Manrique Larduet y su entrenador

Manrique Larduet renace en Top 12 GAM: “Mi lucha continúa”

Manrique Larduet, uno de los mejores gimnastas cubanos de la historia, da muestras de su renacer deportivo después de varios desencuentros con las autoridades deportivas de la isla que entorpecieron su sueño olímpico y propiciaron una amarga despedida.

El deportista participa en el Top 12 GAM en Francia, un evento que agrupa a ocho equipos desde el sábado 19 de noviembre, cuando se desarrolló la primera jornada del campeonato.

“Ayer estaba en Cuba en una cama acostado. Hoy, estoy en Francia compitiendo para la top12”, escribió el gimnasta en su página de Facebook, junto a una fotografía suya.

https://youtu.be/qjuK9vFr1Q0

Como explica la página de Spot Gym, “los equipos competirán en la modalidad de duelos en paralelas, anillas y suelo, con cuatro enfrentamientos en aparatos, para un total de doce duelos en cada encuentro. Un duelo ganado le da al equipo 3 puntos, un duelo perdido 1 punto y un empate 2 puntos”.

Para la primera jornada del Top 12 GAM, se destacaba uno de los cara a cara, entre el medallista de bronce por equipos en los últimos campeonatos mundiales, el británico Joe Fraser (el club de Franconville) contra Manrique Larduet, subcampeón mundial en el all around en 2015 en Glasgow, con el club Vélizy.

Los resultados muestran el aporte del cubano, quien libró tres duelos en total, que saldó con dos victorias (en barras paralelas y en el suelo), mientras caía en las anillas. De esta forma, aportó siete puntos para un enfrentamiento que finalizó empatado.


“Solo te digo que tengas calma si estas pasando por un mal momento en tu vida. Cuando menos lo esperes, habrá una persona dispuesta hacer todo lo posible por ayudarte. Mi lucha continúa, de Santiago de Cuba para el mundo”, afirmó el gimnasta.

Tras un período de silencio alrededor de su carrera, en julio pasado se supo de la nueva etapa que empezaba en su vida, cuando recibió la bienvenida de parte del As Gin Civitavecchia en sus redes sociales, “uno de los gimnasios más importantes de Italia en el sector de la Gimnasia Artística, con dos equipos de la Serie A1 y una plantilla de técnicos y atletas del Team Italy”.

¿Qué sucedió antes con el gimnasta Manrique Larduet?

Los avatares de Manrique Larduet con las autoridades deportivas de la isla se remontan al 2020, cuando hizo públicas sus molestias porque los decisores no permitían que su entrenador, Carlos Gil, volviera para tutorarlo en su empeño de ir por un buen resultado de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio.

Tras varias publicaciones en redes sociales, de las palabras de su entrenador sobre la decisión del INDER de prohibirle que volviera a preparar a su pupilo, la isla anunciaba su delegación a Tokio con la ausencia de Manrique, de quien afirmaron que estaba “desprovisto de la forma física y técnica necesaria para un evento de ese nivel”.



Ante estas afirmaciones, el propio deportista decidió acudir a las redes sociales para hablar al respecto, y defender su imagen ante las palabreas de los directivos: “Renuncié desde febrero y hasta la fecha no me han preguntado ni cómo me he sentido. Asumo la responsabilidad de mi renuncia, pero no asumo la falta de respeto. Si me mantuve callado es porque no quería seguir lastimándome emocionalmente, me sentía muy mal. Sé que las redes no siempre favorecen, pero también hay que aclarar lo que no se dice. Si van a cuidar su imagen, cuiden a los sacrificados también”.

De esta forma, quedaba confirmada la ruptura total del destacado deportista con el Inder. Ahora, tiempo después de aquellos tristes sucesos, Manrique vive otra etapa en su carrera.

https://playoffmagazine.com/randy-leru-fuimos-el-renacer-de-la-gimnasia-en-cuba/

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Manrique Larduet

Gimnasta Manrique Larduet comienza nueva etapa en Italia

Manrique Larduet, uno de los mejores gimnastas cubanos de la historia, decidió dar un nuevo rumbo a su vida y ahora comienza una nueva etapa en Italia, después de varios desencuentros con las autoridades deportivas que entorpecieron su sueño olímpico y propiciaron una amarga despedida.

El deportista de la isla recibió la bienvenida de parte del As Gin Civitavecchia en sus redes sociales, “uno de los gimnasios más importantes de Italia en el sector de la Gimnasia Artística, con dos equipos de la Serie A1 y una plantilla de técnicos y atletas del Team Italy”.


"El Palestra As Gin - Ssd Ginnastica Civitavecchia , cada vez más internacional. Bienvenido el campeón cubano Larduet Manrique. Se entrenará en la Academia Federal de Civitavecchia. Estamos listos para este nuevo reto", escribieron.

El propio deportista antillano escribió en su cuenta de Instagram y en Facebook, palabras junto a las fotos que comparte: "Nuevo comienzo, nueva familia. Gracias @asgincivitavecchiaofficial @accademiagam por la oportunidad ❤️ #7/10/2022 #negritofeliz #italia".

Los avatares de Manrique Larduet con las autoridades deportivas de la isla se remontan al 2020, cuando hizo públicas sus molestias porque los decisores no permitían que su entrenador, Carlos Gil, volviera para tutorarlo en su empeño de ir por un buen resultado de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio.

Tras varias publicaciones en redes sociales, de las palabras de su entrenador sobre la decisión del INDER de prohibirle que volviera a preparar a su pupilo, la isla anunciaba su delegación a Tokio con la ausencia de Manrique, de quien afirmaron que estaba "desprovisto de la forma física y técnica necesaria para un evento de ese nivel".

Ante estas afirmaciones, el propio deportista decidió acudir a las redes sociales para hablar al respecto, y defender su imagen ante las palabreas de los directivos: “Renuncie desde febrero y hasta la fecha no me han preguntado ni cómo me he sentido. Asumo la responsabilidad de mi renuncia, pero no asumo la falta de respeto. Si me mantuve callado es porque no quería seguir lastimándome emocionalmente, me sentía muy mal. Sé que las redes no siempre favorecen, pero también hay que aclarar lo que no se dice. Si van a cuidar su imagen, cuiden a los sacrificados también”.

De esta forma, quedaba confirmada la ruptura total del destacado deportista con el Inder. Ahora, meses después de aquellos tristes sucesos, Manrique comienza otra etapa en su carrera.

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Yuliex Cuevas

Yuliex Cuevas: “Fue frustrante saber que no podía optar por una plaza en el elenco mayor, pero no me di por vencida”

Yuliex Cuevas Masó es bicampeona panamericana de gimnasia rítmica en La Habana 1991 y Mar del Plata 1995. Como el resto de sus compañeras de equipo, Yuliex fue “retirada” tras alzarse con el título regional en Argentina. Actualmente vive en Italia y forma atletas de gimnasia rítmica gracias a la fundación Asociacion Sportiva Dilectantistica (A.S.D Cuevas) que se encuentra bajo su dirección. El equipo de Play-Off Magazine tuvo la oportunidad de conversar con ella de manera exclusiva.

¿Cómo llegas al deporte, específicamente, a la Gimnasia Rítmica?

Empecé a practicar Gimnasia Rítmica en mi provincia natal Santiago de Cuba. En el centro deportivo “Antonio Maceo”, ubicado en el Reparto Sueño, cuando tenía seis años con las profesoras Arelis Ibarra Carpio y Belkis Rueda Castellano. Me destaqué siempre en las competencias que se realizaban a nivel de zona y provincia.

Debido a mis resultados, con siete años y medio fui captada para la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva Escolar) “Capitán Orestes Acosta”. En enero de 1983 formé parte del equipo pioneril de Santiago de Cuba. Fue un dolor de cabeza convencer a mi madre para poder becarme, pues para ella yo no sabía ni lavarme bien los dientes sola, pero mi deseo y la insistencia de uno de mis tíos por parte de madre, César, hizo que ella cediera.

¿Cómo fue el paso por la EIDE?

Estando en la EIDE fui alumna de Mirka Isel Portuondo García y Rosa Bandera, aunque hubo muchas otras entrenadoras que me apoyaron. Teníamos una pianista, Gisela Arrate, quien nos enseñó las coreografías al compás de su piano. Recuerdo esos años con mucha nostalgia.

Cada año participaba en las competencias nacionales. En aquel entonces se hacían unas pruebas de selección de gimnastas que luego pasaban a ser parte de la Escuela Nacional con el objetivo de hacerse un puesto en el equipo Cuba.

Sin embargo, mis rodillas eran valgas, así que no tuve esa dicha hasta terminar el séptimo grado, ya con 13 años. Pienso que las clases de ballet me ayudaron mucho y el defecto se notaba menos. Fueron meses de grandes sacrificios, duros entrenamientos y una dieta estricta.

Cuevas, quien estuvo afectada por su problema físico en las rodillas, no desistió de cumplir su sueño de integrar las filas del primer equipo y demostrar su talento en competencias a nivel internacional.

Fue frustrante saber que no podía optar por una plaza en el elenco mayor, pero no me di por vencida. Asistí a todas las consultas para mejorar mi condición. Puse todo mi empeño para estar en óptima forma física cuanto antes.

Tras recuperar mi forma física me llamaron para entrar a la Escuela Nacional de Gimnasia. Mi familia ha sido siempre muy numerosa y siendo la más pequeña de todos mis hermanos la alegría inundó la casa cuando se supo que me iría para La Habana.

La primera vez que viajé a la capital fui con una maleta de madera, de las que se usaban para ir a la escuela al campo, pues éramos seis hermanos en la familia y todos habían usado una, por tanto, teníamos bastante en casa.

