Algún día, cuando de verdad se respeten los criterios de todos sobre el fútbol cubano, incluso cuando no se compartan, entonces, se entenderá la incansable labor y el gran aporte de Mario Lara a este deporte.

Cargar en sus espaldas con un club integrado por cubanos (Fortuna Soccer Club) y llevar un blog con información sobre el balompié de la isla mientras vive en Estados Unidos, es muy meritorio, más, cuando muchas veces no tiene los recursos suficientes para desarrollar a totalidad sus actividades.

Mario Lara tiene una historia de vida de mucho sacrificio, repleta de dificultades y, sobre todo, de gran superación personal. Como todo inmigrante cubano tuvo que empezar desde cero en más de una ocasión y sobreponerse a los obstáculos que le preparó el destino.

Trabajó en Colombia por años; después, fue médico con los Marines; pero nunca perdió la pasión por un deporte que le ha marcado. Para conocer detalles de su vida, así como la historia del Fortuna Soccer Club, conversamos con él en exclusiva para Play-Off Magazine.

¿Cómo era la vida de Mario Lara en Cuba?

Nací y me crie en la ciudad de Pinar del Río. Crecí con mis abuelos, mis tías y primos; el barrio casi completo estaba compuesto por la familia. Mi infancia la pasé como cualquier “fiñe” de la época: mataperreando en la calle con mis primos, jugando pelota, fútbol y cualquier otro juego de esos años.

Desde niño, me fascinaron los números y estadísticas, tal vez herencia de mi abuelo Gerardo, quien fue mi guía. Él era contador y también le gustaba la historia, señales inequívocas de que terminaría teniendo como hobbie ambas cosas, en este caso relacionadas al fútbol.

Ingresé a la IPVCE Federico Engels en Pinar del Río en la asignatura de Física para hacer el Pre y entré a la escuela de medicina más por convencimiento de mis mejores amigos que por el propio. Mi mamá siempre dijo que yo fui el único médico que se graduó de medicina estudiando fútbol y algunos profesores me apodaron el comentarista deportivo por mi pasión por hablar y discutir de este deporte en los pasillos de la universidad.

Mario Lara, creador de blog del fútbol cubano
Pedro Enrique Rodríguez Mario Lara, creador de Blog del Fútbol Cubano y director del Fortuna Soccer Club

Entonces, ¿cómo surge en ti ese amor por el balompié?

El futbol me enganchó en 1982 durante el Mundial y el gran culpable fue la selección brasileña. A pesar de los años, no he vuelto a ver un equipo con la magia, con el juego de ensueño de aquel equipo, aunque no ganó.

Tras el primer encuentro con el futbol, en la televisión le siguió la continua exposición al mismo a unas cuadras de mi casa, en el estadio Capitán San Luis, donde Pinar del Río tenía su cuartel general y ver allí jugadores de gran nivel técnico táctico, los duelos frente a La Habana, Villa Clara o Cienfuegos era algo apasionante. Recuerdo las gradas llenas para ver aquellos partidos y había que llegar temprano si querías tener un buen puesto.

Después, con la excusa de darle una “verdadera identidad”, lo sacaron de los estadios de pelota y en el caso de Pinar del Río, el conjunto fue enviado a la Bombonera, donde era casi imposible de seguir, más, si se tiene en cuenta que se comenzaba a vivir el periodo especial y viajar entre municipios era casi imposible. Así que había que seguir al equipo por lo poco que se decía en los periódicos.

¿Por qué decidiste emigrar? 

Emigrar no fue una opción totalmente mía, pues muchos factores ayudaron o me empujaron hacia la misma. Realmente, nunca tuve intenciones o deseos de emigrar, soy bastante del terruño y de mis amigos; trabajaba ayudando a niños de uno de los barrios más pobres de Pinar con un grupo de la iglesia a la que pertenezco.

Tras graduarme de médico, se me envió a trabajar a Mantua, en un movimiento que nunca entendí pues en principio se me había ubicado en San Cristóbal. Desde el día uno tuve muchos problemas con la Jefa del Sector de Salud de ese municipio, debido a que ella no veía con buenos ojos a las personas religiosas y por mi manía de decir lo que pienso. Así que, para evitar mayores problemas o complicaciones, decidí viajar a los Estados Unidos.

