Después de la eliminación de Industriales en los cuartos de final de la pasada Serie Nacional 61, los aficionados salieron en búsqueda de nuevas propuestas de director para la próxima campaña, decepcionados tras 12 largos años sin ver a sus azules subirse en lo más alto del podio.

Aunque Guillermo Carmona se mantiene al mando del equipo hasta este minuto, y la gran mayoría de los fanáticos está consciente de que el estratega tiene pocas culpas en este resultado -incluso los ha llevado hasta los playoffs en estas últimas dos contiendas- han lanzado un grito desesperado a los cuatro vientos implorando la necesidad de otro “caudillo” en esa silla caliente.

El nombre de Lázaro de la Torre vuelve una vez más a salir de la boca de muchos, un hombre que hizo historia con el equipo de las letras góticas al ganar más de 200 partidos (208) en 20 años de carrera, hazaña que ningún otro lanzador ha podido lograr en la capital.

“Carmona es amigo mío, nos llevamos muy bien y no tengo ningún tipo de problemas con él, pero antes el equipo Industriales te hacía las carreras de la nada, era un huracán en el terreno. Por naturaleza, las personas de las capitales del mundo entero son diferentes a la gente de las otras provincias. Es donde más personas hay y por lógica, tiene que haber más peloteros. Tienen características diferentes, una forma distinta de pensar, de desarrollarse, de vestirse incluso, otro vocabulario, etc; y eso la gente tiene que entenderlo, y en el béisbol los equipos de la capital tienen que estar en la élite”, nos dice el llamado “Brazo de Hierro” en conversación con Play-Off Magazine.

“Entonces, gane o pierda, hay que llevar a ese equipo a su máxima expresión. Carmona no es el culpable de que no se haya logrado el título, eso es un error pensarlo. Los que juegan son los peloteros, él puede unir a un equipo, disciplinarlo -cosa que creo le falta mucho a Industriales-, cohesionarlo, hacerlo sentir, pero no lanza ni batea”, afirma la icónica figura.

“Ahora, la cabeza que peligra es la de él, pero él tiene un colectivo de dirección. Esto pasa en el béisbol porque todas las vistas van para el director, y ese es el riesgo que nosotros corremos. Por eso los managers tienen que hacerse sentir, llevar el equipo a lo que cada equipo da, e Industriales es el equipo insignia de la pelota cubana”, afirma.

De la Torre, aunque nunca ha tocado puertas pidiendo la dirección de este equipo, no desmaya en su sueño de hacerlo algún día. A lo largo de su vida ha tenido buenos resultados en estas funciones, con campeonatos logrados al mando del equipo de La Ligera, de Constructores en la Copa Gran Habana, y del Cotorro; y con muy buenas actuaciones como mánager del béisbol femenino y del equipo Plaza de la Revolución en torneos provinciales.

“No me gustan los directores pasivos. Cuando yo dirijo Plaza hay momentos en que me puedes ver aquí sentado, pero luego me paro y comienzo a caminar por todo el banco. Los equipos adquieren la personalidad de los mánager. Así era el equipo Plaza antes de yo dirigirlo. Ahora, es el equipo a derrotar, el equipo con el que todos quieren jugar, el problemático. Pero en realidad no lo es, lo que pasa es que a sus peloteros se les ha inyectado esa pasión para que hagan en el terreno lo que tienen que hacer. Todos estaban acostumbrados a verlos como equipo ‘hembra’ y ellos han demostrado que son tan ‘machos’ como cualquiera”, afirma el estratega.  

“Un equipo no puede jugar estático, tienen que creerse que sí pueden, y ahí está el papel del director. Industriales nunca jugó así, eso de no correr, de lucir apático, nunca se vio. Este equipo te sacaba las carreras de cualquier jugada. Un director puede cambiar todo eso. Tú estuviste aquí de entrenador conmigo y viste como era este equipo antes. ¿Crees que ahora es el mismo?, y eso que estamos casi con los mismos peloteros”, explica de la Torre.

“Mira los resultados de Mayabeque con Michael González, lo fácil que clasificó a los playoffs, se pasó toda la temporada allá arriba. Ya no es el equipo de antes, es un equipo que habla, que ‘josea’ en el terreno, que lucha. Ese es otro ejemplo vivo de lo que yo te digo”, agrega.

El antiguo lanzador de Industriales, a quien jamás le ha dolido el brazo a pesar de sus historias épicas al ganar dos veces en su vida seis partidos en una semana, y abrir cuatro desafíos de cinco en un playoff histórico frente a Pinar del Río en 2001 para empatarlo a pesar de contar ya en esa fecha con 43 años, se mantiene siempre activo.

En el terreno del 50 aniversario, antiguo Delsa, sigue entrenando a jóvenes y a un grupo de lanzadores de primera categoría, hasta que se retome el campeonato provincial, en el cual se mantiene como director del equipo del municipio.

“A veces, los llevo a la Ciudad Deportiva para que los vean. En muchas ocasiones me preguntan de dónde los saco y no son más que aquellos que ellos desechan, que luego de un entrenamiento riguroso aumentan su nivel. Siempre estoy trabajando”, confiesa.

Después de su rutina de entrenamiento diario bajo el terrible sol tropical, este hombre de 64 años se siente “fresco como una lechuga” y accede a respondernos algunas preguntas.

¿Con los peloteros que tenemos disponibles en la capital crees que puede haber un cambio?