Tengo muchos tíos que también han sido deportistas y han integrado las filas del equipo nacional. Por ejemplo, Raúl Masó, quien formó parte del equipo nacional de baloncesto. Recuerdo los campeonatos nacionales que transmitían por televisión y mis hermanos siempre hablaban con mucha admiración de él, por tanto, cuando yo fui seleccionada, estaban eufóricos.

¿Cómo te recibieron el resto de las gimnastas?

Me sentí bien acogida, pues mis compañeras, que luego nos convertimos en amigas, hermanas, me demostraron siempre mucho cariño. En cuanto puse un pie en la escuela mis emociones eran muy fuertes porque no me podía creer que estuviera compartiendo con aquellas gimnastas campeonas a nivel nacional y muchas de ellas con resultados internacionales, pero si estaba allí era porque yo también lo merecía.

https://playoffmagazine.com/gimnasta-ritmica-cubana-llisell-pedraza-dijeron-que-era-posible-desertora-pero-mi-sueno-era-representar-a-mi-pais/

La alimentación fue otro de los elementos que afectó el rendimiento de Cuevas durante su carrera

Cada día ir a pesarme era un suplicio. Éramos 12 o 14 gimnastas solo de conjunto para formar un equipo de seis titulares y dos suplentes. Tuve en varias ocasiones problemas con el peso. Ya que mi constitución no era como la mayoría de mis compañeras que podían llegar al peso mucho más rápido.

De igual manera, confieso que comía mucho más que ellas, pues mientras estuve en mi provincia natal nunca tuve que hacer mucha dieta. Pero ya integrando las filas del equipo nacional las exigencias eran otras. Sonia Pedroso Alemán, gloria de la gimnasia rítmica a nivel internacional era nuestra entrenadora de conjuntos en esa época y me ayudó a superar ese problema.

Ya como integrante regular del equipo que representó a Cuba en los Panamericanos de 1991, Yuliex Cuevas recordó el papel de sus profesoras

Todas aportaron su granito de arena para obtener el resultado esperado en aquellos juegos. Es una pena que existan pocos recuerdos de esos tiempos, pues la Gimnasia Rítmica cubana ha tenido muy buenas atletas y grandes resultados, sobre todo en el área. Ahora se habla de México, pero Cuba fue siempre mejor que el resto de países de la región.

La mayor decepción llegó después de ese campeonato, tras ganar la medalla de oro en la modalidad de conjunto fue separada del equipo nacional

Estuve un año fuera porque recaí en los problemas relacionados con el peso. Fui sancionada y me sentí decepcionada, sobre todo conmigo misma, porque creí que lo había superado. Regresé a Santiago de Cuba y allí cursé el onceno grado.

En ese momento me di cuenta que tenía por delante mi mayor desafío: regresar a la élite. Estando en mi provincia me entrenó Gonzalina González (Nani). Luego de haber competido ese año en el campeonato nacional de primera categoría regresé al Cerro Pelado con el título en la modalidad de cintas en 1993.

Los panamericanos de 1995 fueron la última competición de alto nivel en la que participó. Posteriormente, su vida fue un carrusel que, a pesar de hacerla sentir bien, no la llenaba por completo

Recuerdo que en Mar del Plata salíamos como favoritas tras lo sucedido cuatro años antes, pero igualmente se nos subestimó un poco. Las escuadras de Brasil y Estados Unidos eran muy fuertes, pero estábamos seguras que podíamos revalidar el cetro, y así fue.

Luego de ese resultado ya éramos consideradas veteranas. Quizás por eso desintegraron el equipo, aunque la excusa fue que debíamos dar paso a las próximas generaciones.

Me sentía muy triste porque no comprendía en qué se basaron para tomar esa decisión. Éramos las campeonas y estábamos físicamente en nuestro mejor momento. El tiempo ha demostrado que la vida deportiva de una gimnasta puede seguir aún después de cumplir 25 años y nosotras ni siquiera llegábamos a 20.

Después de ello entrené con el equipo nacional femenino de taekwondo en la ESPA nacional durante seis meses. Todo iba bien hasta que en un tope entre todas las del equipo recibí una dollyo chagui (Un pateo característico de este deporte) que me privó de continuar practicándolo.

Luego entré al Circo Nacional de Cuba, me gradué en arte circense y variedad con un curso acelerado porque ya no tenía edad para entrar a la escuela de arte, pero sí tenía las condiciones físicas y así me convertí en contorsionista.

Tenía muchos amigos de pesas y de gimnasia artística en el circo. Fueron ellos quienes me comentaron la posibilidad de practicar el arte circense. Fue una etapa muy bonita.

Tal y como sucedió con otras integrantes del equipo campeón en Mar del Plata 1995 te pidieron regresar al equipo

Sí, recuerdo que una vez estando en el Cerro Pelado tuve una conversación con Sonia Pedroso y Siomara Ameller donde me pedían retornar para la preparación de los Juegos Panamericanos de 1999 en Winnipeg. Decliné la oferta porque ya tenía otra vida y no quise volver a vivir el estrés de otra preparación como las que había vivido años anteriores. Luego, en un campeonato nacional celebrado en la ciudad de Cienfuegos, nos retiraron oficialmente a todas las integrantes del conjunto y algunas individuales como Yalili Fung.

¿Qué sucedió con Yuliex Cuevas después de esta decisión?

En 1995, por el tiempo dedicado a la preparación para los Juegos Panamericanos, no pude entrar en la universidad y era obligatorio inscribirse en alguna escuela así que estudié un año de técnico medio en Economía junto a otros deportistas.

Mi deseo era graduarme en Cultura Física así que luego me terminé inscribiendo en la facultad. Llevaba el trabajo como contorsionista y los estudios juntos y me gradué con Melix Ilisástegui como tutora.

¿Cómo llegas a Italia?

Por mi esposo, lo conocí en unas vacaciones en Santiago de Cuba. Él iba a visitarme frecuentemente y cuando tenía algún contrato afuera como contorsionista aprovechaba para verlo en el país que estuviera. De esta manera, pude conocer a su familia y tomamos la decisión de casarnos. Después dimos el paso de tener un bebé y nació mi hija en el año 2010.

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¿En algún momento pensaste en quedarte a vivir fuera de Cuba?

Nunca. En mis viajes como atleta y como artista nunca pensé en desertar, de hecho, salí de Cuba ya casada. Los valores que aprendí durante todo el tiempo que viví en la Isla no me permitían traicionar jamás el sentimiento de cubanía que tengo.

Cuando llegué a este país revalidé mi título en Cultura Física. Fue difícil al principio, porque me convalidaron algunas asignaturas prácticas como la Gimnasia, Natación, Baloncesto y otros deportes que se imparten en la Universidad Scienze Motorie, pero el resto las tuve que cursar por primera vez.

Esto sucede porque dicha universidad está asociada a lo que sería la Facultad de Medicina en Cuba. Los créditos universitarios no son los mismos para quienes estudian ciencias médicas, pero debes tener un conocimiento mínimo de esas materias.

¿Por qué decides abrir una Sociedad para enseñar Gimnasia Rítmica?

Era uno de mis sueños. Enseñar lo que sabes es muy satisfactorio, sobre todo, porque comprendes lo que puede significar para otras personas lo que es importante para ti. Entré en un curso para enseñar en las escuelas, pero es un proceso muy largo y decidí abrir una propia.

Antes de la pandemia, en 2019, inauguré la Asociacion Sportiva Dilectantistica (A.S.D Cuevas), lo que constituyó un logro en mi vida. Ver a esas niñas disfrutar como lo hacía yo cuando tenía su edad es gratificante.

Cuando entro al gimnasio y veo a esas pequeñas que tratan de terminar sus deberes escolares lo más rápido posible para ir a entrenar me hace sentir muy orgullosa. Me veo en cada una de ellas, curiosas y felices de aprender algo nuevo. Creo que una gran parte de lo que he querido en la vida, lo he logrado.

¿Qué significa Cuba para ti?

Es mi tierra, mi país, me siento cien por ciento cubana y no renegaré nunca nada. Todo lo que en su momento fue dolor y frustración me hizo más fuerte. Gracias a ello estoy más satisfecha aún, con lo que he conseguido.

https://playoffmagazine.com/randy-leru-gimnasta-olimpico-cubano-incursiona-en-circo-de-momento-no-contemplo-un-regreso-al-equipo-nacional/

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Randy Lerú

Mundialista y Olímpico cubano Randy Lerú es artista circense

Un destacado gimnasta cubano con participación olímpica y mundial, así como medallas en Copas del Mundo, Randy Lerú, comenzó una nueva etapa de su vida, como artista circense.

Lerú -por años una de las caras más importantes de este deporte en la isla junto a Manrique Larduet- dio a conocer este paso que parece pone fin a su carrera deportiva para comenzar una nueva.

“Aquí empiezo una nueva etapa de mi vida como artista circense. Gracias a @clarycircohavana @mendozavicet y a Compañía Habana”, escribió en su cuenta de Instagram el deportista.

https://youtu.be/qjuK9vFr1Q0

La propia descripción de su perfil permite leer lo siguiente: “Gimnastics nacional team y artista circense Compañía Habana”.

Lerú, quien apenas cumplirá 27 años en noviembre próximo, ha participado en el campeonato del mundo y en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016.

En su forja cuenta con dos medallas de plata en Copas del Mundo, una en Portugal y otra en Qatar, y lideró la escuadra cubana de gimnasia durante los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

Tanto Lerú, como otros gimnastas, se vieron imposibilitados de competir desde el 2019, pues la pandemia de la COVID-19 provocó un impase que luego se prolongó con la ausencia de estos en los torneos clasificatorios preolímpicos por circunstancias desconocidas para Randy, lo cual impidió que pudiera participar en la cita olímpica de Tokio 2020.