Tras pasar brevemente por Estados Unidos tuviste una estancia en Sudamérica. ¿Cómo fue esos primeros momentos de adaptación a dichos países?

Salí de Cuba hacia Miami, donde vivía mi papá y toda mi familia por parte de padre y me instalé allí. Comencé trabajando en tiendas y otras cosas, además de estudiar. Después de un año, surgió la posibilidad de viajar a Colombia, en donde trabajaría como médico, así que tomé rumbo a Sudamérica.

Fue una etapa en la que estuve bastante alejado del fútbol cubano, la información no llegaba allá de la misma manera que se podía conseguir en Miami, donde al menos se podía hacer seguimiento a la selección. Trabajé como médico en Barranquilla, Medellín y Magdalena y tras dos años, fue en la primera de estas ciudades donde conocí a mi actual esposa y donde nació mi primera hija.

En el 2001, regresé a Miami por cuestiones de seguridad, debido a la acción de las guerrillas en la zona donde trabajaba. De nuevo la misma historia: dos trabajos, regresar a la escuela, estudiar Rayos X; en fin, 7 días a la semana y sin descanso. Era la vida de cualquier emigrante con ganas de trabajar y progresar cuando llega a un nuevo país.

En el 2002, me uní al US Navy como Corpsman, una especie de médico, enfermero y técnico de urgencias, todo en uno y fui asignado a varias unidades con los Marines, con quienes trabajé por unos 8 años hasta que sufrí lesiones en los tendones de Aquiles. Unas cuatro cirugías tratando de arreglar el tendón derecho sin éxito y limitación de movimiento en el tobillo derecho, hicieron que me licenciara del ejército y regresara a Miami en el 2012. Fue cuatro años después de haber iniciado el Blog del Futbol cubano, página que salió a la luz en medio del proceso de recuperación de una de las cirugías aquileanas.

La etapa más complicada de ese segundo regreso fue el estar separado de mi esposa e hijas por unos cuatro años a la espera de que todos los procesos migratorios de rigor se cumpliesen y pudiera viajar a los Estados Unidos. Fue, sin dudas, una de las etapas más duras de mi vida, creo que el rigor de la vida en el ejército fue uno de los grandes elementos que me permitieron superar esa etapa.

Estados Unidos te abrió las puertas para cumplir muchos de los sueños que tenías en Cuba y no pudiste cumplir. ¿Vives agradecido de la oportunidad que te ha dado este país? 

Estados Unidos, es un país de reglas y de muchas oportunidades: puedes llegar a ser lo que quieras, siempre y cuando quieras hacerlo. El sacrificio y trabajo siempre son recomendados, no como en Cuba, donde siempre encontrabas un techo que no te dejaba progresar hicieses lo que hicieses, más si no eras una persona “integrada”.

A pesar del dolor de estar separado de mi familia, de no haber podido despedirme de mis abuelos, creo que, el venir a Estados Unidos ha sido la mejor decisión que pude haber tomado. Pues he logrado cosas que ni en mis locos sueños pude haberme imaginado. Trabajo en cosas que me gustan, cierto que no pude volver a ejercer como médico, pero mi hija mayor siguió mis pasos y hoy es médico Pediatra.

También, logré crear y mantener un club de fútbol y he podido ayudar a muchos jóvenes a lograr sus sueños y he servido de ejemplo para otros, así qué: ¿Qué más se puede pedir? Tengo una familia que adoro y me apoya en mis planes y proyectos, que ha estado conmigo en los momentos buenos y malos.

Las autoridades del país no permiten que atletas que abandonaron delegaciones oficiales vuelvan a representar a Cuba en diversos eventos. ¿Qué opina Mario Lara sobre el tema?

A mi criterio, es una estupidez, no tiene otra definición el castigar a personas que buscan cumplir sus sueños y progresar en la vida. Para mí, es un síntoma de la mediocridad de quienes dirigen el país. No soy de aquellos que creen en las famosas frases trilladas del “debieron esperar a que se terminara el torneo” o “ellos no juegan para el gobierno, ellos juegan para el pueblo”.

