Sin apagarse los ecos de la eliminación de los Astros de Houston -y por supuesto mientras se avecinaba su caída- además del formidable rendimiento de Randy Arozarena, el gran tema de conversación entre los cubanos era la mala actuación de Yulieski Gurriel, quien se vio envuelto en su peor temporada desde que llegó a Grandes Ligas, pese a lo cual no dejó de pelear por mantenerse productivo y hasta igualó un récord.  

Alrededor de la figura de quien ha sido uno de los peloteros más mediáticos de la Isla se entabló un debate centrado en su estrella del pasado, la desastrosa actuación de su presente y una incógnita quizás mayor: el futuro de un formidable jugador que ya vive los 36 años y pudiera estar entrando en sus últimos años de gran rendimiento en MLB.

Pese a que es conocido que levanta las pasiones más profundas y que todo cuanto haga será sometido a revisión exhaustiva, lo cierto es que en gran parte las críticas anteriores iban hacia momentos más puntuales, a su actuación en fases claves de postemporada o instantes decisivos en los que no pudo rendir, mitos que había derribado con sus presentaciones en los playoffs de la Gran Carpa, como aquellas actuaciones contra los Dodgers (polémica aparte con el robo de señas).

Pero en este caso, los señalamientos tuvieron una base mayor de sustento pues Yulieski Gurriel sufrió de un preocupante slump durante parte de la campaña regular y, peor aún, en la postemporada, en donde se había quitado el San Benito de fallar a la hora buena.

Este 2020 es un año que La Piña querrá olvidar pues vivió un desplome total e inesperado, sobre todo cuando venía de su mejor temporada ofensiva en 2019 con 31 jonrones y 104 impulsadas en 144 juegos, pero en esta apenas dio seis y trajo para la goma unas 22 en 57 choques.

Incluso ni en su año de novato, allá por 2016 cuando apenas vio acción en 36 desafíos, sufrió tanto con el madero al hombro como en esta corta temporada en la que, sin embargo, participó en 57 de los 60 juegos de los Astros, una muestra de la enorme confianza de su mánager en uno de los pilares del equipo.

Sus parámetros decrecieron exponencialmente con respecto a sus años anteriores, pues terminó con su peor línea de AVE/OPB/SLG/OPS en fase regular, e incluso su WAR fue un negativo -0,3, de acuerdo con Baseball Reference.   

Pero Yulieski Gurriel, quien ya tiene 36 años, mostró signos de una preocupante tendencia a decrecer en su rendimiento de durante septiembre, el último mes de la regular y durante octubre.

Después de un comienzo tibio, con un mes de julio discreto con average de 240 y un solo jonrón en siete juegos, parecía que remontaba nuevamente y volvía a ser el pelotero estable que tenía a todos acostumbrados, en agosto, cuando brilló con línea ofensiva de 305/346/558, gracias a 29 hits en 95 turnos al bate, con 4 jonrones y 11 impulsadas.

Pero septiembre volvió a ser aciago para la estrella cubana, que vio descender su línea a niveles insospechados de 154/168/209, con apenas 15 inatrapables y un pírrico OPS de 377, tendencia que se extendió hacia un terreno que le había sido favorable en su paso por MLB: la postemporada.

Fue en esta instancia en donde se visibilizó el notable derrumbe ofensivo de un bateador dotado que no pudo nunca descifrar el picheo contario, en ninguna de las instancias, algo que reavivó los fantasmas del pasado, de que no bateaba cuando era necesario.

Incluso, su rendimiento bajó al punto de que muchos pidieron que fuera sentado y que no alineara con Houston, hecho que despertó la respuesta de su hermano, el expelotero Yuniesky Gurriel, y de otros tantos seguidores del espirituano.