“Es algo duro y frustrante para un atleta después de haber participado en unos Juegos Olímpicos no tener la opción de intentar volver a estar bajo los cinco aros. A mí me ha chocado muy fuerte porque le han puesto una pausa a mi carrera, en la que he pensado muchas veces no seguir siendo parte de la gimnasia cubana. Pero aún soy joven y tengo mucho que dar y demostrarle tanto al pueblo cubano, como al mundo entero, que todavía la gimnasia cubana tiene espíritu de lucha y mucho talento por regalar”, dijo entonces a esta revista.

En la misma entrevista, hablaba de su futuro: “Si puedo llegar al Panamericano bien, pero si no, tendré que plantearme mi futuro fuera del deporte. Lo sentiría mucho, pero creo que tengo que vivir mi vida, al igual que creo sería muy importante para mí desarrollarme en otras esferas”.

Lerú ha seguido el camino de varios practicantes de la gimnasia, que ven el circo una oportunidad para continuar sus vidas.

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exgimnasta cubana Llisell Pedraza Mencia

Llisell Pedraza: “dijeron que era posible desertora, pero mi sueño era representar a mi país”

Después de ser campeona panamericana de Gimnasia Rítmica en Mar del Plata 95, a Llisell Pedraza Mencia y algunas compañeras las echaron del equipo nacional. Sin embargo, ella no desfalleció y siguió entrenando en su provincia en duras condiciones hasta que fue llamada nuevamente por sus resultados.

Era todavía muy joven cuando regresó -empezó la gimnasia cuando era apenas una niña-, y entonces llegaría el segundo golpe que terminaría por decretar el fin de su carrera activa: una semana antes de partir para los Juegos Panamericanos de Winnipeg le comunicaron que no podía participar en el certamen pues las autoridades aludieron que, al tener relación con un ciudadano estadounidense, era posible desertora.

“Tuve que reprimir los deseos de aquella niña que amaba la gimnasia y por cuestiones morales separar mi camino del alto rendimiento”, afirma.

Pero su vida continuaría ligada al deporte que amó, pues como confiesa: “una vez gimnasta, siempre gimnasta. Eso me decía cada mañana, por tanto, tuve que aprender a canalizar mi amor por este deporte de otra forma. Tras un receso para sanar las heridas de mi retirada, comencé a trabajar como entrenadora y también como árbitro”.

Años después de su retiro, ahora reside en España, en donde encontró otro hogar. Llisell Pedraza Mencia cuenta su historia y cómo ha sido su carrera, primero como atleta y luego como árbitro.

¿Cómo fueron sus primeros pasos en el deporte?

Soy de Cienfuegos, durante mi etapa preescolar estudié en la escuela José Gregorio Martínez. Allí fui captada por Amarilys Bosques y, posteriormente, inicié mi etapa primaria en la institución Fernando Cuesta Piloto, que es donde estudian los niños y niñas que empiezan a practicar la Gimnasia.

La profe Amarilys levantó mi pie y me pidió que hiciera un arco de espalda. Acto seguido, me llevó con ella y fui inscrita en la Pre-EIDE de la provincia. Debido a que tenía 6 años llegaba un poco tarde, pero me integraron de inmediato. A pesar de que no sabía lo que era la Gimnasia Rítmica, rápidamente quedé fascinada y eso se lo debo en gran parte a la entrenadora Bosques, quien se convirtió en mi segunda madre desde entonces.

Llisell Pedraza Mencia como deportista
Llisell Pedraza Mencia como deportista

¿Qué papel jugó Amarilys Bosques en su admiración por este deporte?

Ella fue la clave por la que me enamoré de la Gimnasia Rítmica, siempre me inspiró y apoyó para que me convirtiera en una de las mejores del país. Me llevó en una ocasión a presenciar una competencia de las niñas del equipo nacional y al ver todas las “murumacas” que hacían con los instrumentos, pues entré en una fascinación desmedida hacia esta modalidad. Hasta entonces, jamás había presenciado un espectáculo tan bello y comencé a soñar con que algún día yo pudiera hacer todos esos ejercicios.

La primera competencia en que participó Llisell Pedraza fue un puente para el equipo nacional

Después de mi desempeño en el torneo pioneril, una de las entrenadoras de la Escuela Nacional de Gimnasia quedó sorprendida con mi actuación y me captó para formar parte de la reserva del equipo nacional. Yo solo tenía seis años, tuve que viajar a la capital, pues en aquel entonces la ubicación de la institución era en Belascoaín entre Sitio y Peñalver.

Fue complicado dejar a la familia a tan corta edad, pero la ilusión y los sueños que despertaban en ella la gimnasia fueron más fuerte que la lejanía de sus seres queridos.

Costó mucho trabajo convencer a mi mamá, jamás me había separado de ella, ni siquiera sabía peinarme bien sola, no levantaba muchas cuartas del piso (sonríe), pero el sacrificio valió la pena. Hoy día le agradezco eternamente su valentía y el haberme dado alas para volar en lo que más me apasionaba.

El papel de su entrenadora fue clave, fungió de segunda madre y es una de las personas más importantes de su vida

“Ahí estaba yo, sin conocimientos de lo que realmente era el deporte, pero Juana María Bravet Quesis, mi entrenadora, a quien tengo un cariño especial y un agradecimiento infinito, fue quien me inspiró cada día. Me ayudó a crecer, como gimnasta y como persona, prácticamente me acogió como su hija.

¿Cómo eran las condiciones de vida en aquel entonces?

Una vez dentro de la Escuela Nacional empezó una historia muy bonita, pero enormemente sacrificada. Éramos muy niñas, tuvimos que aprender a convivir albergadas, lejos de casa, con otras muchachas, algunas coetáneas, otras mayores, aprendiendo a convertirnos en buenos seres humanos, estudiantes y atletas activas a la misma vez. Nos unía el sentimiento de cumplir nuestro sueño y eso fue importante para todas.

Los valores que aprendió en aquella época fueron vitales en los éxitos posteriores

Precisamente, por el deseo de ganar, nos forjaron con principios y características basadas en el sacrificio, el esfuerzo y la disciplina. A sabiendas de que la competencia interna era fuerte, nos inculcaron el amor al trabajo en equipo y al deporte en general, gracias a ello obtuvimos resultados en la arena nacional e internacional.

Sin embargo, tuvieron que lidiar con factores necesarios para la formación de una gimnasta, pero chocantes para niñas de esa edad.

Fue duro, teníamos que pasar hambre, trabajar fuerte, así como aguantar el dolor correspondiente para lograr la flexibilidad y destreza que se necesitan en este deporte. Fue una niñez sacrificada en muchos aspectos, pero feliz en otros: el lazo que creamos mis compañeras y yo es, hasta hoy, irrompible, somos hermanas. Quiero resaltar el papel jugado por nuestra entrenadora (mi mamá Juana), quien estuvo siempre pendiente de nosotras para que tuviéramos una educación íntegra en todas sus aristas. Pese a todos los sacrificios, puedo decir que fue una etapa muy bonita.

La llegada al Equipo Nacional estuvo llena de obstáculos, pero el talento de Llisell Pedraza superó las adversidades que se presentaron por el camino.

Para formar parte del Equipo Nacional que se prepararía con vistas a los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995 tuve que hacerme un hueco entre las seis atletas que finalmente asistirían. De esas seis, cinco eran titulares y la otra, suplente. Como sucede en todas partes, existe siempre cierto favoritismo por algunas atletas, hecho que me afectó de forma desfavorable, pero que jamás entendí porque en mi equipo, el que dirigía Juana Bravet, no lo había.

Yo siempre fui menudita, nunca tuve los problemas de mis compañeras, de tener que comer a escondidas o aguantarse la boca para no ganar peso. Ello provocó que siempre tuve una ventaja con respecto a las chicas de mi edad o mayores, pues la flexibilidad y destreza las tenía prácticamente de forma innata, con el entrenamiento diario pude perfeccionar mi técnica y ello me abrió las puertas a la selección mayor.

De esta forma, Llisell formó parte del Equipo Nacional de Gimnasia Rítmica en el Cerro Pelado. Al principio fue complicado, pero poco a poco pudo ganarse el espacio para asistir a los Juegos de Mar del Plata 1995.

Al llegar y ver al resto de las niñas tuve la sensación de que debía sacrificarme el doble, pues mi objetivo era integrar el quinteto titular. Dicha meta me costó mucho sacrificio. Una vez ganada la posición en el equipo no podía dejar de esforzarme, el simple hecho de estar ahí ya era un logro para mí.

¿Qué significó para usted entrenar y prepararse con el resto de las muchachas?

Me sentía muy afortunada, es difícil engranar a cinco personas en un tapiz, son cinco características y personalidades diferentes que bailaban al mismo compás, que ponían el mismo esfuerzo para que cada movimiento fuese preciso y elocuente. Estoy muy agradecida por haber vivido esa experiencia. La coordinación que logramos fue tal que de solo mirarnos ya sabíamos qué queríamos decirnos, cuál era el estado de ánimo de cada una y las decisiones que debíamos tomar para ejecutar de la mejor manera.

Precisamente, sus compañeras de equipo se convirtieron en familia y las mantiene vivas en su recuerdo, así como a la delegación que triunfó en los Panamericanos.