Pienso que, cuando se busca la libertad y para cumplir tu sueño, no hay momento indicado: uno debe tomar la oportunidad cuando se presenta y cuando se vive en una cárcel como la nuestra, hay que aprovechar cuando el carcelero se distrae o da esa oportunidad. Cada persona debe pensar en su bienestar y en el de la familia, al final, ese famoso pueblo no se acordará de ellos, no por mal agradecido, sino porque es la historia de la vida, y se ve a diario. Dale un vistazo a dónde están las glorias deportivas de Cuba, la mayoría de ellos. Me decía uno de los muchachos que en su pueblo había un campeón olímpico y que andaba olvidado, alcohólico y que él no quería para él ese futuro, que quería buscar algo mejor para su vida, fuera que jugara al fútbol o no.

La selección, para mí, debe ser abierta a todos, estés en Cuba o fuera de ella; sin importar que hayas elegido cualquiera de las formas existentes para emigrar. Cuando hablamos de elegibles o no elegibles, nos convertimos en cómplices de la discriminación, nos convertimos de cierta manera en esa Federación que tanto criticamos y que pasa por encima de sus propios estatutos al discriminar jugadores por la forma que un día decidieron emigrar.

Es gracioso y de paso lamentable, ver como personajes programados por tantos años de adoctrinamiento defienden esta política apoyándose en la base de “no son confiables”. ¿Qué van a hacer estos jugadores? Desertar de nuevo.

¿Crees que el profesionalismo es la solución para mejorar el fútbol cubano?

El profesionalismo es la base del desarrollo y el progreso: no entiendo ni nunca entendí el famoso miedo al profesionalismo. En Cuba, nunca desapareció, existió de toda la vida, lo que fue un profesionalismo mal pagado. No nos engañamos, el deportista cubano de amateur solo tenía el nombre, pues pasaban el día entre entrenamientos y competencias, muchas veces con mejores atenciones que el ciudadano común, y en los supuestos “puestos de trabajo” solo existían para cobrar, pues nunca pusieron un pie en ellos.

Creo que podría ayudar mucho, en cuanto al incentivo monetario, las condiciones de vida y de entrenamiento y muchas otras cuestiones que afectan a los jugadores en Cuba. La presencia de clubes profesionales independientes que inviertan en sus jugadores en busca del éxito y claro está, en obtener una ganancia por esa inversión, sin dudas, elevaría el nivel del fútbol que se juega en el país, más allá de la posibilidad de importar jugadores extranjeros que puedan dar mayor solidez a los equipos en posiciones en las que no se tengan jugadores locales del nivel necesario para jugar a nivel profesional.

¿Qué se puede hacer para mejorar el fútbol cubano?

Para arreglar el fútbol de Cuba habría que hacer borrón y cuenta nueva. Existen tantos errores, tantos caminos que no conducen a nada, que tal vez necesitarías un libro para tratarlos todos.

Primero, necesitarían una AFC independiente, sin el control del INDER y con personas correctamente preparadas para asumir las funciones que se les asignen. No solo sirve el hecho de amar el deporte, pues se debe tener la capacidad para dirigir o realizar el trabajo que se necesita. De nada sirve poner a un enamorado del fútbol que no sepa sumar al frente del departamento de contabilidad, o que alguien tenga un puesto por ser “integrado” o porque es el que más consignas dice, que es lo que tenemos ahora, más allá de que los actuales dirigentes han demostrado que del futbol cubano solo les interesa lo que puedan sacarle para sus bolsillos.

Segundo: hay que apoyar a la base, pero sin la presencia de clubes profesionales que sean capaces de crear sus propias academias y promover el desarrollo y una continuidad en el manejo y captación de jugadores es muy difícil todo.

Ningún país, por mucho que busques, ha basado su desarrollo en la importación del talento fuera de sus fronteras. No estamos hablando de negarle la entrada a esos jugadores nacidos en otros países, ni a aquellos de raíces cubanas que quieran venir a aportar, pero es un error verlos como la solución, que es la tendencia que tenemos en nuestro país. Ellos son una especie de parche que solo disimula un poco el descocido olímpico que tiene las vestiduras de nuestro fútbol.

Es de una necesidad imperiosa crear torneos de mayor duración, mejor organizados y no sujetos a la improvisación como ocurre actualmente; dar una correcta atención a atletas entrenadores y árbitros; con una mayor cantidad de juegos, que es igual a mayor nivel de desarrollo de los jugadores y de nuestros árbitros.

