Yuliex Cuevas Masó es bicampeona panamericana de gimnasia rítmica en La Habana 1991 y Mar del Plata 1995. Como el resto de sus compañeras de equipo, Yuliex fue “retirada” tras alzarse con el título regional en Argentina. Actualmente vive en Italia y forma atletas de gimnasia rítmica gracias a la fundación Asociacion Sportiva Dilectantistica (A.S.D Cuevas) que se encuentra bajo su dirección. El equipo de Play-Off Magazine tuvo la oportunidad de conversar con ella de manera exclusiva.

¿Cómo llegas al deporte, específicamente, a la Gimnasia Rítmica?

Empecé a practicar Gimnasia Rítmica en mi provincia natal Santiago de Cuba. En el centro deportivo “Antonio Maceo”, ubicado en el Reparto Sueño, cuando tenía seis años con las profesoras Arelis Ibarra Carpio y Belkis Rueda Castellano. Me destaqué siempre en las competencias que se realizaban a nivel de zona y provincia.

Debido a mis resultados, con siete años y medio fui captada para la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva Escolar) “Capitán Orestes Acosta”. En enero de 1983 formé parte del equipo pioneril de Santiago de Cuba. Fue un dolor de cabeza convencer a mi madre para poder becarme, pues para ella yo no sabía ni lavarme bien los dientes sola, pero mi deseo y la insistencia de uno de mis tíos por parte de madre, César, hizo que ella cediera.

¿Cómo fue el paso por la EIDE?

Estando en la EIDE fui alumna de Mirka Isel Portuondo García y Rosa Bandera, aunque hubo muchas otras entrenadoras que me apoyaron. Teníamos una pianista, Gisela Arrate, quien nos enseñó las coreografías al compás de su piano. Recuerdo esos años con mucha nostalgia.

Cada año participaba en las competencias nacionales. En aquel entonces se hacían unas pruebas de selección de gimnastas que luego pasaban a ser parte de la Escuela Nacional con el objetivo de hacerse un puesto en el equipo Cuba.

Sin embargo, mis rodillas eran valgas, así que no tuve esa dicha hasta terminar el séptimo grado, ya con 13 años. Pienso que las clases de ballet me ayudaron mucho y el defecto se notaba menos. Fueron meses de grandes sacrificios, duros entrenamientos y una dieta estricta.

Cuevas, quien estuvo afectada por su problema físico en las rodillas, no desistió de cumplir su sueño de integrar las filas del primer equipo y demostrar su talento en competencias a nivel internacional.

Fue frustrante saber que no podía optar por una plaza en el elenco mayor, pero no me di por vencida. Asistí a todas las consultas para mejorar mi condición. Puse todo mi empeño para estar en óptima forma física cuanto antes.

Tras recuperar mi forma física me llamaron para entrar a la Escuela Nacional de Gimnasia. Mi familia ha sido siempre muy numerosa y siendo la más pequeña de todos mis hermanos la alegría inundó la casa cuando se supo que me iría para La Habana.

La primera vez que viajé a la capital fui con una maleta de madera, de las que se usaban para ir a la escuela al campo, pues éramos seis hermanos en la familia y todos habían usado una, por tanto, teníamos bastante en casa.

Tengo muchos tíos que también han sido deportistas y han integrado las filas del equipo nacional. Por ejemplo, Raúl Masó, quien formó parte del equipo nacional de baloncesto. Recuerdo los campeonatos nacionales que transmitían por televisión y mis hermanos siempre hablaban con mucha admiración de él, por tanto, cuando yo fui seleccionada, estaban eufóricos.

¿Cómo te recibieron el resto de las gimnastas?

Me sentí bien acogida, pues mis compañeras, que luego nos convertimos en amigas, hermanas, me demostraron siempre mucho cariño. En cuanto puse un pie en la escuela mis emociones eran muy fuertes porque no me podía creer que estuviera compartiendo con aquellas gimnastas campeonas a nivel nacional y muchas de ellas con resultados internacionales, pero si estaba allí era porque yo también lo merecía.

La alimentación fue otro de los elementos que afectó el rendimiento de Cuevas durante su carrera

Cada día ir a pesarme era un suplicio. Éramos 12 o 14 gimnastas solo de conjunto para formar un equipo de seis titulares y dos suplentes. Tuve en varias ocasiones problemas con el peso. Ya que mi constitución no era como la mayoría de mis compañeras que podían llegar al peso mucho más rápido.

De igual manera, confieso que comía mucho más que ellas, pues mientras estuve en mi provincia natal nunca tuve que hacer mucha dieta. Pero ya integrando las filas del equipo nacional las exigencias eran otras. Sonia Pedroso Alemán, gloria de la gimnasia rítmica a nivel internacional era nuestra entrenadora de conjuntos en esa época y me ayudó a superar ese problema.

Ya como integrante regular del equipo que representó a Cuba en los Panamericanos de 1991, Yuliex Cuevas recordó el papel de sus profesoras

Todas aportaron su granito de arena para obtener el resultado esperado en aquellos juegos. Es una pena que existan pocos recuerdos de esos tiempos, pues la Gimnasia Rítmica cubana ha tenido muy buenas atletas y grandes resultados, sobre todo en el área. Ahora se habla de México, pero Cuba fue siempre mejor que el resto de países de la región.

La mayor decepción llegó después de ese campeonato, tras ganar la medalla de oro en la modalidad de conjunto fue separada del equipo nacional

Estuve un año fuera porque recaí en los problemas relacionados con el peso. Fui sancionada y me sentí decepcionada, sobre todo conmigo misma, porque creí que lo había superado. Regresé a Santiago de Cuba y allí cursé el onceno grado.