El equipo que viajó a Mar del Plata estaba formado por Yasleidy Rodríguez, Kirenia Ruiz, Yonaisy Amores, Yuliet Cueva y yo como regulares. Danae Varela y Arletys Chacón como suplentes, nuestra entrenadora Sonia Pedrozo acompañada de Xioamara Ameiller, quien estaba a cargo del Ejercicio Individual y era además la Jefa Técnica del elenco. El preparador físico René Mena, quien realizó un trabajo maravilloso con nosotras y las árbitras Juana María Bravet Quesis y Melix Ilisastigui también estuvieron presentes en representación de nuestro país.

La mayor recompensa que recibió Llisell Pedraza después de tantos años de sacrificio y dedicación fue el título logrado por ella y sus compañeras en los Juegos Panamericanos de 1995.

Fuimos muy afortunadas, teníamos como objetivo ganar y nos unimos para conseguirlo. La batalla final fue contra los equipos de Estados Unidos y Brasil. A la postre, segundo y tercer lugar respectivamente. Nosotras logramos una puntuación de 18.699.

¿Cómo se vivió ese momento desde dentro?

¡Fue una sensación de emoción total y completa! Era el trofeo a la meta lograda, al sacrificio hecho durante tantos años, para mí, es el sentimiento más hermoso que jamás me había inundado.

Cada logro que obtuvimos en el camino fue satisfactorio, pero ese último minuto de suspenso antes de que se diera el veredicto fue eterno. Cuando supimos que habíamos ganado la medalla de oro rompimos todas a llorar de felicidad, nos miramos porque sabíamos lo que nos había costado llegar a ese momento, es difícil describir con palabras, pero creo que es lo más parecido a tocar la gloria.

Llisell no pudo ocultar la emoción y confesó lo que sucedió después de lograr el título, algo que recuerda como una anécdota muy interesante, sobre todo para las gimnastas.

Luego de terminar la competencia, después de tantos años cuidándonos con una dieta estricta y haciendo sacrificios innumerables para ser campeonas, celebramos comiendo helado. En la Villa Panamericana, donde estábamos hospedadas, nos reunimos todas y el presidente, a modo de broma, nos condecoró con la medalla de oro y récords de helados comidos durante el certamen.

Tras la victoria en el evento más importante de la región, Llisell sufrió uno de los reveses más duros de su carrera deportiva y de su vida.

La verdad dicha, nunca se me pasó por la cabeza dejar el deporte de forma consciente durante mi etapa como atleta. Después del oro en Mar del Plata, la directiva decidió que ya habíamos cumplido con la función y nos echaron del equipo a varias gimnastas, entre ellas, yo. No podíamos entenderlo, después de tanto esfuerzo, no entraba en nuestras cabezas semejante decisión.

Fue doloroso, porque estábamos en plena forma deportiva, habíamos terminado un ciclo importante con los mejores resultados. Sin embargo, era algo que veíamos venir pues anteriormente nos negaron la asistencia al Campeonato Mundial, algo que nos ganamos por nuestros logros. Perdimos la oportunidad de al menos, luchar por un puesto en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, hecho que es el sueño de todo atleta, representar a su país en unas Juegos Olímpicos.

La razón que nos dieron fue que no había presupuesto para inscribir a las muchachas de la modalidad de conjunto y que, por tanto, solo irían las del individual. El simple hecho de escucharlo fue duro, pero cuando esa noticia se juntó con nuestra expulsión del equipo, nuestro mundo se derrumbó.

¿Cómo manejó usted ese momento?

Estaba muy mal, no sabía qué hacer, pero de lo que estaba segura era de que toda etapa tiene su fin. Regresé a mi natal Cienfuegos con los mismos deseos de seguir entrenando hasta que sintiera que ya no valía para la gimnasia. Y así lo hice, cursé el 12 grado en la ESPA de la provincia y entrené bajo la tutela de Idalmys Acea.

¿Cómo fue esta etapa para Llisell Pedraza?

No era igual, por supuesto, por mucho que nos esforzáramos, una base de alto rendimiento como la que había en la capital no tiene nada que ver con una provincial. Sin embargo, fuimos constantes y aliadas en todo momento. Nos ayudábamos mucho y creamos un lazo de confianza extraordinario. Hicimos que el trabajo se volviera ameno y disfrutable.

Ese año competí en el nacional y obtuve los mejores resultados. No quiero parecer ególatra, pero reconozco que me sentí mucho más satisfecha conmigo misma justamente por todo el trabajo que habíamos hecho mi entrenadora y yo. Estuve fuera del contexto del alto rendimiento, con condiciones para nada favorables y así logré el título en varias modalidades.

Muchas veces tuve que entrenar esquivando los huecos donde estaba colocado el tapiz, debía lanzar con sumo cuidado los instrumentos porque la instalación no tenía la altura necesaria, pero tenía tantas ganas de lograr medallas que nada de eso me detuvo. Después de estar separada del equipo nacional, con las condiciones en contra y haber logrado el oro, fue fantástico, no solo estaba a su altura, sino que las había superado.

Luego de esta competencia me convocaron para integrarme nuevamente a la selección mayor. Yo estaba un poco escéptica por lo sucedido, pero Idalmys, mi mamá Juana y mi madre me convencieron para mostrarme lo importante, que era practicar gimnasia al máximo nivel. Regresé a La Habana y estuve entrenando en el Cerro Pelado hasta 1999.

Llisell Pedraza Mencia
Llisell Pedraza Mencia

El retorno a la cúspide de la Gimnasia en Cuba fue aún más amargo que su salida, las injusticias volvieron a truncar su carrera, y esta vez, fue definitivo.

Cuando regresé al equipo, ya había estado un año fuera de la máxima exigencia. Por tanto, había conocido a otras personas y comenzado nuevos proyectos fuera de la vida como atleta. En aquel entonces, era integrante de baile de un Show Acuático que se movía por todos los hoteles de la región central de la Isla.

Allí conocí a quien fue mi novio por algunos años. Antes de volver al equipo Cuba me interesé por hacerle saber a la presidencia que mi pareja era ciudadano americano y que llevábamos dos años de relación. Al principio esto no fue un problema, hasta que una semana antes de partir para los Juegos Panamericanos de Winnipeg me comunicaron que no podía participar en el certamen.

Ellos aludieron que al tener relación con un ciudadano estadounidense era posible desertora y debido a esto me sustituyeron. Fue un golpe duro, había puesto todos mis esfuerzos, una vez más, para alcanzar el nivel necesario con respecto a mis compañeras. Luego de tanto tiempo fuera de la máxima exigencia debía entrenar el doble y eso no lo valoraron.

Que me tildaran de desertora a priori, fue el hecho más doloroso. No podían estar más alejados de la realidad, mi sueño era representar nuevamente a mi país y defender el título alcanzado en Mar del Plata. Nunca pensé en aprovecharme de mi novio extranjero ni mucho menos, él sabía que yo como atleta cubana, de alto rendimiento, me debía a mis metas y a mi país, pero nada de eso fue valorado por quienes decidieron apartarme.

Junto a mis entrenadoras, Juana María Bravet Quesis y Xiomara Ameiller, apelamos para que entendieran la injusticia que se estaba cometiendo conmigo, pero no aceptaron. Jamás pasó por mi cabeza abandonar la selección, de hecho, eso hubiese sido ir en contra de todos los valores que me inculcaron las entrenadoras y todo aquel que fue mi profesor: hubiese traicionado mis principios éticos, algo que ni siquiera pasó por mi mente.

Por esta situación, el equipo se vio notablemente afectado y, en consecuencia, los resultados obtenidos. Para mí fue vergonzoso y doloroso haber tenido que vivir semejante momento, hoy lo sigo recordando con mucha tristeza.  Sin lugar a duda, es uno de los golpes más grandes que tuve como atleta y lo que conllevó a mi retiro oficial. Tuve que reprimir los deseos de aquella niña que amaba la gimnasia y por cuestiones morales separar mi camino del alto rendimiento.

A pesar de su retiro, Llisell Pedraza se mantuvo vinculada al deporte, pero esta vez como entrenadora y árbitro, hecho que la llenó de satisfacción, y le enseñó a conocer otra cara de la gimnasia.

Una vez gimnasta, siempre gimnasta, eso me decía cada mañana, por tanto, tuve que aprender a canalizar mi amor por este deporte de otra forma. Tras un receso para sanar las heridas de mi retirada, comencé a trabajar como entrenadora y también como árbitro.

Al principio fue complicado, la primera vez en la mesa de jueces era puro nervio. Era mi debut como colegiada y como entrenadora del equipo pioneril de la provincia de Cienfuegos. Afortunadamente, había sido discípula de Juana María Bravet Quesis, árbitro internacional por muchos años y hasta la actualidad, pero, además, es la presidenta de regla y arbitraje del país.

Previo al certamen, estudié y entrené mucho para hacerlo lo mejor posible como árbitro. Justamente por eso gané el reconocimiento a la mejor del torneo y fue un alivio tremendo por el temor con que comencé el campeonato.

¿Cuál fue el mayor reto durante esta etapa?

Creo que no saber apreciar con exactitud las ejecuciones de los atletas era mi mayor miedo. Precisamente ese temor me dio deseos de seguir aprendiendo para hacerlo mejor cada día. No es lo mismo estar del lado del entrenador y mucho menos del árbitro, pero yo había estado en los zapatos también de las gimnastas, todos esos elementos me permitían tomar decisiones casi siempre acertadas.

Aprendí a ver la gimnasia desde un punto de vista más técnico, también a darle su valor al atleta, que, en mi opinión, es lo más importante, pero, sobre todo, comencé a disfrutar aún más este deporte.