Hace falta la profesionalización y respeto a los árbitros nacionales. De nada sirve darles un curso de capacitación de una semana si después no pitan en cuatro meses y solo lo hacen en cinco partidos al año. Si para los jugadores desarrollarse o tener una calidad elevada en las condiciones en que lo hacen es difícil, qué podemos esperar para nuestros pobres árbitros que además siempre cargan con todas las frustraciones de los que pierden y cuando digo de los árbitros también hablo de los entrenadores.

Mario Lara, creador de blog del fútbol cubano
Pedro Enrique Rodríguez Mario Lara, creador de Blog del Fútbol Cubano y director del Fortuna Soccer Club

Hace falta la liberación de la contratación de jugadores locales por clubes extranjeros; que no existan tantas trabas; que se permita a los jugadores negociar directamente con los clubes interesados ya sea personalmente o a través de sus agentes; que no exista dilación en la entrega de las transferencias internacionales que les permita a los jugadores incorporarse a esos clubes.

Eliminar la burocracia, sin dudas, traerá grandes beneficios. El elemento burocrático es frustrante: ver sueños perdidos, generaciones desperdiciadas y emigración masiva de jugadores por estas cosas es triste y muy perjudicial. Para el bien del fútbol cubano es necesario que las cosas cambien.

Por último, y esta es una de las razones por las que no caigo muy bien, cambiar la mentalidad de la afición. Es una afición que ha crecido, y mucho en los últimos años, pero vive enamorada de las grandes luces del fútbol que ven por la televisión y que sin poner un pie en uno de los potreros en los que se juegan los campeonatos nacionales, han decidido condenar como malos a los que juegan nuestro campeonato y como grandes a los que vengan de afuera sin importar en que liga jueguen, pues han asumido como verdad que nada de lo de adentro sirve, impulsados o sobre la base de lo que ven en las redes sociales; impulsados por “influencers”, que ni siquiera saben cómo se llaman los jugadores de sus equipos provinciales, pero que viven en la nube de los likes y la fama promoviendo los de afuera.

Es increíble, para mí, que yo viviendo a más de 90 millas de donde se juegue el Campeonato Nacional conozca quiénes son los jóvenes talentos que van surgiendo en Cuba y que gente que está ahí no sepa.

¿Cómo valoras el papel de la afición cubana relacionada al fútbol?

A veces, algunos aficionados toman posturas que para nada ayudan. En ocasiones, desprecian al futbolista cubano, con el nivel que puedan tener y lo más lamentable es que se trata de menospreciar a los de hoy usando a generaciones antiguas. Algo bueno que vi con esta última selección fue que hubo un vuelco total en su favor. La inmensa mayoría vio con buenos ojos lo que se hizo, entendieron que hay cosas por hacer, por trabajar. Pero entendieron que lo más importante en estos dos partidos frente a Guatemala y Curazao era el momento histórico que se vivía.

El Blog del Fútbol Cubano constituye una de las fuentes más confiables a la hora de buscar información. ¿Por qué surgió esta idea?

La idea del Blog surge en el 2009 porque cada vez que opinaba en los medios de comunicación, en Cuba me censuraban lo que decía. No posteaban mis comentarios y dije: si no me publican, yo puedo hacer mi propio espacio. Los medios oficiales de Cuba tienen moderadores, lo que se publica pasa por filtros y no me parece que alguien en Cuba o en cualquier lugar del mundo tenga que decidir si debe publicar o no algo que me tomó trabajo investigar. Recuerdo que hablaba sobre la participación de algunos jugadores en ligas extranjeras y era mal visto: hablar de Osvaldo Alonso, Maykel Galindo y otros, era un problema.

A pesar de tener comunicación y buenas relaciones con jugadores que militan en Cuba o mantienen vínculos con la Selección, te han dicho que los directivos del deporte en Cuba les dicen a los futbolistas: “No hablen con Mario Lara que tiene un blog reaccionario en Miami y quiere destruir el fútbol cubano”. ¿Qué opinión te merecen esos criterios sobre tu persona?

