Yasiel Santoya es quizás uno de los peloteros que más ha cambiado de equipo en la pelota cubana. Debutó en Series Nacionales en 2004, y durante las temporadas que estuvo en Sancti Spirítus era prácticamente un desconocido. Sin embargo, cuando decidió trasladarse hacia Matanzas, su carrera deportiva dio un cambio radical y empezó a ganar protagonismo en el panorama beisbolero de la isla.

Según cuenta, tuvo que dejar todo atrás para poder alcanzar en sus metas como deportista, pero en todo momento contó con el apoyo de su familia. “Fue muy importante este paso, porque cambió mi vida en el béisbol, salí de un equipo en el que casi no jugaba a ser regular, a integrar el team Cuba, hacer muchas cosas del juego que no ponía en práctica, así que ese cambio ha sido todo en mi carrera”.

Luego de varias temporadas siendo uno de los jugadores más populares del conjunto matancero, durante la pasada campaña dio mucho de qué hablar cuando anunció su incorporación a los Industriales de La Habana, el equipo más ganador del béisbol en Cuba.

“Estoy muy a gusto con el nuevo colectivo de dirección y con los atletas y feliz de haber compartido la serie con ellos. Fue una temporada muy buena y el pueblo está contento con el trabajo que se hizo, las personas por la calle me dicen que jugamos bonito. Los play off son una sorpresa, hay muchos factores que determinan una victoria y no es batear y fildear, hay otras cosas que también influyen y son tan importantes como eso”.

Yasiel Santoya Industriales
Hansel Leyva “Las personas por la calle me dicen que jugamos bonito”.

Sobre sus inicios en el deporte, sus cambios de equipo en la Serie Nacional, las oportunidades de representar a la isla en eventos internacionales, así como de sus sueños y aspiraciones conversó con Play-Off Magazine.

¿Cómo empezaste en el béisbol? 

Tengo un primo que jugó en Series Nacionales y fue director de Sancti Spiritus, Mario Antonio Zulueta. Eso me inspiró, aunque en Cuba el béisbol es un deporte que todos quieren practicar, cuando niño en el barrio se jugaba mucha pelota.

Antes los entrenadores iban por las escuelas captando jugadores y eso provocaba un poco más de masividad, pero eso es algo que ya no se hace. Estaba también en una academia de boxeo porque quería aprender defensa personal. Pero, en aquel tiempo, tenías que estar en un solo deporte y tuve que decidirme por la pelota.

¿Cómo fue tu debut en la Serie Nacional?

Cuando llegué a las Series Nacionales el director era Lourdes Gurriel y la provincia tenía un equipazo. Había muchos jugadores de calidad y eso hacía que no tuviera oportunidades de ser regular. Fueron momentos de aprendizaje, tenía que aprovechar que alguien estuviese lesionado para jugar y demostrar lo que sabía hacer, pero cuando se incorporaba ya no me ponían más y eso es algo que me molestaba mucho, porque sabía que podía hacer más. También algunas lesiones que me afectaron bastante.

Hubo un momento que me cansé. Habíamos estado en La Habana topando con Metropolitanos y estuve muy bien en esa subserie. Luego regresamos al “José Antonio Huelga” y estuve más de un mes sin jugar.

Le dije a mi mamá que ya no iba a estar más en el equipo. Empecé a llamar a varias provincias para ver que me decían, en Camagüey no cogieron el teléfono, y gracias, porque después en Matanzas me dijeron que sí. Fue un proceso muy complicado, para explicar eso hace falta otra entrevista, porque no me querían dar la carta de liberación y fue muy engorroso.

Cuando me dijeron que Víctor Mesa iba a ser el nuevo director de Matanzas me emocioné mucho. Creo que fue él quien me enseñó a jugar pelota de verdad. Llevaba mucho tiempo practicando el deporte, pero cuando empecé a trabajar con él me di cuenta que estaba perdido, que no tenía muchos conocimientos y que el béisbol no es un hit o de un jonrón, sino de trabajar mucho para ser más profesional.