Ser árbitro de Gimnasia Rítmica es difícil, es un deporte de apreciación y tienes que controlar muchos aspectos al mismo tiempo, se hace arduo el trabajo después de horas de competencias, lleva mucho esfuerzo porque el código de puntuación cada vez es más complejo, pero es muy bonita la labor y si se logra ser imparcial, entonces le entregas el mérito soñado a las gimnastas que se lo merecen.

Luego de varios años fungiendo como árbitro y entrenadora, la vida de Llisell cambió por completo. Decidió buscar fortuna en otro país junto a su esposo, pero siempre llevó consigo la gimnasia.

A lo largo de aquella época, gracias a unas amistades, conocí a quien después se convirtió en más que un amigo, empecé una relación sentimental muy fuerte, que llegó al matrimonio y debido a que es ciudadano español, decidí después de 5 años de novios y 2 de matrimonio, irme a vivir a España, donde resido actualmente. Al principio fue muy difícil tomar la decisión, me costó mucho trabajo desprenderme de mis raíces, era dejar mi vida atrás, mi familia, mi trabajo, la gente que siempre había estado presente para mí.

Tuve que empezar de cero en otra tierra, pero el deporte también te enseña, que no hay nada en este mundo que no se pueda intentar, así que me fui a Menorca, una Isla de las Baleares y reanudé mi vida por amor en el 2012.

¿Qué pensó su familia sobre emigrar?

Mi familia me apoyó 100 por ciento, no porque me iba del país, que creo que fue lo más difícil que representó enamorarme, sino porque había sido una decisión para mi felicidad, casarme con la persona que yo había escogido y eso conllevaba el paquete completo, aunque el venía a quedarse largas temporadas aquí conmigo, no se podía venir a vivir definitivamente, así que fue una decisión mutua, con consciencia de la familia, que siempre me ha apoyado positivamente a lo largo de mi vida.

¿Cómo fue el comienzo de esta nueva etapa en España?

Al llegar a España traté de integrarme y adaptarme a la sociedad lo más pronto que pude. Gracias a que trabajé dando clases en los geriátricos, con los ancianos a mi cargo, aprendí mucho de la cultura y el idioma que ellos hablan, que es muy diferente a nuestra cultura, incluso a la idea que tenemos aquí en Cuba del territorio de España en general, pero al Menorca ser una isla pequeña, rodeada de mar y de pueblos, me siento como en casa.

¿Qué lugar ocupaba la Gimnasia Rítmica en su vida entonces?

Seguía siendo importante, pero dedicarme a ello era difícil porque al ser una isla pequeña, no hay tanto ambiente deportivo, mucho menos de Gimnasia Rítmica. Sí he trabajado como entrenadora y árbitro, pero al no ser gimnasia de rendimiento deportivo, no es muy interesante y entonces me dieron ganas de incursionar en otros ámbitos.

Al principio probé trabajar en algo diferente y así llegué a la hostelería y turismo. Estuve en cafeterías, restaurantes, hoteles y le fui cogiendo el gusto, aprendiendo poco a poco sobre la profesión y ahora soy Maître de un restaurante-bar-cafetería, de un hotel en Menorca. Esto ha significado un gran cambio en mi vida, aunque sigo sintiendo que la Gimnasia Rítmica es mi pasión y que echo mucho de menos todo lo que representa para mí, no descarto la posibilidad de volver a ejercer tanto de entrenadora, como de árbitro algún día.

Creo que la vida es eso que va pasando mientras estamos tomando decisiones y a eso se le llama vivir. Así que me resulta interesante lo que se va aprendiendo tanto en lo personal como en lo profesional, a medida que se va viviendo. Soy muy curiosa y me gusta aprender e incursionar en diferentes ámbitos de la vida, me hace feliz, hacer aquello que me resulte interesante, me ayude a conectar con las personas y aportar mi granito de arena para mejorar la vida de los demás. Así que ahora mismo, soy feliz, de diferente manera, pero feliz, al fin y al cabo.

¿Qué espera de su futuro inmediato en España?

De España, solo espero seguir aprendiendo de su cultura, que es enormemente diferente a la nuestra, incluso dentro de su propio país, tienen diferentes culturas, diferentes idiomas en cada Comunidad Autónoma. En algunos aspectos ni siquiera se parece a la España que pensamos cuando no la hemos vivido. Solo espero que como hasta ahora, me siga brindando la posibilidad de vivir tranquila y feliz con mi entorno.

¿Encontró lo que quería al salir de Cuba?

Cuando salí de Cuba, no lo hice por cuestiones políticas, ni nada parecido. Quería empezar a tener una vida con la persona que había escogido para que fuera mi compañero de viaje. No tenía expectativas más allá del presente, siempre con la premisa de lograr la tranquilidad y la felicidad en la medida que fuera viviendo. Así que como no esperaba nada, lo que he ido viviendo, me ha resultado interesante. Las personas que he conocido, los amigos que he encontrado ahí, los trabajos que he realizado han sido una bendición en cada momento y la satisfacción que brinda vivir de mi esfuerzo es algo muy importante para mí.

Llisell Pedraza afirma, entre lágrimas de añoranza, que no existe otro país que prefiera como Cuba, pero sabe que muchas cosas deben cambiar para mejorar la situación, sobre todo de los atletas.

Definitivamente, Cuba es mi país preferido del mundo entero, aquí están mis raíces, aquí está mi gente, aquí está la simpatía del cubano, aquí está ese yo interior del que jamás me voy a desprender, aquí está todo lo que aprendí y sigo aprendiendo, que, aunque pueda vivir en cualquier parte del mundo, siempre quiero volver a sentirme cubana. No sé si pasaré mi vejez aquí o no, no puedo predecir el futuro, aunque quisiera. Solo sé que soy cubana y que nunca dejaré de serlo. 

Con respecto a la situación política del país, no quiero referirme porque no tengo comentario alguno. Sin embargo, conozco las carencias que afectan al deporte porque lo viví, incluso en un periodo también complicado, pero es cierto que las cosas no van bien desde la última vez que pisé una instalación deportiva.

Me llena de tristeza que después de que Cuba haya sido una potencia mundial por tantos gloriosos años, las instalaciones y las condiciones de trabajo deportivas, estén tan afectadas. La última vez que fui al Cerro Pelado, hace ya algún tiempo, me estremeció un dolor enorme al ver el deterioro de las instalaciones, El Hotelito donde pasé tantos años de mi vida en el cuarto 210 y del que guardo tantos bellos recuerdos, se caía en pedazos. El Globo, donde entrenamos con tanto esmero y así sucesivamente cada instalación por las que antes orgullosamente recorría ese enorme centro deportivo, hace mucho tiempo que no tiene la cara bonita de aquellos años.

Ahora, afortunadamente, la Gimnasia Rítmica tiene su propia escuela nacional, donde están concentradas todas las niñas del alto rendimiento, pero aun así se les dificulta mucho ciertos aspectos, que son claves para el buen rendimiento de una gimnasta. Cada vez los deportes demandan más condiciones efectivas para el cumplimiento de la preparación, pues a medida que pasa el tiempo son más exigentes. Por tanto, aunque ahora mismo también hay deportistas con méritos increíbles, es muy difícil concretar los resultados de mi época. Hay que tener en cuenta para los buenos resultados que el mundo evoluciona, la tecnología avanza y hay que tratar de ir con los tiempos, para que el esfuerzo de tantos atletas, entrenadores y equipos en su generalidad, merezcan la pena.

¿Qué sueños tiene por cumplir todavía Llisell Pedraza Mencía?

Sueños y esperanzas tengo muchos, creo que es lo que mueve al ser humano, cada cosa que se hace con esfuerzo te lleva a desear y a vivir con la esperanza de poder llegar a lograr cada día más metas y cumplir cosas que tal vez todavía quedan pendientes. Sí, tengo muchos sueños, pero soy consciente de que la mayoría de ellos pueden cumplirse o no, eso no puede frenar mi paso por la vida.

Creo que mi mayor esperanza es mantener la paz en mi familia, convivir en armonía con los que me rodean y las personas que quiero. Ver crecer a mis sobrinos y los hijos, que tal vez tendré. Si ser feliz es un modo de vida, haciendo el bien y levantándose cada día, tratando de ser la mejor versión de ti mismo y darlo todo en cada cosa que haces, entonces, sí que soy feliz.

¿Qué significa el deporte para usted?

Para mi sentir personal, el deporte me aportó toda una enseñanza de principios, que todavía me acompañan en mi vida personal. Aprendí que la vida puede ser dura, que a veces hasta duele, pero aquello que más cuesta es lo que más nos satisface con sus resultados.

Me hizo una persona de bien, educada, íntegra, trabajadora, con conocimiento de lo que conlleva el sacrificio y el esfuerzo por lograr aquello que se desea. Me enseñó a trazar metas y enfocarnos en cumplirlas, sobre todo con buenas maneras. Entendí que a veces se pierde y no es malo, porque ganas experiencia y comprendes que el esfuerzo diario te invita a seguir creciendo como persona en cualquier ámbito de la vida.

Comprendí también que no debo rendirme, que debo ser valiente, perseverante. Además, me dio las herramientas para transmitirlo a las personas que viven a mi alrededor, a ser una ayuda para quien no ha tenido estas mismas enseñanzas.

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Llisell fue una de las mejores de su categoría, de hecho, sus resultados así lo avalan:

Nacionales:

  • Participó en 4 Juegos Escolares Nacionales (1987, 1988, 1989, 1990) y sumó 26 medallas (10 de oro, 9 de plata y 7 de bronce).
  • Participó en 3 Juegos Juveniles donde obtuvo un total de 7 medallas (4 de oro, 2 de plata y 1 de bronce). 
  • Campeona Nacional 1ra Categoría en 1993, aunque todavía era atleta juvenil, obtuvo 6 medallas (4 de oro, 2 de plata) además del trofeo y la placa a la atleta más destacada de la competencia.
  • Participó en los Juegos 1ra categoría del año 1996 y obtuvo 3 medallas de oro. 
  • Campeona Nacional de Ejercicios de Conjuntos de los años 1994, 1995, 1997, 1998, 1999. 

