundial en Brasil en 1990 donde fui seleccionado por primera vez Mejor pasador del Mundo. Después de haber obtenido varias medallas de plata en Ligas mundiales, en el 1998 obtuvimos la medalla de oro en Italia, y te podrás imaginar cuánta alegría sentimos. Otro momento emotivo fue cuando ganamos la Copa Europea en 1999 con el club Iveco Palermo.

Momentos alegres fueron muchos porque cada vez que uno obtiene resultados satisfactorios te sientes agradecido contigo mismo a nivel emocional, como por ejemplo cuando ganamos los Juegos Panamericanos en 1991 en Cuba y casualmente fue la última medalla por nuestra delegación; o sea, todos en espera de esta. También recuerdo la única vez que el primer grupo del Equipo Nacional participó en los Centroamericanos, en 1998, y obtuvimos la medalla de oro. Digo la primera vez porque siempre participaba el segundo grupo del equipo nacional.

A pesar de ser Cuba un equipo de nivel mundial en los años 90, les eran esquivos los títulos, incluso muchos consideran que esa generación debió ganar una medalla olímpica. ¿Por qué?

En mi etapa sí ganamos todos los títulos o casi todo para no ser tan absoluto. Ligas Mundiales, Copas del Mundo, Panamericanos, Centroamericanos. En total fueron 15 medallas a nivel mundial y la medalla olímpica la vida no nos la dio. El nivel que teníamos era alto, incluso quedamos en una ocasión en 4to lugar en Barcelona. En esa etapa existía tanto nivel en los equipos que cualquiera podía ser el campeón, como Brasil lo fue en Barcelona, Holanda en Atlanta 96 y Serbia en Sídney 2000.

¿Cuáles fueron tus momentos más tristes?

Los más tristes fueron cuando no pudimos ganar la Medalla de Bronce contra Estados Unidos en 1992 y en el año 2000, que perdimos el quinto set con Rusia 15-13, y ese era el pase para estar entre los 4 finalistas.

¿Por qué decidiste quedarte en Cuba y no perseguir el sueño del profesionalismo como hicieron algunos de tus compañeros de selección?

En primer lugar, nunca me pasó por la cabeza abandonar mi país, mi familia y mi cultura, pero sí tuve la oportunidad de jugar 2 años en la Liga Italiana.

En la historia de nuestro voleibol hay un capítulo que marcó un antes y un después: el episodio de Amberes. Allí varios jugadores decidieron abandonar la selección, entre tantas cosas por la suspensión de las contrataciones en el exterior. ¿De haber existido un mejor manejo por parte de las autoridades se hubieran evitado hechos como estos?

La salida de varios jugadores élites de la escuadra antillana fue una decisión personal de ellos, pero sí pienso que el trato económico hubiese podido ser mejor, como por ejemplo las contrataciones. Hoy en día existen y tienen para los atletas un por ciento de pago mayor al de esa época. Esto es favorable tanto para el desarrollo deportivo, como para el desarrollo económico de dicho atleta.

A pesar de la distancia y la separación de ese equipo, seguiste manteniendo tu amistad con aquel grupo de jugadores que se habían ido de Cuba. ¿Cómo se llevaba la amistad a tanta distancia?

Por supuesto que la mantuvimos y en la actualidad siguen siendo mis amigos. Las decisiones personales nada influyen en la amistad. Mantenerla en aquel entonces a distancia era muy difícil, ya que en esa época no existía el adelanto que hoy tenemos con el internet, pero siempre estábamos en contacto.

Foto: FIVB

Estuviste cinco años al frente de la Federación Cubana de Voleibol. ¿Qué recuerdos te trae aquella labor?

Me trae muy buenos recuerdos porque conformamos un buen colectivo de trabajo con el cual me sentí satisfecho por los logros deportivos obtenidos con el mismo. Por ejemplo: el voleibol femenino fue Campeón Panamericano en el 2007, plata en el Grand Prix y 4to lugar en los Juegos Olímpicos en China 2008.

Por la parte del masculino, subcampeón mundial de mayores en Italia en el 2010, Subcampeón Mundial juvenil en el 2009 y fueron Campeones Olímpicos de la Juventud. Además, en el voleibol de playa fueron Campeones Panamericanos y Centroamericanos. También se realizó también un trabajo exhaustivo con las reservas a nivel nacional para la continuidad de los equipos nacionales.

A pesar de realizar una buena labor al frente de la Federación, inexplicablemente, te separan del cargo. Varios medios especularon sobre abuso de poder y corrupción, sin embargo, todo esto fue incierto. ¿Qué fue lo que realmente sucedió?

Un buen día me llaman del INDER para comunicarme que ellos iban a hacer un análisis porque les había llegado un anónimo, del cual yo debería esperar la respuesta en mi casa. Para mí fue pésimo el proceder. Se debió haber analizado antes de separarme de mi puesto de trabajo. Luego del esperado análisis la respuesta fue favorable para mí. Solo pedí que me dieran una disculpa pública por los daños ocasionados y aún la estoy esperando.

Luego de quedarte sin trabajo, ¿qué hiciste?

Después de mi salida de la Federación Nacional continué con mi negocio por cuenta propia de hostelería turística que ya había iniciado desde el año 2001. Luego, en el 2012, abrí un Bar-Restaurante llamado “La Figura”.

En el equipo Cuba muchos coinciden en que el punto más frágil es el área del pase. Siendo tú el mejor atleta históricamente de Cuba en esa posición, ¿cómo crees que puedan mejorar nuestros pasadores?

Una forma de mejorar es insertar a los pasadores en las diferentes ligas en el exterior con el fin de desarrollarse y perfeccionar el pensamiento técnico-táctico, precisión del pase, la vista periférica y la toma de decisiones. En estas ligas hay mayor ritmo de juegos, hablamos de más de 50 en una temporada. Luego trasladar las experiencias adquiridas a su equipo nacional. Independientemente de esto, en Cuba el colectivo de entrenadores, con Vives al frente del mismo, está trabajando en función de esas deficiencias.

¿Qué proyección le ves a esta nueva generación de jugadores?

Tengo mucha fe en esta selección de atletas, ya que vienen juntos desde hace cuatro años y con resultados en los campeonatos mundiales sub-21 y sub-23. Además, este colectivo ha tenido atletas insertados en la Liga de Argentina donde han adquirido experiencias y ahora van camino a insertarse en las Ligas Europeas. Allí encontrarán un mayor nivel deportivo, por eso pienso que el próximo año clasifiquen para las Ligas de Naciones.

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