En el juego, Víctor Mesa se transformaba, decía que lo más grande para él es su familia y el terreno. En el trato personal variaba mucho dependiendo de la persona y de los equipos porque es muy competitivo.  Pero sí se interesaba mucho por las preocupaciones de sus atletas.

El ser humano necesita sentirse valorado y cuando tú le das un incentivo a la persona se va a esforzar más. En ese tiempo que estuvo como director de los Cocodrilos, dio varias casas y ayudó a acondicionar otras, casi siempre buscaba la manera de que el gobierno o el partido le regalaran cualquier cosa para los jugadores.

¿Qué consideras que representó la figura de Víctor Mesa para Matanzas y la pelota cubana como director?

Para Matanzas pienso que representó muchísimo, ya que pasó de estar en los últimos lugares a estar entre los primeros durante varias campañas consecutivas. Muchos jugadores hicimos el team Cuba y mejoramos económicamente, pues entregó casas y facilitaba otros recursos, pero lo más importante fue lo que nos enseñó en el terreno, sobre todo a amar lo que hacemos. Víctor fue un gran director, aunque no pudo ganar, hay veces que la victoria no lo es todo y él hizo mucho por el béisbol cubano.

¿Cómo fue el proceso de adaptación en Matanzas?

Se puede decir que bien, porque tengo familia en el municipio Jovellanos que me hicieron sentir como si estuviera en casa y eso me ayudó mucho para poder jugar la provincial. Y ya cuando tenía que jugar en la ciudad de Matanzas me quedaba en casa de un amigo que me hizo sentir como parte de su familia. Y gracias a Dios que ese proceso se me hizo más fácil.

Cuando llevaba un tiempo en Matanzas empecé a hacerme cambios en el look, me pintaba el cabello de colores llamativos y al público le gustaba mucho. Vi que influía de manera positiva en los otros muchachos y seguí haciéndolo, saber que a la gente le gustaba me motivaba para tener un mejor rendimiento en el terreno de juego.

Luego de varias temporadas entre los primeros equipos de la Serie Nacional logran alzarse con el título del campeonato

Fue un momento muy bonito, el pueblo de Matanzas estaba en las calles, era impresionante. Como victoria se disfruta, pero es algo momentáneo, ya después es ver cómo la gente disfruta por algo que tu hiciste.

Yo les decía a los jugadores de Industriales que ser campeón es simplemente ponerte una medalla y ya, la parte linda es el proceso y hay que disfrutarlo, porque eso es el verdadero campeonato.

¿Qué representó para ti ser capitán de los Cocodrilos?

Fue un reto, porque ser capitán es como ser director, pero a tu nivel. Trataba de dar el ejemplo en el terreno y me parece que lo hice lo mejor posible, los muchachos me seguían y tenían la confianza para comunicarme las cosas. Pero en esa época fue bastante sencillo porque el partido y el gobierno de la provincia nos apoyaba mucho, era comunicar cualquier problema y se ponían en función de resolverlo. Tú puedes tener mucha calidad deportiva, pero si la afición no los apoya es más difícil ganar.

¿Por qué decides cambiar a Industriales?

En Matanzas contraje dengue y empecé a jugar antes de lo que debía. Estaba muy débil, casi no podía rendir y la dirección decidió quitarme de la alineación y ya no me pusieron más en toda la serie. No estaba de acuerdo con eso porque sabía que podía jugar y hacer las cosas bien, por eso pedí la baja.

Me solicitaron varias provincias, analicé cuál era la mejor opción para lo que quería y decidí incorporarme a Industriales, que era un reto en mi carrera deportiva por lo que representan en el béisbol cubano.

Yasiel Santoya jugador de Industriales
Hansel Leyva Yasiel Santoya llegó a Industriales para disputar la Serie Nacional 61

Estoy muy complacido con el recibimiento que me dieron y muy orgulloso de cómo me trataron los atletas y la dirección, desde que hablé con Carmona me sentí parte de los Industriales.