Internacionales:

  • Campeona absoluta del campeonato Mariana Grajales, con sede en Cuba en 1993, obtuvo 3 medallas de oro, 1 de plata y 1 de bronce y el trofeo del certamen. 
  • Campeona de los Juegos Inter clubes de 1993 donde obtuvo 2 medallas de oro y 2 de bronce. 
  • Campeona de los Juegos Inter clubes de 1997 donde obtuvo 3 medallas de oro y 1 de bronce. 
  • Medalla de oro en ejercicios de conjunto de los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995.
  • Medalla de plata en ejercicios de conjunto en los juegos de Winnipeg 1999.

Participación en competencias como árbitro:

  • Juegos Nacionales Pioneriles 2005.
  • Juegos Nacionales Escolares 2005, 2006, 2007, 2008, 2010, 2011.
  • Juegos Nacionales Juveniles 2005, 2006,2007. 2011.
  • Juegos Nacionales 1ra Categoría 2005, 2007. 2011.
  • Juegos Internacionales: Inter clubes 2006, 2007, 2008.
  • Juegos Internacionales: Olimpiadas del deporte cubano 2006, 2008, 2010.
  • Juegos Internacionales del Alba 2009. 
  • Campeonatos de bases de Menorca 2017, España.

Resultados relevantes como árbitro:

  • -Mejor árbitro en los Juegos Nacionales Escolares 2008.
  • -Mejor árbitro en los Juegos de Inter Clubes 2007.
  • -Mejor árbitro de los Juegos Internacionales Olimpiada del deporte cubano 2006.
  • -Reconocimiento especial por el Comité organizador de los III Juegos del Alba, Ciudad de la Habana 2009.

Randy Lerú

Randy Lerú y una generación dorada de la gimnasia cubana

El renacer de la gimnasia en Cuba: eso fue para Randy Lerú una generación de gimnastas entre los que él se encuentra y que se han encargado de regresar el nombre de la isla a los planos estelares de este deporte.

El rápido ascenso de varias figuras en los últimos años hizo que se vuelva a hablar de esta disciplina en el panorama deportivo cubano. Quizás las excelentes actuaciones de su coterráneo Manrique Larduet hayan opacado un poco su carrera, pero esto no demerita en nada la trayectoria del joven santiaguero que también ha obtenido medallas en certámenes de primer nivel mundial.

https://youtu.be/qjuK9vFr1Q0

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Randy Lerú

Randy Lerú: fuimos el renacer de la gimnasia en Cuba

El renacer de la gimnasia en Cuba: eso fue para Randy Lerú una generación de gimnastas entre los que él se encuentra y que se han encargado de regresar el nombre de la isla a los planos estelares de este deporte.

El rápido ascenso de varias figuras en los últimos años hizo que se vuelva a hablar de esta disciplina en el panorama deportivo cubano. Quizás las excelentes actuaciones de su coterráneo Manrique Larduet hayan opacado un poco su carrera, pero esto no demerita en nada la trayectoria del joven santiaguero que también ha obtenido medallas en certámenes de primer nivel mundial.

Los inicios de Randy Lerú

Randy Lerú fue un niño intranquilo al que sus familiares iniciaron en el deporte para que gastara esas energías que le sobraban. Con el paso de las décadas esa historia se ha vuelto recurrente en la etapa de iniciación deportiva de muchos atletas, y aunque la mayoría quedan en el camino, no son pocos los que han seguido ese embullo inicial con un enamoramiento posterior sobre el cual han labrado carreras de éxito a base de talento y trabajo duro.

En el caso de Randy, su ímpetu infantil colmó la paciencia de su tía, la cual lo inició en el mundo del deporte en su Santiago de Cuba natal y desde el principio los resultados demostraron que ella había tomado la decisión correcta.

“Yo era un muchacho muy intranquilo y mi mamá me dejaba todos los días con mi tía y yo le sacaba los pines a esta. Entonces mi tía me llevó para la sala polivalente de Santiago de Cuba, la Alejandro Urgellés, cuando tenía cuatro años. Ese día me hicieron unas pruebas y las pasé como si nada. Entonces, decidieron que a partir de septiembre empezara a dar mis primeros pasos en la gimnasia y así fui empezando poco a poco.

“Mi primera competencia fue en unos juegos municipales y eso para mí fue muy fuerte. Cuando llegué a mi escuela mi entrenador me regaló una medalla y me dijo que era por todo el esfuerzo que yo había hecho. Yo me dije, ‘ahora voy a esforzarme el triple de lo que me he esforzado’. Cuando fui a mis primeros juegos escolares alcancé la medalla de oro y eso me motivó mucho más y me hizo seguir los pasos hasta hoy”, cuenta Randy Lerú.

https://youtu.be/qjuK9vFr1Q0

Una carrera en ascenso entre resultados y tropiezos

Su condición de diamante en bruto llamó la atención de los entrenadores del equipo nacional, lo cual motivó su inclusión en la Escuela Nacional de Gimnasia cuando solo tenía nueve años.

Es lógico suponer que el proceso de adaptación no fue sencillo, sin embargo, los resultados que obtenía lo mantenían motivado hasta que un suceso negativo fuera del ámbito deportivo detuvo de manera abrupta su desarrollo.

“Con nueve años vine para la Escuela Nacional, aquí en La Habana, solo, sin familia. Fue algo muy duro alejarse así tan pequeño de la familia. Me costó un poco de trabajo adaptarme, porque estar lejos de mi mamá fue algo que me golpeó mucho. Eso es parte del sacrificio que tiene que hacer un atleta.

“En esa etapa viví muchas experiencias muy bonitas y conocí a muchas amistades mías que me ayudaron a atravesar ese ciclo. Uno de ellos fue Manrique Larduet, que vino a La Habana conmigo y lo pasamos juntos. También, Ernesto Vila, el campeón olímpico de la juventud, y Rafael Rosendi, quien aún se mantiene en el equipo, entre otros”, cuenta.

 “Fui campeón con 13 años de los Juegos del ALBA, en donde pude competir contra gimnastas mayores de veinte y tantos años. Ese fue otro paso más de mi carrera para llegar hasta donde estoy. Después tuve una pausa, por una sanción, debido a los estudios. Una muchacha se roba una prueba y me dice algunas cosas y yo lo copio, entonces, la profesora se dio cuenta.

“Nos dijo que todo el que tuviera que ver con la prueba iba a tener problemas. Yo mismo me eché pa´lante, me hicieron un análisis y me mandaron sancionado 2 años para la casa. Le dije a la directora que estaba bien, pero que iba a regresar porque tenía talento y entonces me iba a tener que aguantar”, explica.

Luego de ese suceso, Randy Lerú tuvo que regresar a su provincia natal, en donde lidió con el lógico desaliento que se experimenta ante una situación como esa. En ese tiempo mucho tuvo que ver su familia con su proceso de entrenamiento, así como con un regreso al equipo nacional con el cual no contaban muchas personas.

“Me fui para Santiago y allí estuve 8 meses, 5 entrenando y 3 sin entrenar, porque ya estaba un poco decepcionado. Pero mi tía me dijo que yo no podía sentir eso porque apenas estaba comenzando la vida en la gimnasia y tenía solo 15 años”, recuerda.

“Un día decido con mi primo, que en paz descanse, irme para La Habana, porque no me habían ido a buscar, pero yo solo iba a ir. Cuando llego al gimnasio estaba el entrenador Carlos Rafael Gil.

“Él me pregunto qué yo hacia allí y le respondí que estaba dando una vuelta para visitar a mis compañeros. Él me dijo: tu vuelta llegó hasta aquí, porque te quedas. Me quedé, hicimos una preparación de un mes y estuve a casi nada de ser parte de una base de entrenamiento que se hizo en México. Esa iba a ser mi primera competencia, mi primer viaje, no se pudo, pero había que seguir luchando”, dice.

Randy Lerú
Gimnasta Randy Lerú, en la escuela de gimnasia, en La Habana, el 28 de marzo de 2019, Fotos /Abel PADRÓN PADILLA

El ascenso a la élite

La progresión de Randy Lerú y de otros miembros del equipo nacional presagiaba una nueva época gloriosa. Los Juegos Centroamericanos de Veracruz 2014 fueron solo el inicio de lo que vendría en los Panamericanos de Toronto 2015 y en el Campeonato Mundial celebrado en Glasgow ese mismo año, que sirvió como vitrina para mostrar el potencial de los gimnastas cubanos.

“Yo tengo un tatuaje que dice ‘El renacer de la gimnasia en Cuba’, que fue a partir de los años 2010 a 2012, cuando todos ya estábamos en manos del entrenador Carlos Rafael Gil, que fue el motor impulsor para que la gimnasia tuviera ese renacer hasta el 2014, cuando se dieron a conocer los nuevos talentos que Cuba tenía”, afirma.

“En los Panamericanos pensé que el resultado iba a ser mucho mejor, pero terminé contento porque fui a la final de barra y quedé quinto lugar. Fue algo que me chocó también porque en mi interior yo sentía que no era un quinto lugar, pero bueno, es un deporte de apreciación y no todo el mundo lo ve de la misma manera. Al ser el primer competidor en la final de barra fija, le calenté el lápiz a los jueces.

