Lorenzo Mambrini dirige hace dos años la selección de fútbol santiaguera. Venido desde Italia, debutó muy joven en el llamado calcio italiano que tantas alegrías brinda al mundo. Sobre la historia de este singular hijo de Europa indagamos.

Cuéntanos tu historia en el calcio italiano.

«A los 15 años firmé con el equipo de Perugia, mi ciudad, en la tercera división. Ahí se juega como club y como refuerzo, jugué con Perugia, Venecia, Pisa, Sub-17 con Málaga, Elche y Tenerife. No soy campeón del mundo, pero es una historia que gracias a Dios me hizo crecer como futbolista».

Y sobre los campeonatos nacionales en Italia y los lideratos que lograste obtener.

«Discutí por 10 años el título de tirador de penaltis, nosotros tenemos a Del Piero, a Totti, jugadores que fueron campeones del mundo, pero el tirador de penalti con 32 ocasiones sin fallar soy yo. Por supuesto, con mucho respeto para los campeones del mundo, porque ellos son superiores y siempre los voy a respetar. Cuando jugué tenía una pierna derecha bastante buena y los entrenadores me hacían cobrar las faltas, esto me dio la confianza».

En 2013, como entrenador en la Sub-17 de Boloña cometiste una mala decisión.

«Eso es una parte negra de mi vida. Todos hemos tenido altas y bajas. Gracias a mi familia pude superar ese momento. En Italia, como en muchas partes del mundo, en los últimos partidos de cada liga existen personas que sugieren ganar por empate, porque esto no lesiona a nadie. Solo fue una conversación en una cafetería frente a todo el mundo y hubo una persona que me quiso hacer daño y me denunció. Nunca sucedió nada en concreto. Esto fue en el año 2013, después de un año de litigio ganamos la resolución mi abogado y yo. Gané, pero todo el mundo recuerda esta sanción. Ahora Antonio Comte dirige el Chelsea y nadie recuerda que fue sancionado un año antes con la Juventus».

¿Por qué tanta crucifixión con Lorenzo Mambrini, si con otras personas que cometieron errores peores no se tiene tanta atención con esa parte de su historia?

«Pienso que tenemos altas y bajas en la vida y para mí fue una baja, de la que me arrepiento hasta hoy. Ahora estoy aquí comprometido con mi Santiago y con el fútbol».

¿Qué sucedió después?

«Ese año el directivo de Boloña confió en mí, no me puso en el banco sancionado y me permitió continuar dirigiendo el Sub-17. Esto no es como en Cuba, si estas sancionado estas fuera del equipo, allí me permitieron dirigir desde el terreno y solamente en la fase oficial estuve desde las gradas».

¿Cómo llega Lorenzo Mambrini a Cuba?

«Al terminar mi vida activa como jugador vine a Cuba, yo tenía una esposa cubana y con ella visitaba a su familia en Guanabacoa. En el Estadio Quintín Banderas de este municipio entrenaba, me mantenía en forma y también me divertía. Siempre digo que Cuba es un gran país. Mi mujer me dio la fuerza, me alentó mucho. También, creo que mi abuelo me dejó una cruz, porque estar lejos de la familia es difícil. Yo estoy ayudando al fútbol cubano sin nada a cambio. Mi abuelo tenía una gran vinculación con Cuba, tenía gran estima y deferencia con el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, por eso me pidió que ayudara al fútbol en la Isla. Yo le prometí que no lo defraudaría, uno se equivoca, pero siempre tiene la oportunidad de levantarse. Le demostré que podía: ya hace tres años que estoy en Cuba y mi comportamiento como persona, como hombre, no solo como técnico, pienso que se está notando».

Santiago de Cuba te recibió con los brazos abiertos.

«Nunca olvidaré a Santiago de Cuba. Le agradezco a la Alina Sánchez, directora del INDER; a Jorge Isaac Querol, comisionado provincial; al exdirector Eloi Oliveros, actualmente de misión en Perú; y a todas las personas que me acogieron con amor, como un hijo, sin mirar si era italiano o no, que me aceptaron. Quise entregar mi experticia y creo que algo se quedará en este equipo, por lo hecho hasta ahora y lo que me falta».

Lorenzo Mambrini

FOTO: Hansel Leyva

Retomaste el sobrenombre de los Diablos Rojos y los jugadores te han respondido con calidad.

«Ese nombre nació en 1948, en la tierra de Baltoni, Los Reynaldo [Municipio de Songo-La Maya]. Fue el primer equipo de Santiago de Cuba y me pareció correcto, esta idea surge en una conversación con el vicepresidente de la Asamblea Provincial, Manuel Falcón, quien le ha dado gran apoyo al deporte. Él me pidió que jugáramos en Baltoni el partido contra Las Tunas de la temporada 101. Cuando llegamos allí, vimos un entusiasmo maravilloso y las personas diciendo: “Este equipo tiene un nombre”. A partir de entonces, busqué información histórica con personas como el profesor Quiñones y comprobamos que era Santiago de Cuba junto a los Diablos Rojos».

La Liga Cubana de Fútbol en su torneo 102 tuvo un formato diferente, coméntanos sobre lo sucedido.

«La decisión de la Comisión Nacional era hacer el campeonato, pienso que ninguno quería que fuera así, pero Cuba debe mirar como marcha su economía y, por esa razón, jugamos más partidos con menos tiempo de descanso. Nosotros teníamos que hacer lo que se decidiera y los muchachos respondieron. Alcanzamos 30 puntos en 12 partidos, el año pasado fueron 32 en 17 partidos. Pienso que hicimos lo máximo que se podía hacer».

Palabras finales…

«Ante todo, el cariño para el pueblo cubano. Mambrini vino a Cuba porque le gusta este país y ama el fútbol. Yo quiero que la bandera del fútbol cubano se levante como la italiana, me gustaría verlas juntas bien en alto. Quiero que no me miren solamente como un extranjero, sino como alguien que desde hace tres años está trabajando con mucha pasión y honestidad para Cuba».