Cuando una cambia de equipo el principal reto es hacerlo bien. Lo que quería era hacer el mismo trabajo que ya venía realizando, gozar el juego, que la dirección se sintiera bien y que el público, que es lo más importante, disfrutara lo que estaba haciendo.

Ya habías jugado en el Latinoamericano, pero ¿cómo fue para ti jugar en ese estadio representando el uniforme azul?

La afición de la Habana es más exigente porque son los que más campeonatos tienen en la pelota cubana y hace varias temporadas que no pueden alzarse con el título. Me encantaría poder darle esa alegría a la población de la capital, de jugar como equipo y con la dedicación que se merece el béisbol.

Es sorprendente que es el estadio del país donde hay mucho público que le va al rival, y esto es algo que no es común en la Serie Nacional. En el mundo la afición va donde juegue el club que le gusta, pero en Cuba esto es un poco complicado. Cuando jugamos una de las subseries con Granma, casi la mitad del Latino estaba a favor de ellos. Y, además, como Industriales es el conjunto más popular, a la gente le gusta apoyar al contrario y pienso que eso hace más bonito el espectáculo.

Fuiste uno de los primeros jugadores en cambiar de provincia en la Serie Nacional y es un fenómeno que se ha ido normalizando, pero que genera mucho conflicto.

Creo que están haciendo un buen intento en la Comisión Nacional, pero se pueden hacer más cosas. Es razonable que no pueden irse todos lo regulares de una provincia porque eso afecta la competitividad de la serie. Sin embargo, estoy de acuerdo en que el atleta que no juegue en un equipo tenga la posibilidad de hacerlo en otro y demostrar sus cualidades deportivas, además así estas desarrollando a los peloteros.

¿Te ayudó el trabajo de Alexander Malleta como entrenador de bateo?

Fue algo que me ayudó muchísimo, podía ver los errores que estaba haciendo y trabajar para mejorarlos, pero con los recursos que hay es muy difícil mantener este tipo de prácticas que ayudan al desarrollo de la pelota. En la Isla no hay tecnología para hacerlo como en Grandes Ligas, ellos están más enfocados porque ese es su trabajo, cobran por lo que están haciendo, y aquí no es así. Pienso que hay que profesionalizase un poco, no solo por el dinero sino también por respeto a la afición.

¿Consideras que con tu desempeño deportivo deberías tener más oportunidades de integrar la selección nacional?  

Creo que sí porque tenía buenas estadísticas y dedicación, pero bueno es una decisión que no depende del atleta. Hay varios eventos importantes para el país y espero poder participar y levantar el prestigio de la pelota.

¿Te gustaría jugar en el extranjero?

No he tenido oportunidad de jugar en alguna liga extranjera, pero si me gustaría, sobretodo en la japonesa que tiene mucho prestigio a nivel mundial y la coreana, que es un béisbol muy organizado y me gustaría aprender de su forma de juego para seguir perfeccionándome como deportista.

¿Por qué crees que has logrado triunfar como deportista?

Una de las cosas más importantes es la constancia, la dedicación, el amor que le pongas al trabajo que haces y eso es lo que te lleva a triunfar. También es fundamental el apoyo de la familia y de las personas que te admiran y seguir trabajando para que ellos se sientan contentos con lo que hago.

¿Qué piensas de un equipo Cuba unificado?

Sí me gustaría ver un Cuba unificado porque ellos están haciendo un buen trabajo en el exterior y han podido lograr sus metas de jugar a ese nivel, pero aquí también hay mucha gente que quiere hacerlo y esa es la forma, negarle ese derecho sería bastante injusto.

Pienso que lo mejor es trabajar para que el nivel de los jugadores, que es bastante alto, aunque la gente piense que no, siga mejorando y que los que están aquí hagan un buen trabajo donde sea necesario.

Siempre estoy soñando en grande y espero poder hacer el equipo Cuba y volver a ser campeón, el mundo ve el béisbol cubano con expectativas altas, pero nosotros no, y poder mejorar eso sería muy bueno.

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