“El Mundial fue muy duro porque era muy joven y estábamos luchando por obtener una plaza en los Juegos Olímpicos. No se me dio el resultado que yo quería, que era ir a una final de barras, pero me dije que no me podía detener porque aún quedaba batalla. Ese mundial fue el que nos dio el empujón para que la gente acabara de reconocer el trabajo que estábamos haciendo nosotros”, explica.

La participación en unos Juegos Olímpicos resulta una experiencia única para cualquier atleta. En el caso de Randy Lerú, Río 2016 fue su despertar para convencerse de que la élite estaba a su alcance, sobre todo, en la barra fija.

“Fue una experiencia genial, ya que fueron mis primeros Juegos Olímpicos. Con respecto a mi participación en barra fija, fue lo mejor que experimenté. Quedé en el lugar 14, muy cerca de la final y de esos Juegos Olímpicos en general saqué muchas experiencias.

“En esencia fue ese torneo el que me convenció de que yo tenía que estar en la élite de la barra fija. Con el paso del siguiente ciclo llegaron esas actuaciones que esperaba, así que creo que Río me aportó mucho que luego pude emplear en otros eventos”, manifiesta.

Con la llegada del siguiente ciclo olímpico, puso su nombre definitivamente dentro de la avanzada en la barra fija. Sus actuaciones en Copas del Mundo, saldadas con varias medallas, así lo demuestran.

A Randy Lerú quizás le quede la impresión de que en varios de esos torneos mereció una mejor calificación por parte de los jueces, pero eso no disminuye en nada el orgullo que siente cuando habla de esas competencias.

“Mi primera medalla en Copas del Mundo fue un bronce en Portugal en el 2017 y me sentí muy feliz, claramente. Luego vino otro bronce también en Portugal. Allí pensé que podía haber alcanzado la medalla de plata, pero como todos sabemos, esto es un deporte de apreciación y los jueces no lo vieron así.

“El 2019 empezó con otra medalla de bronce, cuando participamos en la Copa del Mundo de Qatar. Esa fue la medalla que más disfruté porque eso fue prácticamente un campeonato mundial. Ahí estuvieron los mejores dentro de la barra fija, incluyendo el campeón olímpico y varios medallistas mundiales y alcanzar esa medalla fue increíble.

“Luego fuimos a la Copa del Mundo de Portugal y gané una medalla de plata en barra fija, pero a mí me supo a oro, sinceramente. No gané por unos pequeños detalles, pero igual me sentí bastante contento con el resultado”, dice.

Ante resultados de tal magnitud y con Manrique Larduet fuera del equipo nacional por lesión, Randy Lerú encaró los Juegos Panamericanos de Lima 2019 como la principal figura del equipo nacional. Muchos lo consideraban el favorito para coronarse en la final de la barra fija, sin embargo, una caída en plena rutina le impidió alcanzar el resultado deseado.

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“Tenía que dar la cara porque nuestra principal figura no se encontraba. Cuando tuve la caída, sinceramente, el mundo se me fue abajo: ya no tenía deseos de nada y lo único que podía hacer era llorar. Tantos años de sacrificio para que ocurra eso.

“Hubo muchos comentarios que se hicieron de esa competencia que me dolieron. Me criticaron, al decirme que yo no era ni la sombra de Manrique Larduet. Yo nunca lo vi así, siempre competí para mí y para el pueblo: yo no quiero ser mejor que nadie, solo quiero ser mejor que mí mismo.

“Competí lesionado, mucha gente no sabía eso y me acababa de resentir compitiendo en las barras paralelas. Mi entrenador me preguntaba si podía continuar y le dije que sí. Por eso me molestó tanto, porque después de aguantar dolor y todo el sacrificio, vi que mi objetivo en la competencia no se había cumplido.

“Somos humanos y tenemos derecho a equivocarnos y al final lo que hice fue darle ánimo al resto de mis compañeros que quedaban compitiendo, porque como yo era el más veterano no podía caerme completamente: mi entrenador y mi pareja estaban ahí y fueron los que me animaron. Ellos son los que merecen el crédito por haberme ayudado a superar ese momento”, confiesa.

La figura de Carlos Gil para la gimnasia cubana

Para muchos, Carlos Gil ha sido el artífice de que la gimnasia artística cubana regresara a planos estelares. La complicidad que los atletas sienten con él es una prueba de lo importante que ha sido el rol que este entrenador ha jugado en la consecución de los éxitos recientes.

Randy Lerú coincide con ese criterio, al igual que comparte la opinión de que su separación del cargo de entrenador principal es un duro golpe para el desarrollo de las generaciones actuales y futuras.

Otro punto que deja claro es que se trató de una decisión unilateral que fue tomada sin contar con la opinión de ninguno de los atletas.

“Para nosotros fue más que un entrenador, fue nuestro padre, nuestro hermano, nuestro amigo. Siempre estuvo al tanto de nosotros, de las cosas que nos hacían falta. Fue siempre el apoyo que un adolescente necesita para seguir adelante. En lo particular, le agradezco todo lo que yo he hecho hasta el momento y todos los resultados que he tenido han sido con su compañía.

“Nosotros nunca estuvimos de acuerdo con las cosas que pasaron. Si fuera por mi él no se hubiera ido nunca pero bueno, hay que seguir adelante. Ya no tenemos ese guía dentro del gimnasio, pero seguimos hablando con él y nos apoya, siempre lo hará. Le agradezco todo y espero que donde esté siempre este orgulloso de las cosas que hagamos nosotros.

“La situación con él en la actualidad no es muy favorable y eso es algo que nos va a golpear mucho también, porque a pesar de su juventud, es un entrenador que se dedica en cuerpo y alma a lo que hace, porque él ama la gimnasia”, afirma.

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La COVID y el adiós a los Juegos Olímpicos

Tanto Randy como otros gimnastas, se han visto imposibilitados de competir desde el 2019. La pandemia de la COVID-19 provocó un impase que luego se prolongó con la ausencia de estos en los torneos clasificatorios preolímpicos por circunstancias desconocidas para Randy, lo cual ha impedido que pueda participar en la cita olímpica de Tokio 2020.

“Desde el 2019, la gimnasia masculina no participa en ningún evento. Esto es un poco raro porque hay competencias que se están realizando y los gimnastas cubanos están ajenos a ellas y eso nos está perjudicando. Se ha limitado la clasificación olímpica, que ha quedado fuera de nuestro alcance.

“Es algo duro y frustrante para un atleta después de haber participado en unos Juegos Olímpicos no tener la opción de intentar volver a estar bajo los cinco aros. A mí me ha chocado muy fuerte porque le han puesto una pausa a mi carrera, en la que he pensado muchas veces no seguir siendo parte de la gimnasia cubana. Pero aún soy joven y tengo mucho que dar y demostrarle tanto al pueblo cubano, como al mundo entero, que todavía la gimnasia cubana tiene espíritu de lucha y mucho talento por regalar”, afirma.

Un tema que Randy Lerú menciona en todo momento es el papel de la familia en su formación como deportista y como persona. Su sentido de gratitud hacia su madre fue una de sus principales motivaciones y en la actualidad se siente satisfecho de haber compensado, tanto material como sentimentalmente, a su madre por todos los sacrificios que ella hizo para que él alcanzara sus sueños.

“Mi familia es mi motor impulsor, gracias a ellos estoy donde estoy. He dado todo por tener cómoda a mi mamá que ha sido siempre lo más grande para mí. Somos una familia humilde y vivíamos seis en una casa. Pero mi mamá no tenía casa y yo siempre quise darle una, ese siempre fue mi sueño. Hasta que lo logré.

“Yo estoy aquí por ella, por mis tías, mi primo que ya falleció, mi primer entrenador que fue otra gran persona que me apoyó mucho y quien, lamentablemente, ya no se encuentra entre nosotros. Toda mi vida he luchado por mi familia porque ellos siempre lucharon por mi cuando era un niño”, expresa.

El futuro de Randy Lerú

Ante un panorama complejo, Randy Lerú mira hacia el futuro. Siente que aún le quedan cosas por lograr en el deporte, pero al mismo tiempo tiene claro que alcanzar su prosperidad como ser humano es también un objetivo sumamente importante para él. El porvenir es incierto, pero él lo afronta con una seguridad superlativa sobre sí mismo.

“Hasta ahora estoy concentrado en que pase el COVID. Quiero llegar hasta los Centroamericanos y si puedo, hasta los Panamericanos: para mí sería muy bueno. En el transcurso, quizás participar en un Mundial. Hay que ver como marcha la preparación.

“Lo otro sería poder contratarme en un club por otras tierras, porque el gimnasta necesita competir, tener roce internacional, no solo estar aquí. He tenido muchas opciones, pero aquí se me han cerrado y yo espero que este año se pueda resolver algo con respecto a eso.

“Si puedo llegar al Panamericano bien, pero si no, tendré que plantearme mi futuro fuera del deporte. Lo sentiría mucho, pero creo que tengo que vivir mi vida, al igual que creo sería muy importante para mí desarrollarme en otras esferas”, afirma.

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Manrique Larduet

Manrique Larduet responde al Inder: es injusto como se “habla sobre mi persona”

Uno de los mejores gimnastas de la historia de Cuba, Manrique Larduet, respondió en redes sociales a unas declaraciones del Inder sobre por qué no asistirá a los Juegos Olímpicos de Tokio, en un capítulo más de la polémica que desde hace meses se cierne alrededor de su figura y la de su entrenador.