La gente prefiere la adulación a la verdad. Lo que dicen de mí no me preocupa mucho, digo lo que pienso y eso, siempre es un problema en Cuba. A muchos no les conviene porque desenmascaro lo que ellos hacen. Si a eso le llaman política, pues hablo política. Para mí, la política pasa por el bienestar mío y de mi familia. De la de Cuba no hablo mucho o nada; de la de aquí (EE. UU.) bastante, porque es la que afecta mi familia directamente. Amigos tengo de todas las ideologías y religiones, pues no trato de imponerle a nadie mis creencias u opiniones; tampoco me gusta que traten imponerme las suyas a mí. Pienso que juntos podemos llegar a mejores lugares y que el fútbol tiene que unir, no desunir.

¿Por qué dices que nos debe unir?

El fútbol es una pasión donde todos somos iguales, donde todos defendemos en pos de una bandera, no de un ideal político. En esa posición todos somos iguales, cubanos que es lo importante, es algo de lo que nos sentimos orgullosos. Debemos estar juntos para darle algo bueno al pueblo, al país: no somos cubanos de afuera o cubanos de adentro, o excubanos, somos cubanos nada más, así a secas. Al final, quienes han creado toda esa división, sean los de allá o los de aquí, lo hacen para obtener ganancias y mantener sus puestos de poder. Creo que muchos le temen a la unión, pues juntos somos una fuerza imparable; dentro de una cancha nuestros jugadores son un solo país y como se demostró ahora, esa unión trasciende los límites la cancha. El gol de Onel lo gritaron todos los cubanos en cualquier parte del mundo que se encontraran.  

Detrás del apasionado por el fútbol y del “utility” del Fortuna Soccer Club, se esconde una gran persona, un gran ser humano y un excelente padre. ¿Cómo llevas lo profesional vinculado a la atención de tu familia?

Se requiere bastante sacrificio, robar horas al sueño y tener el apoyo de mi familia. Es muy complicado y extenuante, pero cada sueño de un jugador que logramos cumplir hace que cada minuto valga la pena. Pasé varios años alejado de mi familia y mi esposa y eso me marcó mucho, pero estoy muy agradecido de la familia de tengo y muy orgulloso de ella. Mi esposa me ha ayudado mucho y ha sido esa persona que siempre esta allí para cuando no encuentro salida o se pone difícil la situación. Una de mis hijas escogió la carrera de medicina y la otra estudia aún, soy un hombre feliz.

Para muchos es desconocido que, en Estados Unidos hay club de fútbol integrado por cubanos, fundado por Mario Lara y desde sus inicios hasta la actualidad ha logrado resultados muy importantes.

¿Cómo surge la idea de crear el Fortuna Soccer Club?

La idea de crear el Fortuna surge en el 2014, tras la propuesta de Dagoberto “Tibi” Lara de que lo ayudara a conformar un equipo de jugadores cubanos para jugar en la Copa Latina, un torneo tradicional aquí en Miami, de gran fuerza y que contaba con representación de casi todas las comunidades de la ciudad.

Desafortunadamente, la Copa no se jugó por problemas del patrocinio y la idea del equipo casi muere antes de empezar. El Tibi prefirió no continuar y los muchachos me pidieron que me hiciera cargo de dirigir al equipo, una tarea supercomplicada, pues no es lo mismo analizar un partido que dirigirlo desde la línea, pero como “me faltan unos cuantos tornillos” asumí el riesgo y hoy, 8 años después, creo que fue la decisión correcta.

A pesar de tener cerca de 8 años de fundado todavía es un club amateur. ¿A qué se debe esto?

El Club se mantiene como amateur porque es muy costoso subir a ligas profesionales; incluso cada vez es más complicado mantenerse como amateur por los costos de las inscripciones en los torneos, y los gastos de arbitraje.

Después de ver como crecen algunos atletas en su carrera profesional. ¿Crees que vale la pena el esfuerzo y darles un espacio en el que por lo menos puedan entrenar?

Seguro, ver cumplir el sueño de ellos hace que valga la pena cada minuto de sacrificio. Es que cada día los equipos se vuelven más exigentes y, por tanto, el tener un espacio donde entrenar se vuelve más importante. Además, les brinda roce competitivo y ayudan a que mantengan la forma deportiva.

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