Una de las grandes esperanzas del boxeo profesional cubano, Robeisy Ramírez, está decidido a todo con tal de lograr la gloria en el pugilismo rentado, como antes la alcanzó en el amateur.

El notable pugilista de la Isla tiene un futuro prometedor, pero pese a la distancia, no olvida sus raíces y sus comienzos en Cienfuegos, cuando él, y otros niños, apenas tenían guantes y botas para pelear.

Sobre curiosas anécdotas en los Juegos Olímpicos con Neymar y Marcelo, así como los momentos más duros en el amateurismo, conversó con el canal de YouTube “No Puedes Jugar Boxeo”, de la cual les traemos una transcripción.

¿Qué significa para ti representar al boxeo cubano?

Es un verdadero honor, realmente, haber nacido en Cuba y dedicarme a este deporte y representar Cuba. Lo hice en el momento en que me tocó con los amateurs y siempre acá voy a estar con la bandera en alto.

¿Te imaginabas este momento tal alto en el boxeo?

Realmente no lo esperaba. Empecé en el boxeo como un hobby y se fueron dando los resultados, se fueron dando las victorias que obtuve en el amateur y ya se convirtió en mi profesión, en lo que me gusta hacer. Llegar aquí a los Estados Unidos y saber que las promotoras están interesadas en mí, basándose en mis resultados en el amateur, que todos saben, como los juegos olímpicos es una experiencia nueva.

Era llegar acá desde cero. Gracias a Top Rank por dar el paso adelante cuando llegué aquí y brindar un contrato. Ahora estoy trabajando con Raival, que siempre me han dado la ropa y me han ayudado con los guantes. Tengo varios sponsors que me ayudan con lo que es la nutrición y para estar en forma para las peleas.

Antes de llegar a Estados Unidos, ¿cómo fue tu primer encuentro en Cuba con el boxeo?

Empecé a los 9 años, y realmente mi ilusión era salir temprano de la escuela. Me quedé en el boxeo porque fue donde empecé a tener resultados, pero antes había practicado béisbol, voleibol; con todo lo que me sacara temprano de la escuela, yo me enganchaba con tal de no estar ahí.

Hay que reconocer que el boxeo cubano a nivel amateur es de lo mejor, aun sin recursos

Yo soy de Cienfuegos, de un pueblo que le dicen La Ciudad Nuclear, ahí fue donde empecé. Si acaso había tres o cuatro pares de guante, para 20 niños y ahí fue donde empieza la escuela cubana de boxeo como tal, los pasos, lo que se trabaja de un inicio.

Ya los guantes eran para cuando se iba a hacer algo de sparring, pero ya cuando estábamos más avanzados, que se sabía más de boxeo, pero sí son pocos recursos. Botas no existían. Yo iba a la ciudad de Cienfuegos como tal a hacer algunos topes de niños, con la ropa y los zapatos que teníamos que no son de boxeo, son puros tenis de la escuela, de lo que tuviéramos en ese momento.

¿Cómo son los torneos entre las provincias?

Sí, está comprobado estadísticamente que los Torneos Playa Girón son uno de los eventos nacionales más fuertes a nivel mundial, no tanto por la cantidad de participantes, sino por la calidad de los participantes porque ahí participan todos los que están en las provincias, los que estamos en el equipo nacional y es realmente una rivalidad que siempre se ve entre el primer atleta y el segundo o el tercero, casi siempre hay alguna sorpresa todos los años. El que está de segundo o tercero le gana al primero porque hay mucha rivalidad y talento.

Tu mayor victoria y tu peor derrota en Cuba

Lo más difícil fue mi primera derrota en mi carrera deportiva desde que empecé a los 9 años. Estuve en 129 peleas invicto y perdí mi primera pelea en la 130, en el Mundial de Cadetes en el 2009 contra IvanBaranchyk, que ahora mismo acá está peleando en 140. Esa fue mi derrota de mi carrera deportiva.

Fue una pelea bien controversial, pero al final es derrota y ganó él y ese fue mi peor momento. Venía desde niño con una gran racha y ahí me frenó un poco. Me dolió un poco, pero hay que seguir, es lo más duro que he tenido.

¿El punto más grato en ese momento amateur?

Las dos medallas de oro olímpicas, ese fue el mejor momento.

Anécdotas que no le hayas contado a nadie de esos dos momentos

Fue en los primeros Juegos Olímpicos (Londres-2012) cuando estábamos calentando para mi semifinal, aunque esta anécdota la he contado, pocos la saben. Estaba calentando para la semifinal contra Michael Conlan y en la otra semifinal era el mongol. Él iba a pelear con un ruso que era el campeón mundial, el número 1 del ranking, que se llama Misha Aloain, que ya me había ganado en otros torneos.

Yo estoy parado listo para salir a la pelea contra Michael Conlan y escucho cuando dicen la decisión, que gana el mongol, era la incógnita de qué iba a pasar. Cuando él pierde que oigo que gana el mongol, yo le dije a mi entrenador en aquel momento, Raúl Fernández: “ya soy campeón”.

Él me dice “olvídate de la final, vamos a concentrarnos en esta pelea”. Pero eso me dio una confianza que salí a la pelea contra Michael Conlan a disfrutarla. Dije que el único que me podía frenar a mí es el ruso.

Una anécdota de Río de Janeiro, cuando le ganas a Shakur Stevenson

No paraba de comer McDonalds. Entrenaba para llegar a la villa para hacer la cola en el McDonalds, era algo que los entrenadores me criticaban porque me decían que eso no es comida, pero a mí no me interesaba. Yo entrenaba, bajaba dos kilos, para subir unos McDonalds, aunque después no pudiera comer más hasta el otro día.

Esto no lo sabe nadie. En Londres es cuando conocí a Neymar y Marcelo. Yo venía del entrenamiento y veo a uno bailando flaquito y otro pelú cantando al lado de una muchacha que estaba cantando en el área de entretenimiento que hacen en la villa y Julio César La Cruz me dice: “oye, ese es Marcelo”. Y le digo, “chico, no puede ser, esa gente no se queda aquí en la villa. Esos atletas son de alto calibre, se quedan en hoteles, cosas así”.

Pasamos y le paso por el lado y me quedo mirándolo y seguimos caminando. Y le dije “yo tengo que virar y tirarme una foto con ellos, tengo que hablarles”. Regresé y al momento le dije, “mira, vamos a tirarnos una foto y ahí habló con nosotros como si nos conociera de toda la vida”.

Mira “son de boxeo, son cubanos, yo conozco mucho. El boxeo cubano es bueno que tengan éxito” y fue algo como que dices “waoo”. Ver a un atleta así que ves por televisión. Soy amante al futbol y que un grande del futbol mundial te hable así, fue algo grande para mí. Era una locura, yo con 18 años, conocer a esos grandes del futbol mundial, en unos Juegos Olímpicos. Yo soy barcelonista, pero igual Marcelo es un crack, eso no quita el talento.

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