En una nota emitida en el sitio Jit, José Antonio Miranda, director de Alto Rendimiento del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder), precisó que “Manrique Larduet, desprovisto de la forma física y técnica necesaria para un evento de ese nivel, y el triplista Jordan Díaz, quien abandonó su equipo en Europa, son los únicos clasificados no incluidos en la nómina de la Isla”.

Ante estas afirmaciones, el propio deportista decidió acudir a las redes sociales para hablar al respecto, y defender su imagen ante las palabreas del directivo.

“Escribo porque creo injusta la forma en la que se habla sobre mi persona en este post. Específicamente, porque los motivos expuestos aquí no son realmente por los cuales no asistiré a los Juegos Olímpicos de Tokio. Para muchos no es un secreto que estar en la élite mundial no es nada fácil, que, gracias a mi esfuerzo y dedicación me la he ganado en todos los aspectos, nivel tengo y siempre tendré para todo tipo de competencia porque para eso he trabajado y demostrado”, afirma el gimnasta.

“Renuncie desde febrero y hasta la fecha no me han preguntado ni cómo me he sentido. Asumo la responsabilidad de mi renuncia, pero no asumo la falta de respeto. Si me mantuve callado es porque no quería seguir lastimándome emocionalmente, me sentía muy mal. Sé que las redes no siempre favorecen, pero también hay que aclarar lo que no se dice. Si van a cuidar su imagen, cuiden a los sacrificados también”, manifestó Manrique.

 “Mis saludos a mi pueblo y a todos los gimnastas del mundo que se han preocupado por mi participación en los juegos. Para mi pueblo de Cuba y en especial a mi querido Santiago, que siempre me recuerden como el gran campeón que soy”, concluyó.

Se trata de otro episodio más en esta polémica que viene sonando desde hace meses, cuando se conoció que la carrera y la posibilidad de una medalla olímpica para el mejor gimnasta cubano, estaban en juego por la actitud de quienes toman las decisiones en el deporte cubano, pues no permitían que volviera su entrenador Carlos Gil.

Antes, Manrique Larduet no puede entender “cómo todo el mundo acá está de acuerdo con las injusticias que están pasando conmigo y mi entrenador. Realmente no se dan cuenta de que los que estamos saliendo afectados somos los que amamos el deporte”.

Sus palabras recientes confirman lo que puede ser el triste epílogo de uno de los grandes gimnastas de la historia, a quien el Inder le enseña la puerta de atrás, pese a su laureada carrera.

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Manrique Larduet y Carlos Gil

Carlos Gil: lo más dañino son “entrenadores y directivos frustrados”

Carlos Gil, el entrenador que por tantos años tuviera su destino atado al
del gimnasta Manrique Larduet, anunció que cierra un capítulo de su vida, quizá
motivado por la negativa rotunda de las autoridades cubanas para que el camino
del deportista y su preparador se volvieran a cruzar de cara a los Juegos
Olímpicos.

Gil, quien fuera jefe de entrenadores del seleccionado nacional de gimnasia, y que fuera separado injustamente de su cargo, como denunció a  Cibercuba, se había mostrado en la total disposición de volver al lado de Manrique, quien en varias publicaciones anteriores se había referido a la injusticia contra ambos y pedía con fuerza que a su maestro le permitieran reincorporarse.

En un caso que se había prolongado por meses -que motivó posts del gimnasta, del preparador y sin ninguna pronunciación oficial con respecto al caso-, Gil puso la última palabra recientemente y anunció: “Cierro un capítulo de mi vida en estos momentos y me despido de mis mayores sueños”.

https://playoffmagazine.com/manrique-larduet-donde-esta-la-prensa-oficial-que-me-representa/



“A través de los años, en los gobiernos, en las instituciones, en el deporte, en la gimnasia, han existido dirigentes malos y dirigentes buenos. Me dijo una vez un amigo y uno de los mejores entrenadores olímpicos de gimnasia que conozco, que lo peor y los más dañino que existe para los procesos, en especial el deporte, son aquellos entrenadores y directivos frustrados, aquellos que quisieron lograr algo, pero no pudieron por incapaces”, afirmó.

De los sucesos se conocen mediante las palabras de Carlos Gil y Manrique Larduet, quien recientemente criticó el silencio mediático de los medios oficiales y detalló la injusticia que sufren él y su entrenador, a quien no le permiten volver por un “capricho”.

“Tu entrenador no va a regresar porque no va a regresar y punto, pero nadie
explica el porqué, (es decir que el capricho es de ellos no mío y lo que
demuestran la impotencia son ellos y que tienen algo personal contra mi
entrenador)”, afirma el deportista que le han dicho.

Sin hacer alusión directa al nombre de nadie, Carlos Gil dejó que ver el panorama descorazonador que han sufrido se debe a los decisores que no le permitieron retornar junto a su pupilo.

“Me sorprende, me entristece y a la
vez me preocupa la capacidad, la autoridad y objetivo de vida que tienen
algunas personas para arrebatarle los sueños a los demás. La gente paga por lo
que ha hecho y por aquello en lo que se ha convertido. Y lo pagan de la manera
más simple: con la vida que llevan”, concluyó.

“Fue y siempre será un placer representar a Cuba”, afirmó en su cuenta de Facebook. Si bien no aclaró su destino, queda claro que uno de los grandes entrenadores de la gimnasia cubana ha terminado su vínculo con el deporte de la Isla, en contra de su voluntad.

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Manrique Larduet

Manrique Larduet contra la frustración: “Me iré contento del legado que dejo”

Uno de los mejores gimnastas cubanos de la historia, Manrique
Larduet, dejó un emotivo mensaje en su cuenta de Facebook que deja entrever el
estado de ánimo de un atleta que ha sufrido numerosos contratiempos recientemente,
con un camino plagado de obstáculos hacia su sueño olímpico, y que tiene un leve
sabor a triste despedida.  

Hace meses se conoció que la carrera y la posibilidad de una medalla olímpica para el mejor gimnasta cubano, Manrique Larduet, estaban en juego por la actitud de quienes toman las decisiones en el deporte cubano, pues no permitían que volviera su entrenador Carlos Gil.

La montaña rusa de emociones presente en los últimos alrededor de Manrique es rastreable perfectamente en su publicación en la cual, sin hacer alusión directa a nombres ni problemas, comunica el deseo de luchar por su medalla en los Juegos Olímpicos pese a los obstáculos que han impuesto en su camino.  

https://playoffmagazine.com/manrique-larduet-denuncia-injusticias-que-sufren-el-y-su-entrenador/



“No hay mal que por bien no venga, así le digo a los frustrados que no dejan avanzar, solo por dolor al vernos brillar. Si algún día me voy de mi carrera deportiva, me iré contento del legado que dejo al saber que puse a toda una CUBA contenta en cada una de mis participaciones; saber que soy un orgullo para mi pueblo, mi barrio, familia y más de mi padre, que gracias a sus consejos pude lograr muchos títulos en mi deporte”, afirma.

El hombre con mejores resultados que ha tenido la Isla en
este deporte a nivel mundial se sinceró meses atrás y pidió disculpas a Gil, al
afirmar que solo con él, con quien ha obtenido sus resultados más destacados,
podría aspirar a un buen desempeño en Tokio 2021.

En esta ocasión, sin referirse al tema directamente, envía un mensaje claro: “el camino a mis sueños trazados cada vez se hace más difícil. Por mucho que yo quiera, solo no podré lograr grandes cosas. No he visto a un futbolista ganar contra once jugadores; no he visto un niño que aprenda a hablar sin que nadie se lo haya enseñado; no he visto un dueño de un restaurante hacer todos los empleos de su oficio; no he visto un presidente dirigiendo un país sin la ayuda de sus ministros”.

“Con esto digo que solo es imposible y sin
apoyo mucho menos. Podré tener la motivación al 3000 por ciento, pero todo no
se puede dejar al sacrificio. Si algún día todo cambia y sale otro gimnasta
cubano como yo o mejor, de seguro estoy que, donde quiera que me encuentre, lo
buscaré y le daré la mano por su buen trabajo realizado. Si algún día me voy, me
voy GRANDE”, afirmó el reconocido exponente de la gimnasia.

Los contratiempos de Manrique Larduet

Ya Larduet advirtió tiempo atrás que su camino a Tokio estaba plagado de obstáculos que amenazaban su futuro.

“Llevo varios días que no puedo ni dormir, pero tristemente y hasta penosamente tengo que decirles que las cosas no andan nada bien con mi preparación olímpica. Es difícil que mi carrera esté en juego en personas que nunca en la vida me han visto ni entrenar. Que a eso le considero una falta de respeto. Gente que no saben lo que significa para mí ir todos los días a entrenar a pesar de todas las dificultades que existen. Ni respetan lo que significa para un atleta representar a su país, su deporte”, escribía entonces.

“¿Por qué no escuchar las dos partes? ¿Por qué no convocarnos y analizar lo que sería mejor para el atleta y para la gimnasia cubana? No queda otra que confiar en la justeza y sensatez de los que tienen que poner manos y corazón en el asunto y que no exista ningún tipo de represalias”, se cuestionaba entonces su entrenador, quien se mostró dispuesto a volver con el pupilo.

Esta sincera publicación del gran deportista antillano que ha sacudido sus redes sociales provocó las muestras de solidaridad y admiración de numeras personas, como el usuario Manuel Tasse La O, quien le expresó: “saber que te puedes ir así por la puerta de atrás sin alcanzar tu mayor meta trazada me da mucho dolor la verdad. Espero todo se solucione y rectifiquen todos aquellos que deben acompañarte en el trabajo y sueño de todo un pueblo de verte en lo más alto del podio en Tokio”.

https://playoffmagazine.com/entrenador-de-manrique-larduet-se-pronuncia-sobre-la-polemica/

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