“Para los cubanos y hasta algunos de su mismo pueblo Sancti Spíritus que solicitaban a gritos que Yuli fuera sacado de la alineación en el juego de hoy. Van a tener que esperar al menos un día más. Dios los bendiga a todos y les limpie su alma de tanto odio”, afirmó el mayor de los Gurriel junto a la imagen que mostraba la alineación del conjunto para el juego cuatro de la Serie de División de la Liga Americana, en la cual aparecía Yuli.

En los dos juegos de playoffs de septiembre y los 11 de octubre, volvió a verse el Yulieski Gurriel improductivo que solo había asomado, con indicios menos concluyentes, en los playoffs de 2018, cuando promedió 226 en 8 choques.

Pero ni entonces se le vio tan mal a La Piña, quien finalizó con una línea ofensiva impropia de su categoría, en los duelos antes Mellizos, Oakland y Tampa, de 114/245/114, y un OPS de 359, pues en las 44 veces al bate apenas dio cinco inatrapables.

Fue un período de septiembre-octubre malo: Yuli apenas impulsó una, anotó cuatro y se fue en blanco en 9 de los 13 choques, pero nunca fue sentado pese a su evidente decrecimiento a la ofensiva.

Pese a su bache, es llamativo como Gurriel cambió una tendencia en su relación entre ponches y bases por bolas entre la regular y la postemporada, cuando batallaba para mantenerse a flote en la alineación y dar algo de aporte para la causa de los Astros que estuvieron a un juego de la Serie Mundial.

Si durante los 57 juegos iniciales hasta el 27 de septiembre se tomó 27 ponches y apenas obtuvo 12 bases por bolas, pues en playoffs Yuli revirtió los números y ganó seis boletos contra tres ponches, una muestra quizá de que intentó llegar a base por otras vías. De hecho, ante Tampa, tuvo dos juegos de multi-bases por bolas.

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Incluso así, en su peor momento, igualó al cienfueguero Yasiel Puig como el antillano con más hits en postemporadas con 51 inatrapables.

Pero esto no quita que 2021 será el año definitorio para Yulieski Gurriel, a quien los Astros decidieron mantener en el equipo pese a que cumplirá 37, pues firmó por un año con opción a un segundo y no irá a la Agencia Libre. En el primero cobrará 6.5 millones de dólares, con la opción de 2022 de 8 millones de dólares y que puede ser finalizada con un buyout de 500,000 dólares, explicó el periodista Bob Nightengale.

De él dependerá y de su rendimiento, claro, el no dar más leña al fuego a los detractores que lo comparan constantemente con Omar Linares o Pito Abreu, este último envuelto en una carrera histórica en MLB, al menos en la regular.

Su hermano, una vez más, lo defendió en Facebook cuando lo elogió como “mi caballo de 21 campañas. Tal vez otros esperarían que dijera otra cosa, pero qué te puedo decir. Eres un guerrero, con una temporada extremadamente difícil desde el mismo comienzo, pero ahí luchando como siempre, tratando y tratando. A ti también te doy mis felicidades por ese respeto que te has ganado y que, aunque todos sabíamos que estabas mal seguíamos confiando en ti. Eso no se logra en 2 días, eso se construye con años de trabajo”.  

Es algo apreciable que Yulieski Gurriel envejece porque el almanaque no miente, pero habría que observar qué sucede en los próximos meses en cuanto a su desempeño, para constatar si es capaz de revertir ese llamativo problema ofensiva.

Aunque llegó “tarde” a MLB, no cabe duda de que, como en Cuba, el pelotero es un fenómeno deportivo, mediático y publicitario gracias a su calidad sobre el terreno, sus batazos a la hora buena y hasta por su peinado llamativo, que le valió el apodo de La Piña.

Pase lo que pase, hay material para seguir debatiendo sobre él. La zafra que viene promete ser muy interesante en cuanto a una figura que, ni en las que parecen ser sus temporadas finales, deja de polarizar a los amantes de este deporte en la Mayor de las Antillas. Porque por mucho que se le pueda criticar, ha dejado una huella reconocida en la pelota cubana, dentro y fuera de la Isla.

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