En ese momento me di cuenta que tenía por delante mi mayor desafío: regresar a la élite. Estando en mi provincia me entrenó Gonzalina González (Nani). Luego de haber competido ese año en el campeonato nacional de primera categoría regresé al Cerro Pelado con el título en la modalidad de cintas en 1993.

Los panamericanos de 1995 fueron la última competición de alto nivel en la que participó. Posteriormente, su vida fue un carrusel que, a pesar de hacerla sentir bien, no la llenaba por completo

Recuerdo que en Mar del Plata salíamos como favoritas tras lo sucedido cuatro años antes, pero igualmente se nos subestimó un poco. Las escuadras de Brasil y Estados Unidos eran muy fuertes, pero estábamos seguras que podíamos revalidar el cetro, y así fue.

Luego de ese resultado ya éramos consideradas veteranas. Quizás por eso desintegraron el equipo, aunque la excusa fue que debíamos dar paso a las próximas generaciones.

Me sentía muy triste porque no comprendía en qué se basaron para tomar esa decisión. Éramos las campeonas y estábamos físicamente en nuestro mejor momento. El tiempo ha demostrado que la vida deportiva de una gimnasta puede seguir aún después de cumplir 25 años y nosotras ni siquiera llegábamos a 20.

Después de ello entrené con el equipo nacional femenino de taekwondo en la ESPA nacional durante seis meses. Todo iba bien hasta que en un tope entre todas las del equipo recibí una dollyo chagui (Un pateo característico de este deporte) que me privó de continuar practicándolo.

Luego entré al Circo Nacional de Cuba, me gradué en arte circense y variedad con un curso acelerado porque ya no tenía edad para entrar a la escuela de arte, pero sí tenía las condiciones físicas y así me convertí en contorsionista.

Tenía muchos amigos de pesas y de gimnasia artística en el circo. Fueron ellos quienes me comentaron la posibilidad de practicar el arte circense. Fue una etapa muy bonita.

Tal y como sucedió con otras integrantes del equipo campeón en Mar del Plata 1995 te pidieron regresar al equipo

Sí, recuerdo que una vez estando en el Cerro Pelado tuve una conversación con Sonia Pedroso y Siomara Ameller donde me pedían retornar para la preparación de los Juegos Panamericanos de 1999 en Winnipeg. Decliné la oferta porque ya tenía otra vida y no quise volver a vivir el estrés de otra preparación como las que había vivido años anteriores. Luego, en un campeonato nacional celebrado en la ciudad de Cienfuegos, nos retiraron oficialmente a todas las integrantes del conjunto y algunas individuales como Yalili Fung.

¿Qué sucedió con Yuliex Cuevas después de esta decisión?

En 1995, por el tiempo dedicado a la preparación para los Juegos Panamericanos, no pude entrar en la universidad y era obligatorio inscribirse en alguna escuela así que estudié un año de técnico medio en Economía junto a otros deportistas.

Mi deseo era graduarme en Cultura Física así que luego me terminé inscribiendo en la facultad. Llevaba el trabajo como contorsionista y los estudios juntos y me gradué con Melix Ilisástegui como tutora.

¿Cómo llegas a Italia?

Por mi esposo, lo conocí en unas vacaciones en Santiago de Cuba. Él iba a visitarme frecuentemente y cuando tenía algún contrato afuera como contorsionista aprovechaba para verlo en el país que estuviera. De esta manera, pude conocer a su familia y tomamos la decisión de casarnos. Después dimos el paso de tener un bebé y nació mi hija en el año 2010.

¿En algún momento pensaste en quedarte a vivir fuera de Cuba?

Nunca. En mis viajes como atleta y como artista nunca pensé en desertar, de hecho, salí de Cuba ya casada. Los valores que aprendí durante todo el tiempo que viví en la Isla no me permitían traicionar jamás el sentimiento de cubanía que tengo.

Cuando llegué a este país revalidé mi título en Cultura Física. Fue difícil al principio, porque me convalidaron algunas asignaturas prácticas como la Gimnasia, Natación, Baloncesto y otros deportes que se imparten en la Universidad Scienze Motorie, pero el resto las tuve que cursar por primera vez.

Esto sucede porque dicha universidad está asociada a lo que sería la Facultad de Medicina en Cuba. Los créditos universitarios no son los mismos para quienes estudian ciencias médicas, pero debes tener un conocimiento mínimo de esas materias.

¿Por qué decides abrir una Sociedad para enseñar Gimnasia Rítmica?

Era uno de mis sueños. Enseñar lo que sabes es muy satisfactorio, sobre todo, porque comprendes lo que puede significar para otras personas lo que es importante para ti. Entré en un curso para enseñar en las escuelas, pero es un proceso muy largo y decidí abrir una propia.

Antes de la pandemia, en 2019, inauguré la Asociacion Sportiva Dilectantistica (A.S.D Cuevas), lo que constituyó un logro en mi vida. Ver a esas niñas disfrutar como lo hacía yo cuando tenía su edad es gratificante.

Cuando entro al gimnasio y veo a esas pequeñas que tratan de terminar sus deberes escolares lo más rápido posible para ir a entrenar me hace sentir muy orgullosa. Me veo en cada una de ellas, curiosas y felices de aprender algo nuevo. Creo que una gran parte de lo que he querido en la vida, lo he logrado.

¿Qué significa Cuba para ti?

Es mi tierra, mi país, me siento cien por ciento cubana y no renegaré nunca nada. Todo lo que en su momento fue dolor y frustración me hizo más fuerte. Gracias a ello estoy más satisfecha aún, con lo que he conseguido.

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