Industriales, con estos mismos peloteros, tiene y puede ser diferente. Aquí tenemos de donde sacar, lo que pasa es que no se busca, y en la calle hay muchos talentos. Hay que sacarlos de la ahí, aislarlos de los problemas, como hemos hecho aquí en el equipo provincial.

¿Qué pasaría si te nombran director de Industriales?

Si me dan esa tarea, felicidades, pero si no, sigo feliz aquí con lo que estoy haciendo. Pero sí te puedo garantizar que, si los dirijo, ese equipo va a ser diferente a lo que es hoy y muy parecido a lo que era antes.

¿Qué cosas cambiarían bajo tu mando?

No me gusta decir que cosas van a cambiar, la gente misma lo va a ver y lo va a decir. No quiero hablar de eso porque al final eso no se ha determinado aún, pero ese ímpetu, ese espíritu guerrero, esa acometividad, va a regresar, eso te lo puedo asegurar.

Los peloteros aquí hay que fortalecerlos, cuando se habla de un atleta se habla de alguien fuerte, tanto física, como mentalmente. No tienen que ser jóvenes, ahí tenemos los casos de Cepeda que es un tronco, de Danel Castro que hay que quitarse el sombrero ante él: lo que están haciendo ellos es una tarea de titanes.

Actualmente, a un pelotero le dan un pisotón y ya no puede jugar, se da un golpe en un deslizamiento y no juega más, un pelotazo y ya se va para el banco. Antes no era así, había peloteros ahí que había que darles candela para sacarlos de un juego. Mira, a Juan Padilla una vez jugó con un pedazo de spike que lo cortó porque tenía un uñero y fue la forma que encontró para seguir jugando.

Se comenta que ese tipo de peloteros ya no existen. ¿Por qué pasa esto?

Hoy no existen porque la educación que han tenido es diferente, contamos con muy pocos entrenadores que los enseñen a jugar a la pelota como debe ser. No tengo esa amistad ni vínculo con Víctor Mesa, pero con ese también hay que quitarse el sombrero dirigiendo. Mánager no es solo el que dirige un equipo, es el que enseña los trucos de este juego. Es verdad que a veces se pasaba un poco, pero las cosas buenas que tenía eran muchas y opacaba todo eso.

Se comenta que no le gustas a los directivos. ¿Es eso cierto?

Siempre he dicho que a los dirigentes no les gusta mucho mi forma. En los últimos años, de una forma u otra, los directivos les han impuesto algo a los mánager, y ellos no son quienes para imponer nada, porque hoy, por algunas cositas que ellos determinaron y que quizás el mánager les hizo caso y salieron mal, lo están juzgando ellos mismos.

Yo tengo mi forma y mis condiciones, y así seré siempre con el colectivo que yo escoja. Simplemente, lo que es verde es verde y lo que es blanco es blanco, y aquí tienden a decir que lo rosado es carmelita. Yo no soy así. Pero te repito, conmigo Industriales volvería a ser como antes.

Siempre fui un líder positivo dentro del equipo, me crearon esa imagen de ogro y la verdad no sé por qué. Yo me crie así, los entrenadores que tuve me educaron en ese principio de que al equipo había que defenderlo a capa y espada y es lo que sé hacer. Soy un hombre igual que otro cualquiera, lo que pasa es que hay que decir las verdades. El hombre vive en sociedad y se rige por una disciplina, y si eso falla, el hombre llega a hacer cualquier cosa.

¿Qué condiciones pedirías si te dan la dirección del equipo?

Este deporte es muy difícil y complejo, y la meta es tratar de equivocarse lo menos posible porque todos nos equivocamos, pero cuando las cosas se hacen bien, al final tienen que funcionar. Lo único que pediría es autonomía, que me dejen hacer mi trabajo y que me apoyen en lo que yo les diga.

¿Crees que los peloteros te aceptarían?

Tengo relación con casi todos los peloteros de Industriales. Me han creado una imagen negativa y aquí he tenido 114 peloteros y todos los días vienen nuevos que quieren jugar conmigo y yo les expongo mis puntos de vista y mis condiciones y todos aceptan. Te invito a que vengas aquí más seguido y les pregunte a ellos que creen.

Hace unos años atrás, se manejó muy fuerte mi nombre para dirigirlos y al final designaron a Lázaro Vargas, era casi inminente que sería yo. La Primera Secretaria del Partido estuvo de acuerdo con que yo dirigiera, pero dijo que yo era muy recto y muy disciplinado, y cuando ella dijo eso, todos los de abajo se tiraron por el piso.

Un equipo debe tener mucha disciplina y nadie puede hacer lo que le dé la gana. Hay que hacer lo que manda el director y lo que hacen los otros peloteros. Claro que los titulares tienen ciertas concesiones, porque eso es normal, pero cuando un mánager dice que no hay salida, es parejo para todos, y esas cosas sabemos que no están sucediendo en Industriales. 

Por eso, quiero que les pregunten a los peloteros, que hagan una encuesta silenciosa, y anónima, que les hablen de mí cosas malas si quieren, y verán lo que les van a decir. Lo que sucede es que yo soy un hombre y trato a los hombres como hombres. Por eso pido que le pregunten a todos los que han sido mis alumnos, para que tengan una idea, vean cuantas opiniones hay en contra, y dejen de tener esa mala imagen de mí.

He visto un gran movimiento por las redes sociales apoyando tu candidatura.

Muchos me han llamado, incluso desde provincia, para felicitarme porque en las redes sociales se menciona mi nombre para director de Industriales, pero eso es una cosa que no depende de mí. Las autoridades son las que tienen que decidir eso.

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